«Tango»

Escrito por Alberto Félix Suertegaray. Taller de Creatividad Literaria conducido por Norberto Landeyro. Para participar pueden contactarse a [email protected]

Melodía que aquieta y desvía mi alma a los balcones floridos de un barrio antiguo. El tango brinda una acogida coloreada, sin aviso, a mi corazón ausente. “Chan chan” que libera visiones y esperanzas de sueños y quereres imposibles. Fuelle que alienta locas perspectivas incorrectas y dolorosamente postergadas.

Ansias, mil ansias que pueblan promesas milenarias, que vuelven y se repiten en una caravana de sentires. Osados presagios contrahechos que sostengo en mi alma, obcecadas algarabías de pasiones silentes y de cielos arrobados de azul, soles tibios y estrellas vacilantes.

Arrullo de pesares obcecados, descaro de sentir al aire libre, cantando melodías a sinsabores ya vividos y olvidados. Se van, todos se van. Solos estamos un tango y yo. Y el Doble A me deja retazos de ternuras colgados al sol de mis añoranzas más fervientes.

Hierve mi sangre y burbujea carmesí, llueven primordiales disposiciones de mi ser, voy, tropezando voy, hacia mares de fuego y de derrotas que en la melodía reviven y retrotraen mi ser con aromas de victoria.

Más allá de todo, mi alma tenue, tiende hacia armónicos acordes que me arrastran a idílicos parajes de esperanza y ensueño. Retazos de mi vida que, despreocupadamente, abandono a las irreverentes pulsiones que me habitan.

Es que no me resigno, aunque la ruleta de la vida esté cargada y se robe mis apuestas más osadas y ansiadas. Yo, intento, persisto en el desierto, y disimulo mis expectativas de hallar un universal oasis lejos del desengaño que me acecha en sus falsas recetas.
Arte, marea primigenia que retorna y me espera, más allá.

Por: Alberto Félix Suertegaray

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