Recordamos al actor cómico de la nación

Recordamos la vida y obra de Mauricio Borenztein, el cómico de la nación, o como todos lo recordamos: Tato Bores

Tato: el cómico de la nación

Quizás el 11 de enero de 1996 haya partido Mauricio Borensztein, pero sin duda, dejó entre nosotros  al inmortal Tato Bores. Un ser excepcional con el que se dio a conocer este actor, humorista y monologuista argentino. El cómico de la nación. Que si bien tuvo su carrera en el mundo del cine y la televisión, se destacó siendo un pionero en el humor político. 

Cuenta la historia que en una despedida de soltero se subió al escenario a contar chistes y descubrió esta nueva faceta, que le abrió la puerta al mundo del espectáculo.

A su trabajo en la radio, la sucedió con actuaciones en teatros como el Maipo, El Nacional, cabarets y participaciones en vodevil. Mucho antes de su llegada a la televisión, Tato había comenzado a diseñar sus personajes con disfraz y hablando de forma rápida y verborrágica.

Justamente, esta forma de recitarlos, a una velocidad increíble, hablaba mucho más de la realidad política del momento que el contenido mismo. 

Tato y los presidentes

El primer presidente en TV (llevado por Tato) fue Arturo Frondizi. Luego de que Bores dijera que en Argentina faltaba la escuela más necesaria de todas: la de presidentes, Frondizi llamó para felicitarlo. Mientras tanto, el mandatario Alejandro Agustín Lanusse lo invitó al casamiento de su hija después de que el presentador de TV se quejara al aire en su programa por no haber sido invitado anteriormente.

José María Guido, presidente de la Nación entre 1962 y 1963, se reunió con él, su libretista y otros humoristas del momento para comer en Olivos. Hecho que días después, un comentarista de radio utilizó para denunciar la falta de seriedad: «Que se puede esperar de un presidente que se sienta a la mesa con un grupo de argentinos que satirizan la angustia nacional». Sin embargo, el político que más frecuentó su programa fue Carlos Menem, que concurrió en tres oportunidades a lo largo de su primera presidencia (1989–1995). Motivo por el cual Tato Bores tuvo que aclarar: «No somos amigos»

En 1961, por Canal 9 se inició “Tato, siempre en domingo, los domingos a las 21.

Allí nació el gran personaje del humor político en la Argentina. El muñeco del frac, un  habano, los lentes sin cristales y la peluca. Andaba en patines y comía pastas al dente. Brindaba con champán y bajaba línea.

Estuvo al aire 29 temporadas en total, con 17 presidentes distintos. Tuvo 22 guionistas (los últimos, sus hijos).

En noviembre de 1992, el Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires lo declaró «Ciudadano Ilustre». En 1993, con 66 años, el actor realizó su último ciclo televisivo: Good Show, por Telefe, que comenzaba con una réplica de la tapa del disco La Banda del sargento Pepper, de The Beatles, realizada con figuras locales.

Tato Bores paralizó durante años, frente a la pantalla del televisor a los argentinos los domingos por la noche desde su debut en 1960 y por más de tres décadas. A través del humor, dijo lo que nadie podía o quería decir. La sagacidad de sus comentarios, la crítica sutil que evitaba la censura cautivó a los televidentes. Tato Bores renovó absolutamente el lenguaje del humor político. Asistido por los mejores guionistas de cada época, transformó el estilo de los monólogos en un torrente frenético y surrealista de escenas imaginarias entre los personajes del momento.

Falleció el 11 de enero de 1996 en su departamento de Palermo acompañado por su familia tras padecer un Cáncer Oseo.

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