«Recordis»

Escrito por Alicia Beatriz Scaglia. Taller de Creatividad Literaria conducido por Norberto Landeyro. Para participar pueden contactarse a [email protected]

-¿Cuál es tu tesoro, papá? Preguntó Rocío cuando a los 12 años guardaba en un cofrecito sus primeras cartas de amor.
-¡Ser un buscador! respondió él, ojeando su diario con distracción.

Los cacareos de la bataraza sacaron a los dos de su reflexión: revoleando cartas y diarios se largaron a la carrera para ver quién encontraría primero los huevos que esa gallina se empeñaba en dejar por cualquier lugar.

-¡Buscador no se hace, se nace! le dijo él, mostrándole el botín que encontró entre los yuyos.

Rocío, fastidiada le respondió:
-Buscador no es un tesoro, un tesoro es algo solo tuyo y que nadie te puede sacar.
-Yo puedo sacarte esas cartitas llenas de corazones, dijo él, dejando al descubierto sus celos de padre.
-Aun así seguirán siendo para mí, respondió ella, triunfante.
-Ya es hora de irnos, asintió él, dando por terminada la conversación. O tu madre no permitirá que pases otras vacaciones conmigo.

Los padres de Rocío se habían separado cuando ella era pequeña; su madre consiguió la tenencia de la niña y formó una nueva familia con hijos pequeños a los que Rocío no podía adaptarse, más aún estando lejos de con su padre.

-Quiero quedarme acá, a vivir con vos, ¿Por qué no puedo? ¡Me enseñarías a ser un buscador y encontraríamos juntos tesoros increíbles! reclamaba Rocío.
-La vida esconde cosas extraordinarias, solo necesitamos encontrar esa conexión que nos lleve a verlas, -dijo él, mientras, feliz, observaba el hermoso rostro de la niña, idéntico al de su madre.
-Cuando estoy lejos, no hay nada que buscar, no hay nada que conectar, ¡no me gusta!, no tengo nada que encontrar. ¿No me regalarías uno de eso mágicos tesoros tuyos que conectan? -murmuró Rocío, mirando tímidamente de reojo como si estuviera pidiendo demasiado.

Él sonrió y se hizo silencio el resto del viaje.
Ya en el aeropuerto, antes de que Rocío regresara con su madre, escuchó entre el gentío su voz grave.

-Recordis, del latín re (de nuevo) y cordis (corazón). Cuando me extrañes pásame de nuevo por tu corazón y sabrás que aquí estaré.

Rocío se quedó parada con la mano izquierda sobre el pecho, cofre en el que guardó ese tesoro junto a la amplia sonrisa de su padre.

Por: Alicia Beatriz Scaglia

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