¿Puede tu nombre afectar tu personalidad?

Descubre cómo puede abrirte o cerrarte puertas, influyendo también en cómo te posicionas frente a diferentes obstáculos que se te presenten.

La elección del nombre de un bebé puede ser un sembrado de dudas para los padres. Antes de decidir se valoran opciones, se consulta con familiares y amigos y se reflexiona largo y tendido al respecto. Y no es de extrañar, ya que de algún modo todos sabemos que ese apodo que nos acompaña de por vida tiene una enorme importancia.

El nombre forma parte de todas nuestras cartas de presentación.

El nombre que recibimos moldea nuestro autoconcepto, nuestras experiencias vitales y nuestra forma de ser, y lo hace a través de mecanismos que te explicamos a continuación.

¿Por qué tu nombre afecta a tu personalidad?

Tu nombre es uno de los primeros elementos que vas a asociar a tu identidad. Con él te reconoces y se convierte en la base del concepto que tienes de ti mismo. Así, en función de si te gusta o no dicho apodo, de si lo asocias con características negativas o positivas, desarrollarás una imagen diferente de ti mismo. Y es que considerarás esos atributos como inherentes a ti por portar dicho nombre.

Además, tu nombre es tu carta de presentación ante el mundo. Es uno de los primeros datos que los demás reciben de ti y, por tanto, condiciona su opinión desde el inicio.

A nivel inconsciente, las personas relacionamos los nombres con atributos deseables o indeseables, y lo hacemos en base a diferentes parámetros. Por ejemplo, el origen cultural del nombre, lo popular o diferente que sea, la sonoridad al pronunciarlo o las características personales que nos evoca.

Estas son cuestiones que los propios padres tienen en cuenta a la hora de elegir un nombre para sus hijos. Normalmente, seleccionan nombres propios de su cultura y que pueden reflejar de alguna manera las cualidades que esperan en sus hijos; así, los progenitores más conservadores escogen nombres clásicos y tradicionales, y aquellos más modernos optan por opciones diferentes y arriesgadas.

Ahora bien, las personas con quienes ese niño se relacione a lo largo de su vida captarán también dichas influencias y se relacionarán con él desde ahí. Aunque sea de forma inconsciente, el trato que recibirán unos y otros a nivel social será muy diferente, lo que es probable que termine por moldear su personalidad.

Según un estudio dirigido por Jean Twenge, las personas a las que no les gusta su nombre pueden tener una adaptación psicológica más deficiente.

Así afecta tu nombre a tu personalidad

Existen multitud de estudios interesantes al respecto. A continuación, compartimos los principales hallazgos de algunos de ellos, para que puedas comprender cómo afecta tu nombre a tu personalidad.

Autoestima y ajuste psicológico

El ajuste psicológico es el grado en que una persona sabe afrontar y adaptarse a las circunstancias, funcionando correctamente, evitando los conflictos y alcanzando el bienestar. Así, un estudio publicado en 2006 encontró que aquellas personas que se encontraban más satisfechas con su nombre de pila mostraban un ajuste mayor.

Sin embargo, no queda clara la dirección entre ambos aspectos: tal vez a las personas con una menor autoestima y confianza no les gusta su nombre en tanto que es un símbolo de sí mismas. O, quizá, es el rechazo que sienten hacia su nombre el que afecta a su propia autoimagen.

Relaciones y negligencia interpersonal

Como hemos comentado, nuestro nombre ejerce una importante influencia en la forma en que los demás nos perciben y nos tratan. Sin ir más lejos, este apodo da pistas sobre nuestro origen cultural, y si existen prejuicios racistas al respecto, esto puede cerrarnos determinadas puertas.

Pero, además, los efectos se sienten en multitud de aspectos. Por ejemplo, se investigó el efecto que el nombre tenía en las interacciones que las personas recibían en una web de citas. Así, aquellas con nombres poco atractivos (por considerarse pasados de moda o considerados como negativos) recibían menos visitas en sus perfiles y de alguna forma eran más descuidados por los demás.

Esta negligencia interpersonal, el rechazo o el ostracismo al que puede conducir nuestro nombre quedó patente también en un estudio que medía la probabilidad de recibir ayuda. Así, los extraños se mostraron más proclives a socorrer o ayudar a aquellas personas con nombres calificados positivamente.

Ahora bien, si te estás preguntando qué relación tiene esto con la formación de la personalidad, basta con analizar cómo puede afectarle a un individuo crecer siendo rechazado, aislado o poco considerado por sus semejantes de forma sistemática. Esto, indudablemente afecta a la imagen de uno mismo, al valor que cada uno se otorga, a las habilidades sociales, a la afabilidad y a la actitud ante la vida.

Carácter y experiencias vitales

Una de las investigaciones más sorprendentes al respecto encontró que el nombre influye en la probabilidad de incurrir en comportamientos criminales. Así, quedó de manifiesto que tener un nombre impopular socialmente considerado como negativo o asociado a inmoralidad y poca calidez humana, incrementa el riesgo de cometer delitos violentos y contra la propiedad.

De nuevo, probablemente esto pueda asociarse al hecho de que, a nivel inconsciente, cada nombre tiene unas connotaciones. Así, al crecer en sociedad las interiorizamos y recibimos de otros el reflejo de lo que nuestro nombre les evoca. Si durante toda la vida se nos ha tratado como personas indeseables o poco morales, es más probable que terminemos cumpliendo esta profecía.

Elección de carrera y profesión

Por último, cabe mencionar que la forma en que te llames puede determinar tu futuro laboral. Y es que algunos estudios han puesto de relieve que las personas con nombres únicos y originales tienen más tendencia a terminar dedicándose a profesiones igualmente poco corrientes. Además, muestran un pensamiento divergente que les lleva a adoptar estrategias empresariales diferentes e innovadoras.

De algún modo, desde la infancia se forja en estas personas un sentido de ser únicos y distintos que propicia que actúen de modos diferentes también en el ámbito laboral.

Como ves, son múltiples las formas en que ese apodo que se te impuso al nacer puede afectar a tu carácter, a tus experiencias y a tus relaciones, (aunque evidentemente la personalidad está conformada e influida por multitud de aspectos). Así, al tomar conciencia de esto puedes sacarle provecho.

Las personas con nombres corrientes y populares suelen ser mejor aceptadas, aunque más convencionales. Por su lado, quienes reciben nombres originales, también se espera que sean más originales y creativas. Descubre y aprovecha estas fortalezas y tenlas en cuenta a la hora de escoger el nombre de tus hijos.

(FUENTE: ELENA SANZ -PSICÓLOGA P-02328 EN LA MENTE ES MARAVILLOSA)

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