Alicia en el país de las maravillas… (mucho más que un libro infantil)

Analizamos uno de los libros más famosos de la historia, un clásico, y también uno de los más traducidos escrito por Lewis Carroll.

Quién no ha oído sobre él o lo ha leído. Por lo general se lo consideraba dentro de la literatura infantil. Pero a lo largo de 150 años ha merecido múltiples interpretaciones que han variado ese punto de vista. Un mundo mágico y apasionante vibra en sus páginas.

Alicia en mi infancia

Inolvidable es el recuerdo de Miss Mary (nacida en Londres), maestra de inglés, que a mis cinco años desplegaba ante mis ojos una historia maravillosa, plagada de personajes increíbles, fantásticos, dignos de todos los adjetivos que el idioma castellano -y el inglés- nos ofrecen para admirar algo que nos deslumbra.

Fue entonces que -entre otras cosas- aprendí de memoria un poema-acertijo divertido y sonoro que decía así:

Humpty Dumpty
Sat on a wall,
Humpty Dumpty
Had a great fall.

All the King’s horses,
And all the King’s men
Couldn’t put Humpty
Together again.

La traducción-interpretación al castellano -aunque representa una pérdida de rima y sonoridad- es ésta:

Humpty Dumpty
en una pared se sentó,
Humpty Dumpty
de ahí arriba se cayó.

Todos los caballos del Rey
Y todos los hombres del Rey
No pudieron poner
a Humpty entero otra vez.

Humpty Dumpty era una figura antropomórfica que representaba un huevo sentado en una pared, de la cual caía y se rompía, que en uno de los capítulos de la segunda parte del libro «Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas» («A través del espejo y lo que Alicia encontró allí» -1871), conversaba precisamente con la protagonista acerca del nombre de cada uno de ellos y otros temas más profundos. Ese diálogo es imperdible para comprender el género del libro: el «sinsentido» («non sense», en inglés). El autor tomó a Humpty Dumpty de la tradición literaria británica, ya que no es original, de su creación, pero lo valoriza al enfrentarlo a Alicia, ya que le aporta una de las bases de la novela.

Nunca podría haberme imaginado entonces que aquella mirada ingenua de ese niño que fui, daría paso con los años a otra mucho más profunda, tras el descubrimiento con la relectura del significado de un libro único e irrepetible. Bah, como toda la infancia… única e irrepetible también.

Más allá de esta disgresión personal, nuestro análisis nos llevará a la Inglaterra Victoriana, una era que abarcó casi los últimos 50 años del siglo XIX. Y a un libro (publicado en 1865) que aún hoy mantiene no solamente su encanto sino también su cuota de misterio. Nunca dijo su autor -el matemático, lógico, fotógrafo y escritor británico Charles Lutwidge Dodgson, bajo el seudónimo Lewis Carroll– que estuviera destinado a los más pequeños, aunque el destino o la decisión de los maestros del idioma lo fuera llevando hacia esa franja etaria.

Es así que la obra tiene múltiples lecturas, todas muy interesantes, habiendo sido traducida a numerosos idiomas, incluido el esperanto.

El origen de Alicia

«Alicia…» tuvo tres etapas. La inicial y más trascendente arrancó durante un paseo en barco por el río Támesis en 1862 en el que viajaban Dodgson y las tres hermanas Liddell: Lorina Charlotte, Alice y Edith, de trece y dieciocho años, respectivamente. El viaje había comenzado cerca de Oxford y recorrería 8 kilómetros hasta Godstow, antes de regresar al lugar de partida. Según el libro diario del autor, las niñas estaban tan aburridas que le pidieron que les contara una historia. Para complacerlas, y por el cariño especial que sentía por Alice, les contó una serie de historias fantásticas que llamó «Las aventuras subterráneas de Alicia», que las fascinaron.

La segunda etapa se inició cuando Dodgson decidió recrear aquellos relatos y escribir una historia, después de la insistencia de las niñas, especialmente Alice, entusiasmadas por la narración. Esto comenzó cuatro meses después, en noviembre del mismo año, cuando el autor arrancó a escribir el manuscrito de «Las aventuras subterráneas de Alicia». Finalizó la tarea en febrero de 1863 e inmediatamente procedió a dibujar las ilustraciones, las cuales terminó en septiembre de 1864. Como detalle final, Dodgson incluyó un retrato ovalado de Alice Liddell en la última página.

La novela está divida en 12 capítulos y le da vida a un sinfín de personajes: la gran mayoría son un reflejo de la sociedad victoriana de la Inglaterra del siglo XIX; lo que hace Carroll -en definitiva- es una crítica social a través de la caricaturización. Pero hay más…

Los personajes de «Alicia…»

Hay mucha información sobre los originales e increíbles personajes de la obra. Un dato curioso es que cada uno de aquellos que escucharon el cuento por primera vez tienen un personaje que los representa: Alice Liddell aparece allí, junto al propio Carroll, caricaturizado como Dodo (porque tartamudeaba al intentar pronunciar su apellido: Dodo-Dogson). El pato es el reverendo Canon Duckworth (duck es pato en inglés) y el loro y el aguilucho son respectivamente Lorina y Edith Liddell (lory es loro en inglés y aguilucho es eaglet, haciendo alusión a sus nombres).

Otros personajes como por ejemplo el Gato de Cheshire, el Sombrerero Loco o la Liebre de Marzo son fruto de expresiones populares de la época: de este modo, el Gato de Cheshire nacería de la expresión “Sonríe como un gato de Cheshire”, condado en el que nació Carroll.

Las frases “loco como un sombrerero” o “loco como una liebre de marzo” configuran los personajes del Sombrerero Loco y la Liebre de Marzo. Marzo es el mes en que las liebres entran en celo, de ahí la creencia de que se volvían locas. En cuanto al Sombrerero de Carroll, el origen del nombre es más trágico, pues la frase anterior deriva del hecho de que los sombrereros se volvían realmente locos, por el tratamiento a base de mercurio que aplicaban sobre la felpa de los productos que elaboraban.

El relato de Lewis Carroll puede ser leído como modelo contrario a las rígidas convenciones de la sociedad victoriana, y para ello los personajes ocupan un sitio preponderante. Describe un mundo en el que una niña debe abrirse paso sola en la vida, alejada de las normas educativas. Con la ayuda de las experiencias mágicas de la pequeña Alicia, Carroll se contrapone a la idea de su tiempo de que el mundo de los adultos, con sus principios morales (muchas veces cuestionables), era el modelo al que el universo de los niños debía adaptarse. El mundo onírico de Alicia no es ideal y tampoco está libre de peligros. Pese a todo, la joven heroína logra sortear todos los desafíos gracias a su imparcialidad y a su capacidad de juzgar las cosas desde una perspectiva infantil, pero sin prejuicios. Carroll presenta al niño como un miembro de plena capacidad en la sociedad y como ser independiente. Con estilo llano y despreocupado, Alicia descubre sin piedad el egoísmo, los temores y la violencia de los adultos. La crítica social de Carroll se esconde en un mundo fantástico y absurdo para salir en busca de quienes piensan de la misma manera, y «Alicia en el País de las Maravillas» sigue asegurando un vasto público lector en todas las edades.

Las interpretaciones de Alicia

Alicia en el País de las Maravillas, escrito en 1865, es considerado el libro infantil más exitoso de Gran Bretaña. Ni siquiera Harry Potter ha logrado superarlo.
En su sueño, la pequeña Alicia persigue a un conejo blanco hasta su cueva y termina entrando a una maravillosa tierra subterránea.

Los habitantes del País de las Maravillas no pierden oportunidad para criticar a Alicia y la tratan con hostilidad.

Por momentos, el mundo mágico se vuelve para la protagonista casi una pesadilla.
La niña, que se esfuerza por lograr el equilibrio, muchas veces logra resolver los conflictos con los seres que habitan el mundo mágico de manera resoluta e inteligente.
Cuando, hacia el final, un juicio amenaza con convertirse en una farsa, Alicia defiende con valentía a la Sota de Corazones y salva su vida.

En el transcurso de un siglo y medio, se inspiraron películas, pinturas, un ballet y juegos de computadora. Sin embargo, su subproducto más voluminoso es, con mucho, las lecturas alternativas. Profundizar en los escritos de generaciones de críticos, académicos y blogueros, permite enterarse de que este clásico de la hora de acostarse se ha convertido desde una alegoría sobre la cultura de las drogas, hasta una parábola de la colonización británica.

Otra línea de crítica ve a Alicia desde un costado político. Cuando la niña salta detrás del Conejo Blanco, termina en un lugar que, a pesar de su extravagante y desconcertante extrañeza, es gobernada por una reina de mal genio: Dodgson, según se dice, tenía sentimientos encontrados acerca de la Reina Victoria a pesar de que amaba su libro, y tiene un sistema legal caótico, muy parecido al de la Gran Bretaña victoriana.

¿Cómo actúa Alicia en esta tierra extraña? Aturdida por la forma en que los coprotagonistas hacen las cosas, trata de imponer sus propios valores con resultados casi calamitosos. ¿No podría la novela ser, por lo tanto, una alegoría de la colonización?

Y en el debate a lo largo de los años, también aparece una parábola de los trastornos alimentarios, una historia de advertencia sobre la entonces nueva álgebra simbólica, y una sátira de la Guerra de las Rosas. En el extraño mundo de las teorías rivales, todos podríamos sentimos tan confundidos como Alicia.
Si hasta los surrealistas franceses vieron en el estilo literario de Carroll, la articulación de un subconsciente liberado de las convenciones.

Y por si todo esto fuera poco, el hecho de que el tamaño de la joven y de los demás personajes cambie, ha dado lugar a que se le llame «Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas» a la micropsia, un trastorno neurológico que afecta la percepción visual, ya que quienes lo padecen perciben los objetos más pequeños y alejados de lo que son y están en realidad.

Alicia y el poder

Y para el final, regresamos al principio, como diría Perogrullo. En uno de los diálogos del simpático personaje Humpty Dumpty con Alicia, podemos encontrar la última (?) de las interpretaciones sobre el libro, lo relativo al poder:
-«No sé qué es lo que quiere decir con eso de la gloria», observó Alicia.

Humpty Dumpty sonrió despectivamente.
-«Pues claro que no, y no lo sabras hasta que te lo diga yo. Quiere decir que ahí te he dado con un argumento que te ha dejado bien aplastada».

-«Pero gloria no significa un argumento que deja bien aplastado», objetó Alicia.
-«Cuando yo uso una palabra -insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso- quiere decir lo que yo quiero que diga… ni más ni menos».

-«La cuestión -insistió Alicia- es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes».
-«La cuestión -zanjó Humpty Dumpty- es saber quién es el que manda… eso es todo.»

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Tim Burton hizo su versión de «Alicia en el país de las Maravillas»

El 28 de julio de 1951, Walt Disney estrenaba su decimotercer título del canon de largometrajes que llamó «Alicia en el país de las maravillas». Estaba basado en las célebres obras de Lewis Carroll «Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas» y «A través del espejo y lo que Alicia encontró allí».,

Pasaron 59 años para que el majestuoso Tim Burton dirigiera «Alice in Wonderland» que fue estrenada en América Latina entre el 4 y 5 de marzo del año 2010. Una película de fantasía estadounidense; producida y distribuida por Walt Disney Pictures.

Está inspirada en los libros «Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas» y «A través del espejo y lo que Alicia encontró allí», ambos de Lewis Carroll; también estuvo inspirada en la película animada de Disney de 1951 Alicia en el país de las maravillas.

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