«Esperanza»

Escrito por Shivani Rodriguez. Taller de Creatividad Literaria conducido por Norberto Landeyro. Para participar pueden contactarse a [email protected]

Yo padecía de fibrosis quística, una enfermedad genética que aprendí a sobrellevar mientras esperaba que mi nombre ascendiera en la lista de donante de pulmones; pero cuando volvía me hundía en la desesperanza; siempre necesité armarme de mucho valor para soportarla.

Y pensar que ahora ya está aquí, llegó hace poco más de un mes y se quedará un tiempo que para mí será eterno… Se bajaron las persianas, se corrieron las cortinas, se marchitaron las flores y mi madre canta melodías suaves para alivianar el aire, llenando la casa de aromas, haciendo su magia en la cocina.

Estoy encerrada en mi habitación, entre vapores mentolados y un sueño liviano. Un pañuelo ya húmedo en la cama envuelto, donde el alma se encoje en busca de respeto, dentro de un cuerpo dolorido, afiebrado y tieso.

Mi madre me pedía que no renegara por su inevitable regreso, ya que el mal no escucha insultos, los agravios no lo hieren, no le importa el desprecio ni el dolor ni el sufrimiento. Y su frío corazón indiferente solo volcará mi mirada un poco más hacia adentro.

Ayer salí con mis amigos al centro; quise escapar pero no pude ir muy lejos, en la noche me atrapó y me obligó con su fuerza a replegarme sobre mi cuerpo. Sin poder evitar los temblores volví a casa en silencio, arrastrando los pies, con la tos haciendo ladrar los perros, sumida en los recuerdos de días más cálidos, más alegres, más serenos.

Mi madre me esperaba en el umbral de la puerta con su sonrisa siempre dispuesta y una taza de té en la mano coronando la paciencia.

-¡Ya pronto pasará!- me dijo llevándome adentro.
-¡Lo sé madre!… pero me ahoga el encierro.

En los días siguientes se tramaba un desenlace y las horas se hicieron lentas, la espera se hizo más sombría y fue profundo el silencio.

El mal siempre amenaza mi vida durante un tiempo, pero ella lo aniquilará y me invitará a salir del aislamiento. Ella es implacable y firme, pronto comenzará a desplegarse estallando desde adentro, perforando las renegridas ramas azotadas por los vientos.

Solo aguarda el abrazo del sol, para expresar el colorido arte que duerme en su seno y cuando su presencia cobre fuerza, se alzaran las persianas, se correrán las cortinas, se secaran los pañuelos y entre el verdor de sus vestidos lo cercará por completo, perforando su corazón de hielo con su cálido beso.

-¡El próximo año volverá! –comentó mi madre sonriendo, al verme respirar profundo, de cara al sol, mirando el cielo.
Pero no será el mismo, a éste ella lo mató, renovando mis esperanzas de vivir hasta el próximo invierno.

Por: Shivani Rodriguez

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