Bram Stoker, el padre del vampiro

“He aprendido a no desdeñar lo que creen los demás, por raro que parezca”

Recientemente, en el mes de abril, se cumplieron 100 años del fallecimiento de este escritor irlandés del siglo XIX, reconocido mundialmente por su obra “Drácula”, uno de los referentes de la literatura gótica de terror y seguramente la más célebre de la historia. Su primer libro fue publicado en 1890 y luego siguieron otros, entre los que se encontraba el del vampiro humano, pero ninguno alcanzaría el éxito de éste. El legado del autor quedó en el imaginario colectivo –especialmente- gracias al cine, en el que a lo largo del tiempo se han sucedido muchas versiones que atrajeron (y aún lo hacen) al gran público. Hasta nuestros días se sigue editando su gran novela en más de 50 idiomas.

El inicio

Abraham Stoker, más conocido como Bram, nació en la zona de Clontarf, situada al norte de la capital irlandesa, Dublín, el 8 de noviembre de 1847. Hijo de un funcionario público del mismo nombre, hasta los siete años de edad sufrió una grave parálisis que le impedía andar. Fue durante ese período que su madre, Charlotte Mathilda Blake Thornley, le narraba historias de terror y de misterio del folklore irlandés y vivencias como su experiencia en la epidemia del cólera de 1832. Todo este bagaje cultural, fue moldeando la génesis del que más tarde sería uno de los personajes de ficción más peculiares y aterradores de la historia literaria.

Un niño con futuro de escritor

Los problemas de salud de su niñez no le impidieron distinguirse como atleta y futbolista en la Universidad de Dublín, donde cursó con excelentes resultados la carrera de matemáticas y fue presidente de la Sociedad Filosófica.

Esta primera etapa transcurrió entre libros, estudios y su trabajo en el castillo de Dublín, tiempo en el que mantuvo correspondencia con el gran poeta estadounidense Walt Whitman, con quien forjó una gran amistad hasta la muerte de éste.

Bram Stoker en la Universidad de Dublín

Entre 1867 y 1877, siguiendo la inclinación que sentía hacia el teatro, posiblemente heredada de su padre, escribió crítica dramática para El diario “The Evening Mail” (El correo de la tarde).

En 1878 conoció a su ídolo, el famosísimo actor inglés Henry Irving, una verdadera leyenda del teatro. Nació entre ellos una gran amistad y Stoker se convirtió en su representante y secretario. Ocupó en este empleo los veintisiete años siguientes, en los que se encargó de la correspondencia de Irving (aseguraba que respondía más de cincuenta cartas diarias), lo acompañó en sus múltiples giras por Europa y Estados Unidos, lo que le permitió conocer los más recónditos lugares y recoger múltiples leyendas e historias, y estuvo a su lado en el momento de su muerte.

Irving en “Hamlet”

Junto al actor también dirigió el Lyceum Theatre de Londres. Sus recuerdos darían lugar al libro “Reminicencias personales de Henry Irving” (Personal Reminiscences of Henry Irving) en 1906.

Ese mismo año -1878- Stoker se casó con Florence Balcombe, una hermosa joven de apenas 19 años que había sido novia de Oscar Wilde y con la que tuvo un solo hijo, Irving Noel. Inicialmente Wilde se sintió ofendido por la decisión de ella, pero Stoker más tarde reanudó la amistad que ya tenían y, tras la caída en desgracia de su amigo y colega a raíz de su bisexualidad, llegó a visitarlo en Francia.

Florence era escritora, se habían conocido en la universidad, y a la muerte de su esposo se convertiría en la albacea de la obra de Bram.

Florence Balcombe con su hijo Irving Noel

La obra

Fue determinante en su vida el ingreso, en 1887, en la Orden Hermética del “Alba de Oro” (The Golden Dawn), una sociedad de la que eran miembros también Robert Louis Stevenson, William Butler Yeats, Arthur Conan Doyle y Henry Rider Haggard, entre otros ilustres escritores de la época. Esta Sociedad Secreta estaba relacionada con la de los Rosacruces, y en ella tuvo la oportunidad de conocer más a fondo los temas esotéricos y ocultistas que siempre le habían interesado, tan presentes en su obra.

De izq. a der.: Henry Rider Haggard, Arthur Conan Doyle, W.B.Yeats y Robert L. Stevenson

En 1890 publicó su primera novela, “El desfiladero de la serpiente” (The snake’s pass), ambientada en su Irlanda natal, de corte romántico y misterioso, que fue seguida de otras en la misma línea como “Crooken Sands” (Las arenas de Crooken-1894) y “El hombre de Shorrox” (The Man From Shorrox).

En esta última obra, Stoker traspasa los límites imaginables de la época victoriana de Gran Bretaña: una joven educada como varón, le declara su amor –precisamente- a un varón, algo imperdonable entre la aristocracia inglesa del siglo XIX en el que la mujer no podía tomar la iniciativa. El hecho provoca, por un lado, que él la rechace humillándola y por otro que su verdadero enamorado huya de ella por culpa de un equívoco. El azar hará que tras diversas peripecias (entre ellas, un terrible naufragio en el que la protagonista salva a su enamorado, que ha caído a un mar tormentoso, haciendo un fuego en lo alto de un promontorio); se aclara finalmente el equívoco y los dos jóvenes materializan su amor.

Aparece el vampiro

Stoker dio inicio a su obra cumbre alrededor del año 1890, en medio de sus múltiples viajes por la región de los Balcanes, Bulgaria, la ex Yugoslavia y, en especial, Rumania y Moldavia, países en los que escuchó las historias locales de vampiros y otros seres demoníacos muy arraigados en las leyendas, mitos y tradiciones orales de sus pobladores. Es en esta etapa en la que el autor reunió la información necesaria, estudió los mitos vampíricos eslavos y comenzó a esbozar la novela que le granjeó gran fama a nivel mundial, “Drácula”, la que originalmente se tituló “Los muertos”, pero que sufrió una variación en su título poco antes de ser impresa y publicada.

Primera edición de la célebre obra (1897)

Elegante, seductor, de exquisitos modales, dueño de un inglés perfecto, de comportamientos extraños, el anciano culto de arrugas marcadas que yacen en su piel como señales de una vida con muchas experiencias, es así como Bram presenta al Conde Drácula.

Por medio de cartas y diarios la historia es narrada por parte de los diferentes personajes que aparecen en la novela, como el abogado Jonathan Harker, la dulce prometida de éste, Mina, Lucy amiga de Mina y víctima del Conde, y por supuesto el increíble y experto en vampiros y sabio Van Helsing. Pero a pesar de ellos, que causan cierta compasión y cariño, es la figura del tenebroso vampiro la que a la vez de ser pérfida y diabólica, atrae y seduce, al igual que a sus víctimas literarias.

Análisis completo de “Drácula”, de Bram Stoker

Sería injusto decir que Stoker fue original en el contenido de su obra maestra, ya que el acercamiento del público europeo a la figura del vampiro ha estado presente en casi todas las culturas eslavas desde hace muchos siglos. Es necesario recordar que antes de la publicación del libro, otros autores habían dado a conocer diversas versiones sobre el mito de los vampiros, entre otros, y quizás el principal, fue el relato anónimo de origen alemán titulado “El extraño misterioso” ((The Mysterious Stranger-1860).

En este texto se reflejan muchos elementos folklóricos, y algunos de ellos, como el control del vampiro sobre los lobos o su capacidad de convertirse en niebla para introducirse en la habitación de su víctima, parecieran haber sido adaptados por Stoker para su famosa novela.

“Vampiro” de John Polidori (foto), publicado en 1819

También se reflejó el míto del vampirismo en el poema “La novia de Corinto” (1797) de Johann Wolfgang von Goethe, y las narraciones “Vampiro” (1819) de John Polidori y su secuela no oficial, “Lord Ruthwen o los Vampiros” (1820) de Cyprien Bérard, “La familia del Vurdalako” (1839) de Alekséi Tolstoi y “Varney el vampiro o la fiesta de la sangre” (1847) de Thomas Preskett Prest, entre los más famosos.

Lo que hizo diferente al “Drácula” de Bram Stoker, fue el análisis y el estudio que el autor realizó de la figura del vampiro en el folklore eslavo, tomando las características más resaltantes e impactantes (a los ojos del público) del mito vampírico y, esencialmente, de la representación del vampiro hecha por John Polidori, quien hizo del mismo un símbolo del terror y la vulnerabilidad de la condición humana ante los seres demoníacos.

Origen y evolución del mito del vampiro

El personaje del escritor irlandés le debe tanto a los mitos eslavos, como a la historia de Polidori y a la figura e historias atribuidas al legendario Príncipe de Valaquia, Vlad Drăculea (Vlad el Empalador), y la Condesa húngara Erzsébet Báthory (la Condesa sangrienta), ambos procedentes de Transilvania.

A la izq. el Príncipe de Valaquia, Vlad Drăculea, célebre por empalar a sus enemigos y beber su sangre. A la der. la Condesa húngara Erzsébet Báthory, famosa por bañarse en la sangre de las servidoras para mantener su juventud y belleza. Su figura habría inspirado, en parte, al personaje de Lucy Westenra.

Luego de la sangre y los vampiros, Stoker continuó escribiendo aunque sin la repercusión de su obra maestra. En “Miss Betty” (1898) cuenta la historia de una joven rescatada de las aguas del Támesis, mientras que en “La joya de las siete estrellas” (1903) aborda el tema del Egipto milenario, tan en boga en la época.

Posteriormente publicó sus recuerdos con Henry Irving y algunas historias amorosas con ciertos toques de vampirismo. Poco antes de morir editó su última novela, “La madriguera del Gusano Blanco” (1911), en la que el horror deja paso a lo fantástico. Como en otras obras de Stoker, todo acaba confluyendo en la lucha entre el bien y el mal.

El villano de esta peculiar novela iniciática, escrita al parecer bajo el influjo de las drogas, es una gigantesca y primitiva entidad serpentiforme que vive en un hediondo pozo a trescientos metros de profundidad, en el antiguo emplazamiento de un templo pagano con claras reminiscencias del escritor galés Arthur Machen (yuxtaposición de supersticiones druidas, británicas, y romanas).

Cine, teatro y TV

La del Conde Drácula fue (y sigue siendo) una historia que interesó desde sus principios el cine, también al teatro y por qué no, a la televisión. He aquí algunas de sus más importantes adaptaciones.

En 1922, Nosferatu fue la primera película –muda- que abordó el tema. Es una gran realización expresionista alemana del director Friedrich Wilhelm Murnau, que creó una de las mejores caracterizaciones basadas en el protagonista de la novela de Bram Stoker. El principal rol está a cargo de Max Schreck, acompañado por Alexander Granach, Greta Schroeder, Gustav Von Wangenheim y G. E. Schnell.

Diez años pasaron hasta la segunda versión del personaje gótico. En 1932 se estrenó Drácula en EE.UU. con la dirección de Tod Browning. Un film clásico de terror realizado por los estudios Universal que convirtió en estrella al actor de origen húngaro Bela Lugosi. Lo secundaron Helen Chandler, Dwight Frye y David Manners.

Recién en 1958 el cine retomó la temática del personaje de Stoker con el estreno de Drácula, de Terence Fisher, un título clave de los estudios británicos Hammer, con dos estupendos actores, Peter Cushing interpretando a Van Helsing y Christopher Lee en el papel del vampiro humano, secundados por Melissa Stribling, Michael Cough y Carol Marsh.

Drácula, príncipe de las tinieblas, también dirigida por Terence Fisher, se presentó en 1966 como secuela de la inmediatamente anterior en este caso sin la presencia de Peter Cushing, pero con la elegancia de Christopher Lee encarnando al legendario vampiro. Junto a Lee actúan Barbara Shelley, Andrew Keir, Francis Matthews y Suzanne Farmer.

En 1970 el director español Jesús (Joss) Franco estuvo a cargo de El conde Drácula, con el protagonismo otra vez de Christopher Lee y un buen reparto: Herbert Lom, Klaus Kinski, Soledad Miranda, Maria Rohm, Jack Taylor y el propio Jesús Franco.

Una muy buena remake de Nosferatu, el vampiro, el clásico del cine mudo de Friedrich Wilhelm Murnau, fue dirigida en 1979 por el gran Werner Herzog, con Klaus Kinski en el rol principal acompañado por Isabelle Adjani, Bruno Ganz y Roland Topor.

El actor estadounidense Frank Langella retomó su personaje teatral de Broadway, Drácula, para protagonizar también en 1979 con ese título una discreta película sobre el mito vampírico que cuenta en su reparto con intérpretes como Laurence Olivier, Kate Nelligan, Donald Pleasance y Trevor Eve, bajo la dirección de John Badham.

Drácula de Bram Stoker es el título del film de 1992 de Francis Ford Coppola. Retazos de cada versión mítica anterior (Nosferatu y las productoras Hammer y Universal) le sirvieron al famoso director para realizar un buen trabajo, aunque sobrevalorado, protagonizado por cuatro estrellas de Hollywood: Gary Oldman, Wynona Ryder, Keanu Reeves y Anthony Hopkins.

“Drácula de Bram Stoker” de Francis Ford Coppola.
Pelicula completa en castellano

En tono de comedia, en 1995 fue el turno del genial Mel Brooks de filmar Drácula, un muerto muy contento y feliz, con Leslie Nielsen interpretando al Conde. El propio Brooks actúa como Van Helsing.

En el año 2002 se estrenó una miniserie germano-italiana –La maldición de Drácula (Drácula’s curse)- sobre la figura de Vlad Tepes encarnado en el actor Patrick Bergen, con la dirección para la televisión de Roger Young.

El film tridimensional Drácula, dirigido por Darío Argento en 2012, es protagonizado por su hija Asia en el papel de Lucy, Thomas Krestchmann como el vampiro y Rutger Hauer en el rol de Van Helsing.

De 2014 es Drácula, la leyenda jamás contada (Drácula untold), del director Gary Shore en la que el actor Luke Evans se convirtió en el hombre vampiro.

Y finalmente, en el año 2020 se estrenó en Netflix la miniserie Drácula, creada por Mark Gattis y Steven Moffat, los autores de “Sherlock”, en la que Claes Band es el actor que da vida al Conde en una producción de la BBC de Londres.

 

Curiosidades del vampiro
* ¿De dónde viene el nombre de Drácula? Varias leyendas populares rumanas traducían Drácula o Draculea por “diablo”, pero gracias a la relación con Vlad IV, su padre, Vlad III, era apodado Dracul, el “dragón”, por pertenecer al ejército del mismo nombre.
* Esta novela epistolar revolucionó la literatura de la época, no solo por su temática sino también por la forma en que se ordenó la redacción. Hasta esa época, ninguna novela se había presentado de esta forma, sin un narrador presente y con sucesos relatados a través de cartas.
* Uno de los personajes más destacados de la novela, el doctor Abraham Van Helsing, también se inspira en una historia real. En este caso, Stoker toma la historia del médico holandés Gerard van Swieten.
* Oscar Wilde la identificó como “la obra de terror mejor escrita de todos los tiempos”.
* A pesar de hacer varios ajustes y cambios en la historia y personajes, los creadores del film “Nosferatu” fueron demandados por su adaptación no autorizada de Drácula. Al ganar la viuda de Stoker el juicio, se mandó destruir todas las copias y negativos de la obra cinematográfica que Friedrich Wilhelm Murnau dirigió en 1922. Sin embargo, sobrevivió una, pues ya había sido distribuida. Con el tiempo, se hicieron duplicados de dicha copia, permitiendo que se convirtiera en la película de culto que es. Aquí se introdujo la idea de que la luz del sol mata a los vampiros.
* Para la apariencia del Conde Drácula, Bram Stoker se inspiró en su amigo, el actor inglés Henry Irving, y en el compositor austro-húngaro Franz Liszt.
* Stoker falleció cinco días después del hundimiento del Titanic.

El final

En 1914, su viuda Florence Balcolme, quizá debido a las complicada situación económica en que había quedado sumida tras la muerte del escritor, decidió editar póstumamente “El invitado de Drácula” y otras historias fantásticas. El relato que da nombre a la obra suscitó una enorme polémica, ya que según Florence había estado destinado a prologar la novela original, mientras que la crítica considera de forma unánime que se trata de una historia independiente.

La advertencia que Bram Stoker dejó en “Drácula”

Consumido por una grave enfermedad, sífilis, y agravadas las dificultades financieras que siempre lo habían acosado y que ensombrecieron su vejez, Abraham “Bram” Stoker había fallecido dos años antes, el 20 de abril de 1912, a los 64 años, en Saint George’s Square, Londres.

 

Fuentes: historia.nationalgeographic.com.es; biografíasyvidas.com; lecturalia.com; alohacriticon.com; laizquierdadiario.com; revistaunica.com.mx; Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Bram Stoker». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona, España, 2004.

 

 

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