La Trochita: 100 años de historia

Continuamos con la serie de entrevistas realizadas por Canal 10 en homenaje a los 100 años de la trochita. Hoy conocemos la historia de Osbel Raimundo Latorre, ex foguista.

100 años de La trochita. Hoy conocemos a Osbel Raimundo Latorre, foguista.

Los 100 años de La trochita nos acercan miles de historias. Mucha gente llego en los años 60, la mayoría para trabajar en el trazado de trocha angosta de las vias del ferrocarril. Algunos venian ya con un conocimiento previo de haber trabajado en el ferrocarril de trocha ancha con maquinas  a vapor. Este, es el caso de Osbel Raimundo Latorre, foguista  y próximo a cumplir 88 años.

Llegó a Jacobacci el 19 de Diciembre de 1.964, ya era ferroviario y empezó con la tarea de foguista. Es decir, es el encargado de supervisar, operar la caldera humo-tubular, controla el nivel de agua y presión de vapor. Vela por el buen funcionamiento de las calderas. Opera dispositivos para encender y apagar la caldera.

Las calderas no se pueden poner en actividad sin la presencia de un foguista.

«YO SIENTO EL SILBATO FUERTE Y ME EMOCIONA», ASEGURA EL FOGUISTA LATORRE.

Latorre aclara que el foguista es quien «regula el fuego, que salga clarito, que no eche mucho humo sino se ensucian las cañerías, se ensucia la caja, donde va el mechero grande que al abrir el fuego lo va regulando, manda el petróleo ahi».

El foguista se ocupa de manejar la caldera.

En los años ’60 el tren corria tres veces por semana. «Venían tres trenes grandes desde Buenos Aires los lunes, miércoles y sábado. Salían tres trochitas para Esquel y tres volvían el mismo día. Había que laburar, no sólo sentarse a mirar en el asiento, habia que moverse y yo siempre cumplí» aseguró Latorre.

En el recorrido de cómo era la ciudad, de cómo se trabajaba, lo que implicó ser parte del ferrocarril, en esos años en que el tren era la principal via de comunicacion que unía a los  pequeños pueblos del sur de Río Negro y norte de Chubut, tan alejados de las ciudades mas grandes y con más acceso a todo lo que la modernidad iba aportando.

Las anécdotas fluyen como también surgen las emociones, esas que llenan de lágrimas los ojos y hacen estremecer los corazones.

Osbel Raimundo Latorre llegó a Jacobacci en 1.964. Ya tenía experiencia como foguista.

Don Osbel recuerda una navidad en la que su esposa «se quiso enojar un poco». Es que a él no  le tocaba trabajar, ese día sólo salía un tren de carga y le tocaba a otro foguista salir, sin embargo lo fueron a buscar y él aceptó. Recuerda muy emocionado el «sos pavo» que le dijo su señora. Pero, «es mi trabajo y tengo que salir», respondió Osbel y pasó navidad en Río Chico, asegurando «la vida es así».

Otra de las anécdotas de Latorre está relacionada con el factor climático que castiga fuerte en la región sur. Cuenta que cuando nevaba mucho salían «con una máquina y los chicos de la cuadrilla a abrir vías, a limpiarlas» eran días en que la temperatura llegaba a los 15 o 20 grados bajo cero. Una vez, llegando a Ojos de Agua, las ruedas se salieron hacia afuera de las vías, bajaron todos, tiraron para atrás con mucha fuerza y volvieron a subir a las vías y se fue limpiando la nieve.

«Yo siento el silbato fuerte y me emociona» asegura Latorre.

Cuando Canal 10 le consulta si se volvería a subir a la trochita, a trabajar, aseguró sin dudar un instante «me encantaría, pero ya no me da el cuero». Para él la trochita es todo, es trabajo, es turismo y pide a los más jóvenes que aprovechen y cuiden al tren.

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