Malvinas: a 40 años del fin de la guerra, el testimonio en primera persona

Ricardo Flores, Presidente de la Asociación de Veteranos de Malvinas de General Roca, rememora para #Diario10 lo que fueron esos meses que lo encontraron saliendo del Servicio Militar Obligatorio

La guerra de Malvinas y la lucha por su soberanía dejó una herida en los corazones de todos los argentinos. Una guerra injusta que este 14 de junio cumple 40 años del fin del conflicto armado.

Ricardo Flores, Presidente de la Asociación de Veteranos de Malvinas de General Roca, rememora para #Diario10 lo que fueron esos meses que lo encontraron saliendo del Servicio Militar Obligatorio y embarcándose para defender a la Patria.

«Una mañana del 2 de abril yo me estaba levantando en mi casa (en Curuzú Cuatiá -Corrientes-) y mi madre me llamó para ver lo que pasaba en la televisión que estaba vitoriando a la Junta Militar porque había recuperado las Malvinas. Me presento en el cuartel y me dijeron: no Flores, váyase a su casa. Acá no pasa nada. Lo cierto que 48 horas después por autoparlante y medios radiales no convocan a todos los soldados que nos presentemos en la unidad», recordó Flores para #Diario10.

«Yo quería llegar rápidamente a casa», señaló Ricardo cuando llegaba a su casa.

El relato de Ricardo es profundamente conmovedor, no solo por la crudeza del testimonio sino que también moviliza escuchar el sufrimiento «cuando a vos te bombardean tantos días, cuando estás asediado, estás limitado;llega un momento en que le perdés el miedo a la muerte y caminás entre las bombas».

IMAGEN: GENTILEZA

flores: «no había alimento para los soldados. arriesgábamos todos los días la vida»

«El 12 de junio caímos prisioneros, después fuimos trasladados a lo que es el Estrecho San Carlos. A través del buque Canberra nos trasladan y nos traen el 19 de junio a Puerto Madryn. Una vez que bajamos en el muelle realmente pudimos respirar», refirió Flores.

flores: los «soldados veníamos con mucho hambre y lo único que pedíamos era pan»

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«Así que la gente salió corriendo rápidamente a comprar pan y Puerto Madryn se quedó sin pan porque se lo había entregado todas las familias y los vecinos a los soldados. hoy se lo recuerda todavía el día que Puerto Madryn recibió a los soldados se quedó sin pan».

«Estás vivo, estás vivo, nos habían dicho que habías muerto», señalaron sus padres cuando llegó a su casa en Curuzú Cuatiá, Corrientes.

 

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