Influencers: a estudiar

China obligará a los influencers de su país a certificar conocimientos de los temas que abordan. ¿Será extensivo al resto del mundo?

Influencers

La sola palabra le genera “urticaria mental” a muchos. ¿Qué son los influencers y para qué sirven? Si, sirven, aunque no lo creas y no compartas cómo. En Argentina tenemos dos casos “extremos” en los que podríamos puntualizar: Santi Maratea y sus cruzadas solidarias, o Ivana Nadal y sus cruzadas intenciones. Esta semana, a nivel internacional, los influencers ocuparon posteos en distintos medios por dos razones: en China los mandan a estudiar y un Chef los mandó a tragar a otro lado. ¿No entendiste nada de esta intro? Te cuento más.

Primero lo primero: ¿Qué son los influencers? En esta nota y columna del “Obrero Digital” te lo contaba el año pasado

¿Qué son exactamente los influencers?

 

China y sus influencers:

El gobierno chino decidió restringir la publicación de ciertas temáticas en redes sociales, como la medicina o el derecho entre otras. Para poder hacerlo, aquellos creadores de contenido que acrediten ante las plataformas que tienen una calificación profesional acorde en la materia, como un título universitario relacionado, podrán expresarse en consecuencia.

Se acrecienta así la presión China por un mayor control de los denominados Influencers, incluyendo streamers, video juegos, celebridades y cultura pop. El comunicado que informaba esto lo realizó en conjunto la Administración Estatal de Radio y TV, además del Ministerio de Cultura y Turismo de China.

Los creadores de contenido no sólo deberán contar con las acreditaciones necesarias para abordar estos temas. Deberán ser certificadas por las plataformas que utilizan. Por lo que las empresas tecnológicas también tendrán una responsabilidad.

Otras regulaciones Made in China

En los últimos meses, el gobierno ha anunciado distintas regulaciones en materia del nuevo universo comunicativo digital. Por ejemplo, los menores de 16 años no pueden mirar streams después de las 22Hs. Tampoco comprar “regalos virtuales” para los streamers. Los comunicadores NO tienen permitido mostrar el “excesivo desperdicio de comida”, gustos “extravagantemente lujosos” y el contenido no debe ser “sexualmente provocativo”. Sí, otra cultura.

Industria Nacional: el caso Ivana Nadal

En Argentina hay varios influencers de distinto tipo. Ninguno generó tantas polémicas como ella. Desde hablar del duelo y la muerte con una liviandad pasmosa, a momentos insólitos de negación de pandemia. Claro, sin un solo certificado en ninguna rama de la medicina. No fueron pocas las voces contra su discurso. Se convirtió en meme rápidamente y, por suerte, está generalizada la idea en nuestro país de descreer de falsos gurúes.

Aunque reflexionemos: ¿Hay gente que les cree? ¿Por qué? ¿Habría que regular lo que dice?

El chef ignorante (en marketing)

Otra de las noticias relacionadas a los creadores de contenidos en redes sociales fue la del Chef mexicano que “escrachó” por redes sociales a una influencer. La chica en cuestión le envió un mensaje privado ofreciéndole el intercambio comercial. Le proponía ir a su restaurant con el novio, y publicarlo en su perfil a cambio de la cena. Lo que le pareció al maleducado (o mal aprendido) Chef, es publicar una captura de pantalla del mensaje en sus propias redes. No sólo le respondió fuera de las normas decentes de educación. Se vanaglorió de su ignorancia en redes sociales. Se viralizó rápidamente y los medios lo levantaron como noticia de color. Muchos aplaudieron cual foca la situación, entendiendo lo mismo que el chef, que una chica quería “tragar” (comer de arriba) gratis.

El chef no solo demostró su falta de tacto social e ignorancia en materia de marketing. Se mostró al mundo como un cabrón, maleducado y con un desconocimiento en el métier de otro. No se quedó conforme con nombrarla, exponerla y contestarle sin decoro a una desconocida. Además, utilizó como “argumento” que tenía un cuarto de los seguidores que él ya tenía.

No está mal ser ignorante en un tema en particular, ignoro más de los que me gustaría. Lo que está mal es no ser educado, exponer sin permiso a otros. Habría que explicarle al chef que un influencer (profesional) verdaderamente TRABAJA MUCHO en lograr serlo. Y si sabe lo que hace, es beneficioso para quienes trabajen con él/ella. También habría que explicarle que tener más seguidores en redes sociales que otro usuario, no lo hace exitoso en lo absoluto. Que probablemente los seguidores que ella tenía no eran los mismos que los suyos. Y sobre todo, que puede declinar cualquier propuesta comercial de marketing sin problemas, con profesionalismo. Algo que él aparentemente desconoce.

No, no lo voy a nombrar ni poner sus capturas. Googleen y lo encuentran rápidamente.

 

Libertad de expresión y otras yerbas, en bits

La discusión ética no es menor en estos casos. ¿Vale todo a la hora de conseguir seguidores? ¿Quién, y sobre todo cómo, debería poner los límites?

No pocos dirán aquí que la libertad de expresión debe sostenerse a cualquier costo y que el público debe elegir a quién escuchar/ver y cuando. Pero las estadísticas mundiales nos muestran claramente que las Fake News son 7 veces más virales que las reales. Que hay tácticas específicas para desinformar , pagadas por actores sociales importantes para tener más poder. Entonces… ¿Qué hacemos?

Lo que hablamos en «No somos lo mismo», por Estación Diez

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