Toni Morrison, la voz del dolor de los afroamericanos

“Yo escribo para los negros, no tengo porqué pedir disculpas por eso”

Fue una de las voces literarias más relevantes del último medio siglo, que buscó la verdad de las raíces de su raza en los Estados Unidos y del destino indisociable de ambos en la vida de ese país. Cuando había publicado solamente seis novelas ganó el Premio Nobel de Literatura en 1993 (primera mujer de raza negra en recibirlo), pero antes –en 1988- había obtenido el Pulitzer. La Academia Sueca le concedió el galardón por “su arte narrativo impregnado de fuerza visionaria y poesía, que ofrece una pintura viva de un aspecto esencial de la realidad norteamericana». Ella puso a los estadounidenses, blancos y negros, frente al espejo de la verdad sobre la que se había edificado esa nación, y esa verdad es dolorosa, como su enorme obra literaria: once novelas, cinco libros para niños, dos obras de teatro, un ciclo de canciones y una ópera.

El inicio

Chloe Ardelia Wofford, conocida por su seudónimo de Toni Morrison, nació el 18 de febrero de 1931 en Lorain, Ohio, Estados Unidos de Norteamérica. Fue la segunda de los cuatro hijos de Ramah Willis y George Wofford, una familia humilde de clase trabajadora.

Su madre había nacido en Greenville, Alabama, y se mudó al norte con su familia cuando era niña. Su padre creció en Cartersville, Georgia; cuando tenía 15 años, un grupo de blancos linchó a dos empresarios negros que eran sus vecinos. Años más tarde, Chloe afirmó: «Nunca nos dijo que había visto cuerpos. Pero los había visto. Y eso fue demasiado traumático, creo, para él».

Lorain en la década de 1930

Poco después de ese episodio, George se mudó a la zona de integración racial de Lorain, un suburbio de Cleveland, con la esperanza de escapar del racismo y asegurarse un empleo remunerado en la floreciente economía industrial del estado de Ohio.

Al principio tuvo trabajos ocasionales y luego fue soldador en la acerera U.S. Steel. Ya casado, su esposa –en tanto- se ocupaba del hogar y los niños y asistía a la Iglesia Episcopal Metodista Africana.

Imagen común de los emigrantes del sur racista hacia el norte industrial de los EE.UU. en los primeros años del siglo XX

Traumatizada por sus experiencias de racismo, en una entrevista en el año 2015 Toni Morrison dijo que su padre odiaba tanto a los blancos que no los dejaba entrar en la vivienda.

Cuando ella tenía dos años, el dueño de la casa donde vivía con su familia la prendió fuego mientras estaban en ella, porque no podían pagar el alquiler. Los Wofford respondieron a lo que Toni llamó “esa extraña forma de maldad», riéndose del propietario en lugar de caer en la desesperación. Morrison dijo más tarde que la respuesta demostró cómo mantener su integridad y reclamar su propia vida frente a actos de tal «crudeza monumental».

Los padres de la futura escritora le inculcaron un sentido profundo de herencia y lenguaje al relatarle cuentos tradicionales afroamericanos, historias de fantasmas y enseñarle a cantar. También ella leía con frecuencia cuando era niña; entre sus autores favoritos estaban Jane Austen y León Tolstói.

La antigua escuela secundaria de Lorain, hoy demolida, a la que asistió Toni Morrison

Se convirtió al catolicismo a los 12 años y tomó el nombre de bautismo de Anthony (en honor a San Antonio de Padua), que más adelante abreviaría y adoptaría como seudónimo, Toni, agregándole el apellido de su marido y padre de sus dos hijos, Slade y Ford, el arquitecto Harold Morrison, con quien estuvo casada desde 1958 hasta 1964. Antes, asistíó a la Lorain High School de enseñanza secundaria.

En 1949 había comenzado sus estudios en la Universidad Howard en Washington DC y continuó en la Universidad Cornell, en la que se recibió de Doctora en Filología Inglesa en 1955 con una tesis sobre las figuras de William Faulkner y Virginia Woolf. Ese año comenzó a trabajar como profesora en la Texas Southern University (Universidad del Sur de Texas) en Houston, y fue profesora de Filosofía y Letras en las universidades de Yale, Howard, Texas y en la State University (Universidad Estatal) de Nueva York.

Toni Morrison en su época universitaria

En 1964 comenzó a trabajar como editora literaria en la famosa empresa Random House de Nueva York, desde donde desempeñó un rol vital en la difusión de la literatura afroamericana, al publicar libros de Henry Dumas, Toni Cade Bambara, Angela Davis y Gayl Jones, todos ellos jóvenes testimonios de una raza segregada y oprimida en su país a los largo de más de 200 años.

Henry Dumas, Toni Cade Bambara y Angela Davis

También enseñó escritura creativa en la Rutgers University de New Jersey.

La obra

Toni Morrison tenía casi cuarenta años cuando en 1970 se publicó su primera novela, “Ojos azules” (The Bluest eye). El juego de palabras contenido en el título es revelador de la trama de la obra (en inglés “blue” es azul y también triste), pero casi no alcanza a preparar al lector para la terrible historia que relata la autora: una niña negra llamada Pecola, adoptada, que desea tener los ojos azules de la pequeña y legendaria actriz Shirley Temple (la de los famosos rulitos) o de las muñecas de las niñas blancas, a la que su padrastro viola y que termina enloqueciendo.


Pecola tiene una prima que se llama Claudia. Le gustan las muñecas y las caléndulas, que no le agradan a nadie excepto a ella. La niña tiene un truco para desaparecer cuando sus padres se pelean o el hombre la molesta por las noches: piensa en que tiene unos preciosos ojos azules y que todo el mundo admira su belleza, y que las otras chicas la envidian. Pero ese sueño nunca se convertirá en realidad y seguirá atrapada en la triste vida que le ha tocado. En esta primera novela, la autora parte de la realidad de una chiquilla desgraciada para tratar temas muy diversos, como el concepto de belleza impuesto, la voz femenina o la infancia truncada, y lo consigue con una historia durísima y deliciosa al mismo tiempo.

La crítica no prestó demasiada atención a esta obra inicial como tampoco lo hizo con la segunda, “Sula”, aparecida en 1973. Ambientada en la década de 1940, al igual que la anterior, cuenta el crecimiento paralelo y opuesto de dos mujeres negras: una, Nel, que se adapta pasivamente al estereotipo de madre; la otra, Sula, elige vivir su propia vida incluso pagando el precio de la infelicidad y la muerte.

El motivo que se encuentra en la base de esta novela, centrada en el tema del doble (Sula define a Nel como «otra versión de sí misma»), es la amistad entre mujeres dentro de un universo muy variado y complejo del «neighborhood» (vecindario), el suburbio urbano habitado solo por negros, como Lorain, aquel en el que la familia de Toni vivió cuando ella era una niña y que tan bien conocía.

Sin embargo, “La canción de Salomón” (Song of Solomon), publicada en 1977, no solo obtuvo el National Books Critic Award, premio oficial de la crítica literaria, sino que fue asimismo un éxito entre el público, consagrando a Morrison como una de las más importantes autoras contemporáneas de los Estados Unidos.

Construida en forma de «Bildungsroman» (género narrativo que se caracteriza por presentar una evolución en el protagonista a lo largo del tiempo), y a medio camino entre la fantasía mítica y la cruda realidad de los guetos negros en los años 60, es la historia de un próspero hombre de negocios que ha tratado de ocultar sus orígenes para integrarse en la sociedad blanca.

Pese a todos sus esfuerzos, su hijo –Macon, alias “Milkman”, es decir lechero- decide tomar el camino opuesto.

Toni Morrison habla sobre su libro “Una bendición”
Lejos de rehuir a sus iguales como hizo su padre, Macon entrará en un círculo de gente dispuesta a reaccionar contra la violencia de los blancos y emprenderá un viaje por el Sur rural de los EE.UU., en busca de un tesoro que habrá de conducirlo a los orígenes de su raza, gracias al descubrimiento del mítico vuelo de su antepasado Salomon, inmortalizado en las palabras de una canción para niños. Es una magnífica saga familiar a lo largo de tres generaciones.

En 1981 se publicó “La isla de los caballeros” (Tar baby), ambientada en un lugar paradisíaco del mar Caribe, en la que la escritora profundiza en el tema de la identidad y del desarraigo a través de la historia mágica del amor entre Son y Jade, dos jóvenes afroamericanos de mundos muy diferentes que en la década de 1980 miran de forma antitética los modelos culturales y de comportamiento impuestos por la sociedad de los blancos.

Jade es una hermosa muchacha, graduada en la Sorbona de París y modelo publicitaria, que ha sido apoyada por la riqueza de los Street, una familia blanca adinerada que emplea a sus tíos como personal doméstico. Son –por su parte- es pobre y de carácter fuerte. A medida que ellos afianzan su unión, su aventura rompe las ilusiones y los autoengaños que mantenían unido el mundo y las relaciones en la finca en que todos habitan.

La pareja regresa a los Estados Unidos para buscar un lugar en el cual afianzar su historia, pero van descubriendo que se torna muy difícil. Esta circunstancia revela el dolor, la lucha y los compromisos que enfrentan los afroamericanos que buscan vivir y amar con integridad en el país del Norte.

En 1987 apareció “Beloved” (Amada), novela ambientada después de la Guerra de Secesión estadounidense (1861-1865) con la que obtuvo el prestigioso premio Pulitzer y que sería llevada al cine en 1998, en una adaptación protagonizada por la famosa periodista de televisión Oprah Winfrey y el actor Danny Glover.

Está diagramada en tres pilares: una madre, Sethe, la esclava que mata a su propia hija para salvarla del horror, para que la indignidad del presente no tenga futuro posible. Una hija: Beloved, la niña que desde su nacimiento se alimentó de leche mezclada con sangre, y poco a poco va perdiendo contacto con la realidad por la voluntad de un cariño demasiado denso. Y finalmente una experiencia: el crimen como única arma contra el dolor ajeno, el amor como única justificación ante el delito, y la muerte como paradójica salvación ante una vida destinada a la esclavitud. Con este dolor y este amor en apariencia indecibles, Morrison ha construido una soberbia y estremecedora novela que sintetiza varios siglos de dolor y desesperación del pueblo negro esclavo.

La siguiente novela de Toni fue “Jazz”, en 1992. Aquí cuenta la peculiar historia de amor de una pareja negra ya adulta que deja atrás los campos de trabajo y los abusos a los que son sometidos por parte de los patronos blancos, para llegar a la gran ciudad, Nueva York. La historia se sitúa en el barrio de Harlem de los años 20, foco de un vibrante renacimiento cultural, aunque vuelve varias veces la vista atrás, a finales del siglo XIX en el sur del país, para contar cómo se conocieron Violet y Joe Trace, o para hablarnos de sus respectivas familias.

Joe inicia en Nueva York una relación con una joven de 18 años, Dorcas, a pesar de que él ya pasa de los 50. Cuando la adolescente decide romper la relación, Joe la mata y Violet, devorada por los celos, profana su cuerpo, acuchillando el rostro de Dorcas el día de su funeral y se verá obligada a convivir con las repercusiones del acto de su marido.
Es, en realidad, el retrato de una comunidad en plena ebullición, una potente novela sobre conflictos raciales, ilusiones perdidas y las injusticias padecidas por las mujeres en el siglo XX.

La fundadora

Construyó una carrera de seis décadas, en la que escribió once novelas, cinco libros para niños, dos obras de teatro, un ciclo de canciones y una ópera. Era especialista en la obra de William Faulkner (decía que su lectura era imprescindible por más que considerase que, en el fondo, era un escritor racista), y ferviente admiradora de Flannery O’Connor, Willa Cather, Emily Dickinson y Herman Melville.

Si bien fue continuadora de una tradición representada en autores como Richard Wright, Ralph Ellison, James Baldwin o Alice Walker, Toni Morrison no es la primera escritora negra de Norteamérica, pero sin duda es la fundadora de una literatura escrita desde y para los negros que, como ella misma, se identifican como afroamericanos, sin concesiones, traducciones ni alivios para blancos o negros integrados.

Toni Morrison y el rey de Suecia en la entrega del premio Nobel de Literatura en 1993

Su narrativa es genuina y genéticamente femenina: uno de sus personajes es una mujer sin ombligo, lo que hace de ella una «primera» de la especie, acaso una demiurga y vehiculizadora de la mítica y los sueños de su pueblo, sin caer jamás en la tentación de convencer a nadie de que sus diferencias o de que sus peculiares señas de identidad supongan bondad o supremacía alguna.

“Dulzura”, de Toni Morrison
De ahí quizá la grandeza de su narrativa, que respira una lucidez de testigo y actora de sucesos de la vida que sencillamente ocurren (lo mismo si resultan trascendentes, maravillosos o miserables) sin asombro ni heroísmos. Y acaso éste sea uno de los rasgos que se evaluaron en la concesión de uno de los más justos premios Nobel de Literatura de la historia de este galardón, que recayó en ella en 1993, siendo la primera mujer de raza negra en recibirlo y con solo 6 novelas escritas hasta ese momento. Tenía entonces 62 años y trabajaba como profesora en la Universidad de Princeton, en New Jersey.

Colofón y final

Sus reconocimientos fueron múltiples: en 2010 fue nombrada Oficial de la Legión de Honor de Francia (el año en que falleció su hijo Slade de un cáncer biliar) y en 2012 fue galardonada con la Medalla Presidencial de la Libertad de los EE.UU.

Morrison, Barack Obama y la Medalla de la Libertad

Su última enfermedad fue breve, Chloe Ardelia Anthony Wofford, alias Toni Morrison, murió el 5 de agosto de 2019 en la ciudad que eligió para vivir y escribir: Nueva York. Tenía 88 años y se fue entre laureles de triunfo, como una gladiadora de la cultura, luego de vencer en la arena de las grandes luchas. Salió victoriosa en el campo de las artes, en la reivindicación social de sus congéneres afroamericanos, y en su aporte para un mundo más humanista.

Toni Morrison por ella misma
Se consideraba portavoz de toda su raza, de las minorías y creía firmemente en el poder de la ficción. Uno de sus últimos títulos fue «La noche de los niños», de 2015, en el que explora la dolorosa infancia de sus protagonistas y el peso que ésta tiene a la hora de construirse como adultos, tal cual una de sus protagonistas, Bride, quien cuando era niña fue rechazada por su madre por tener la piel más oscura que el resto de la familia.

“El sonido y la furia de Toni Morrison”: la prestigiosa revista “Time” le dedicó una tapa –parafraseando la novela de William Faulkner- luego de la publicación de su novela “Paraíso”

Entre 1992 y el año de su fallecimiento, escribió cinco novelas más: “Paraíso” (1997), “Amor” (2003), “Una bendición” (2008), “Volver” (2012) y “La noche de los niños” (2016), y un ensayo, “La fuente de la autoestima”, que se publicó en 2020.

Alguna vez había dejado una lección para sus sucesores: “Escribo de esta manera porque me gusta leer historias así. Como las novelas de Dickens o Víctor Hugo que cuando uno empieza a leer ya está entregado y no quiere parar. Ese es el ritmo de lectura que siempre me ha llamado la atención. Antes de comenzar a escribir suelo saber cómo va a empezar y terminar la historia. Lo que no sé es cómo van a ser los personajes o los escenarios, aunque tengo una idea y la sigo. Entonces, lo que queda entre el comienzo y el final ya lo voy escribiendo, llenando”.

 

Fuentes: lecturalia.com; wordpress.com; elvenezolanonews.com; biografiasyvidas.com; organizaciondemujeres.com; biografías.es; wmagazin.com; mcnbiografias.com; estacionlibro.com.ar; Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Toni Morrison». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea Barcelona, España, 2004.

Comentarios
¿Qué opinas de esta nota?
  • Me gusta (0%)
  • Interesante (0%)
  • Útil (0%)
  • Aburrido (0%)
  • No me gusta (0%)