«Circo trágico»

Escrito por Stella Maris Ferreyra. Taller de Creatividad Literaria conducido por Norberto Landeyro. Para participar pueden contactarse a [email protected]

Decir circo, es decir infancia, es decir adolescencia. Decir circo es decir recuerdos. Recuerdos de magia, adrenalina, destreza, risas, diversión. Con él llegaban los megáfonos, los altoparlantes, la publicidad en camionetas con carros y jaulas llevando los animales, o bien un pequeño avión tirando volantes que quedaban sobre las calles. Los niños los recogían con la esperanza de ganarse una entrada gratis o un descuento.

Al fin llegaba el día de la inauguración; colas interminables desde donde se escuchaba la orquesta tocando temas circenses típicos, que iban armando el clima. Había pista de patinaje sobre hielo, payasos, malabaristas, equilibristas, trapecistas y el Globo de la Muerte, con las típicas motos.

Pero hubo una función en la que todo salió mal. Se escuchó una explosión en una de las motos y comenzaron a verse hilos de fuego que parecían parte del show… ¡Pero no!

Hubo una segunda explosión y uno de los hilos encendidos llegó hasta la lona de la carpa. Los integrantes del circo -aún con sus trajes festivos- corrían con matafuegos manuales al tiempo que los parlantes solicitaban salir del recinto con tranquilidad.

¡Tranquilidad! La gente con sus niños se agolpaba, se empujaba; todos queriendo escapar, incluso algunos levantaban la lona en el lugar donde estaban y salían arrastrándose. Las llamas abrazaban parte de la carpa y el terror se adueñó del predio al tiempo que había embotellamientos de vehículos, corridas y desmanes, mujeres cayendo, gritando, llorando; de fondo se escuchaban las sirenas de bomberos y ambulancias.

Luego, los que no habían asistido a la función solo se basaban en comentarios de las personas que habían estado en lugar, pero al día siguiente, en el periódico local se pudo conocer la magnitud del horror a través de las fotos y los textos que enumeraban los lesionados, los quemados y los fallecidos, entre ellos los dos motociclistas carbonizados dentro del Globo de la Muerte. Esta vez, lamentablemente, haciendo honor a su nombre.

Por: Stella Maris Ferreyra

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