Navidad y tecnología

Con eso de que se acerca la Navidad, nos damos licencia para volver a ser niños y hacernos preguntas que quizás nos hicimos entonces y ya no nos acordamos.

En esta época del año, la Navidad es una de las festividades más difundidas alrededor del mundo. Luces, abetos, guirnaldas… decoran calles y casas durante todo el mes de diciembre y parte de enero, unas fechas llenas de reuniones familiares y de amigos. En los países hispanoamericanos, la Navidad presenta una gran variedad de tradiciones, gastronomía o celebraciones que dependen de la historia, la cultura y la geografía de cada región.

¿Cómo hacen las luces del árbol para encenderse como si bailaran al son de una canción? ¿Cuál es la ciencia detrás de las formas y los colores que hacen los fuegos artificiales en el firmamento?

Parece simplemente natural que al hombre que inventó el primer bombillo se le ocurriera poner varios de ellos en una cuerda: hablamos del estadounidense Thomas Alba Edison, quien iluminó de esta manera la entrada de su laboratorio en la Navidad de 1880, según refiere un artículo de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

Dos años después, su socio Edward Johnson tuvo la idea de usarla para adornar el tradicional árbol navideño. Un verdadero avance tecnológico si se toma en cuenta que el método anterior consistía en llenarlo de velas encendidas.

Las luces de hoy en día son de al menos dos tipos: las clásicas conformadas de bombillos incandescentes y las más modernas LED.

Según explica la página Decoded Science, las luces incandescentes se componen de filamentos de tungsteno conectados a un circuito eléctrico. Al paso de la corriente, los filamentos se calientan y producen la luz.

Quizás hayas notado que los filamentos no son los que determinan el color, sino la cubierta que los protege, que debe ser de vidrio para resistir las altas temperaturas. Lo que quizás no sepas es que la cubierta se llena de un gas inerte, como el argón, que impide que el filamento se consuma mientras se quema.

Las LED utilizan diodos emisores de luz, o ledes, unos componentes optoelectrónicos desarrollados en el laboratorio a partir de materiales semiconductores, como el fósforo.

¿Cómo se logran los efectos de encendido y apagado? La página HowStuffWorks habla de dos metodologías: una simple, en la que se inserta en el circuito un bombillo adaptado especialmente para recalentarse y apagarse a intervalos, provocando la reacción en el resto; y una más compleja, que implica utilizar una «caja» que controla circuitos individuales, pero integrados y secuenciados, para generar los efectos.

Ahora, y quizás más importante: ¿cómo bajarlas cada año del árbol sin volverlas una maraña imposible? Se escuchan sugerencias…

Los fuegos artificiales o pirotécnicos son el resultado de la magia de la química.

Aunque hoy hay diseños más modernos que se lanzan con aire comprimido y estallan activados por el mecanismo electrónico de un reloj, muchos siguen funcionando a fuerza de su ingrediente original: la pólvora, explica la página Chemistry About.

La estructura básica de un fuego artificial consiste en un receptáculo o proyectil relleno de pólvora, que al activarse -mediante el calor- lo hace salir disparado.

Dentro del receptáculo hay esferas, estrellas o tubos que tienen diferente efecto sobre la explosión: acelerándola, retardándola, suavizándola, intensificándola o enviando los «ingredientes» del pirotécnico en diferentes direcciones.

Los colores surgen de ciertos metales y óxidos que se añaden a la mezcla (por ejemplo, se usa cobre para generar el azul, calcio para el naranja y sales de litio para el rojo).

El orden y la manera en que se «empaqueta» el receptáculo determina el resultado final.

TECNOLOGÍA DE DISTRIBUCIÓN

En Alemania, el Instituto Fraunhofer está trabajando en un proyecto para desarrollar vehículos autónomos para bodegas industriales basándose en el movimiento de las hormigas.

Esta «inteligencia del enjambre» supondrá que los robots por sí mismos decidirán cómo moverse en el espacio lo más eficientemente.

Para aquellos que deseen montar una bodega industrial robótica, Bill Duffy de Net-A-Porter tiene un consejo.

«Hagan sus deberes. Porque hay distintos grados de especialización. Y tienen que planificar el socio que van a elegir. Es una inversión muy costosa y te vas a casar con ese socio».

«Esta tecnología en la que vas a invertir será por mucho tiempo, y las cosas necesitan ser ajustadas, mejoradas, expandidas, tienes que recurrir al mismo tipo. Es muy difícil incorporar un nuevo jugador en una tecnología ya existente».

De todo lo anterior quizá solo puede concluirse que no somos los únicos que se han dado licencia para hacerse, de grandes, esas preguntas que nos hicimos de niños, aunque no nos acordemos.

 

                           FELIZ NAVIDAD. – QUERIDOS LECTORES. –

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“CENTRO DE INVESTIGACIÓN FORENSE Y TECNOLOGÍA DEL TRÁNSITO”

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