Por siempre, María Elena

Recordamos a quien nos marcó con su pluma, su música, su lucha y su arte: María Elena Walsh

María Elena Walsh

Me arriesgo a decir que a nadie en este país le falta una referencia en sus vidas sobre la obra de María Elena Walsh.

Fue poetisa, escritora, compositora y cantautora. La mezcla cultural que hizo en vida, en tanto se ocupaba de entretener a los más chicos,  buscaba también complicidad en los más grandes con escritos comprometidos social y políticamente.

Las letras

Las amistades y los amores la inspiraron, la Tortuga Susana Rinaldi, por ejemplo, se convirtió en la emblemática Manuelita la Tortuga. Una historia que ha creado culto en la ciudad de Pehuajó. La síntesis de cómo, las canciones guardan la clave genética de nuestro país y las de Maria Elena son parte de ese ADN.

Por los múltiples e innovadores pliegues de una obra que se reveló anticipatoria de un época feminista, dejó una huella en el cancionero popular post-dictadura y apostó desde la literatura a infancias más lúdicas y reflexivas. Hoy se cumplen once años de su muerte y su  figura sigue enraizada en el imaginario y el afecto  colectivo.

Su ingreso al círculo de los pensadores más destacados e influyentes de la Argentina tuvo lugar gracias a la publicación de su primer libro, Otoño imperdonable, en 1947. Justo después de concluida su educación en la Escuela Nacional de Bellas Artes, cuando falleciò su padre, Enrique Walsh. Quien era un empleado ferroviario inglés que trabajaba en el Ferrocarril Oeste de Buenos AiresPor esta obra, María Elena fue galardonada con el segundo premio Municipal de Poesía y con el aplauso de la crítica. Tanto nacional como hispanoamericana.

Es por ello que hoy, sus más de 40 libros editados tienen repercusión en varios países de América Latina.

La música

Desarrolló tanto su aspecto como poetisa como música. En ese camino se unió a la Cantora Leda Valladares, con quien desarrolló un repertorio de canciones tradicionales argentinas. Viajando y viviendo en París y Argentina, publicando álbumes con Canciones de corte tradicional Argentino. Gracias a la confianza que depositó en ella la productora televisiva  María Herminia Avellaneda, comenzó a escribir guiones para público infantil. Eso le abrió un gran camino y un cambio radical en su vida. En dúo con Leda escribieron, ya en el ocaso de su relación, Doña Disparate y Bambuco” , “Tutù Marambà” y “Canciones para mirar”. Todos  convertidos  en espectáculos con gran éxito. Maria Elena se volvió en alguien muy popular para el público infantil.

Esta fibra, lúdica y fantástica que le proporcionaba la literatura infantil,  se trasladó a su escritura para público adulto.

En 1968 estrenó su espectáculo de canciones para adultos Juguemos en el mundo”,  y se constituyó en un acontecimiento cultural que influiría fuertemente en la nueva canción popular argentina, que venía conformándose desde diversos enfoques, como el Movimiento del Nuevo Cancionero impulsado por músicos como Mercedes Sosa y Armando Tejada Gómez. 

Como había hecho con sus canciones infantiles, María Elena Walsh mostró en «Juguemos en el mundo» un estilo de composición marcado por la libertad creativa y temática. Sus melodías dieron vida a canciones muy modernas, que tomaban inspiración de las más diversas fuentes musicales. Desde el folklore al tango y desde el jazz al rock.

La lucha

Asfixiada por la censura impuesta por la dictadura militar, en julio de 1978, en plena Copa Mundial de Fútbol, decidió «no seguir componiendo ni cantar más en público». Paradójicamente, varias de sus canciones se volvieron símbolo de la lucha por la democracia, como Como la cigarra”, “Canción de cuna para un gobernante”, “Oración a la Justicia”, “Canción de caminantes”, “Balada de Comodus Viscach”, o su versión de “We shall overcome”  (Venceremos), la clásica marcha del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos.

Al año siguiente, el 16 de agosto de 1979, María Elena publicó en el suplemento cultural del diario Clarín un artículo titulado «Desventuras en el País Jardín-de-Infantes», título que en 1993 retomaría para un libro.

La Artista

Sin duda, María Elena, fue una artista que rompió los moldes que la vida le tenía previstos en la sociedad de la época. Su vida privada, nunca ventilada por ella,  está signada por el amor a sus compañeras de vida. Esta actitud se convirtió en una luz esperanzadora para muchas personas integrantes de un incipiente colectivo LGBTIQ. Censurado y castigado por la conciencia social del momento. Usó todos los espacios a los que accedió para “protestar”,  para manifestarse contra el orden establecido. Se animó desde su espíritu pudoroso, a plantear sus pensamientos con claridad y altura intelectual.

Falleció el 10 de enero de 2011 a los 80 años, en el Sanatorio de la Trinidad después de una prolongada internación

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