Pablo Neruda, poeta para siempre

"Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera"

No fue un poeta más el chileno, la gente lo entendió y él entendió a la gente. Describió el amor, la vida, el miedo, el mar, la tierra, las furias y las penas. Gabriel García Márquez dijo que era “el más grande del siglo XX en cualquier idioma”, y en 1971 recibió el premio Nobel de Literatura “por una poesía que con la acción de una fuerza elemental, da vida al destino y los sueños de un continente”. Político y comprometido con su época, dejó un legado imperecedero y su huella podrá ser rastreada hasta el confín de los tiempos.

El comienzo
Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, más adelante conocido por el seudónimo Pablo Neruda, nació el 12 de julio de 1904 en Parral, región del Maule, Chile, hijo único de Rosa Neftalí Basoalto y José del Carmen Reyes. Su madre falleció de tuberculosis el 26 de setiembre del mismo año y su padre se mudó a Temuco en 1906.

En 1917 aparece en el diario «La Mañana», con la firma de Neftalí Reyes, un artículo titulado “Entusiasmo y perseverancia”, su primera publicación; tiene apenas 13 años y se decide a hacer su inicial y modesta contribución literaria, coincidiendo con la fecha de su cumpleaños (una modalidad que mantendrá a menudo en el futuro).

Neruda cuando era Neftalí Reyes

Es un artículo en el que traza una bien intencionada e ingenua exhortación para que tanto los individuos como los pueblos, se guíen en su marcha hacia el progreso por dos motores que identifica claramente y que son el título de su prosa.

En esta ciudad continúa publicando: aparece en la revista «Corre-Vuela» el poema “Mis ojos”, y otros tres, siempre firmados por Neftalí Reyes. Hasta 1922 escribe numerosos artículos en diversos medios: «La Mañana» y «Diario Austral», de Temuco; «Revista Cultural» de Valdivia; «Ratos Ilustrados», de Chillán y en revistas literarias de los estudiantes de Temuco.

En 1920 conoce a Gabriela Mistral -la otra premiada chilena con el Nobel-, quien llega a Temuco como directora del Liceo de Niñas. En 1954, Neruda recordará este encuentro: “… ella me hizo leer los primeros grandes nombres de la literatura rusa que tanta influencia tuvieron sobre mí”.

Los dos premiados con el Nobel, Pablo Neruda y Gabriela Mistral

En octubre de ese mismo año comienza a firmar sus trabajos con el seudónimo Pablo Neruda. Es presidente del Ateneo Literario del Liceo de Temuco y prosecretario de la Asociación de Estudiantes de Cautín. Al mes siguiente gana el primer premio de poesía en las Fiestas de la Primavera de Temuco y egresa del Liceo de Hombres de la ciudad como Licenciado en Humanidades, que lo habilita para rendir el bachillerato.

Cuatro años más tarde aparece la primera edición de «Veinte poemas de amor y una canción desesperada», publicada en Santiago de Chile. Traduce del francés, prologa y selecciona «Páginas Escogidas», de Anatole France, y escribe en el diario «La Nación» de la capital chilena una carta, “Exégesis y soledad”, en la que explica el proceso de creación y también manifiesta su amargura por la incomprensión de la crítica con respecto a su primer libro.

«Veinte poemas…» es, seguramente, el libro de Neruda que ha obtenido más vasta popularidad y a la vez significó la plena consolidación del prestigio literario de su autor en el área hispánica. Obra de gran envergadura literaria, el remanente de la herencia modernista fue aliado por el autor de modo admirable a los hallazgos expresivos de la nueva vanguardia, en una serie de piezas de conmovida intensidad lírica, cuyo acento de plenitud vital, exaltación genésica y erotismo panteísta cede el paso, en la hora de los duelos y las separaciones, a un tono de melancolía que lo hermana a la herencia romántica.

Intocable en su definitiva rotundidad de pieza maestra, esta obra desesperada constituye, sin duda, una de las mayores cimas de la poesía amorosa en lengua castellana. A la muerte de su autor se habían editado más de dos millones de ejemplares en todo el mundo.

Historias de vida-Pablo Neruda

Posteriormente dirige y edita la revista «Caballo de Bastos», que se publica en Santiago. En Ancud, en la isla de Chiloé, al sur de Chile, escribe su única novela: «El habitante y su esperanza».

Acosado por la pobreza, inicia gestiones para obtener un cargo en el escalafón diplomático de Chile y es nombrado Cónsul en Rangoon, Birmania. En julio de 1927 llega a destino luego de recorrer más de diez países y comienza a publicar en el diario «La Nación» de su país las «Crónicas de viaje». Durante su estada en Birmania tiene una relación amorosa, conflictiva e intensa, con una nativa quien, según él mismo cuenta, “…se vestía como una inglesa y su nombre de calle era Josie Bliss”.

Neruda en una playa de Ceylan

En sus «Memorias» el poeta escribió: “La dulce Josie Bliss fue reconcentrándose y apasionándose hasta enfermar de celos. De no ser por eso tal vez yo hubiera continuado indefinidamente con ella.” Fue la inspiradora de varios poemas, entre ellos “Tango del viudo”.

Hasta 1932 reside en Oriente, viajando además por Indochina, Saigón, Bangkok, Battambang, Kowloon, Hong-Kong, Shangai, Japón y Calcuta. En Batavia se casa con María Antonieta Haagenar Vogelzang, una joven malaya de origen holandés, con quien tuvo una hija discapacitada -Malva Marina- y abandonaría a ambas en 1942. La niña falleció en 1943 y la madre compartiría el campo de concentración nazi con Anna Frank, pero fue liberada por las tropas aliadas al término de la Segunda Guerra Mundial y murió en 1965 en La Haya, Países Bajos.

Pablo Neruda y su esposa María Antonieta

Regresa a Chile pero acuciado nuevamente por problemas económicos es enviado como Cónsul a Barcelona, España. Allí se relacionó con Federico García Lorca, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Miguel Hernández y otros componentes de la llamada Generación del 27, y fundó la revista «Caballo Verde para la Poesía».

Desde su primer editorial se manifestó por una «poesía sin pureza» y próxima a la realidad inmediata, en consonancia con su toma de conciencia social. En tal sentido, Neruda apoyó a los republicanos (o «rojos», por el color de las banderas comunistas) al estallar la Guerra Civil española (preludio de la Segunda Guerra Mundial) y escribió Guerra», en 1937.

Previamente, sin embargo, sus poemas habían experimentado una transición hacia formas herméticas y hacia un tono más sombrío al reflejar el paso del tiempo, el caos y la muerte en la realidad cotidiana, temas dominantes en otro de sus libros imprescindibles, «Residencia en la tierra», publicado en dos partes en 1933 y 1935, y que constituye el eje de su segunda etapa.

El inicio de este ciclo capital de las letras hispánicas lo escribió en escenarios de Oriente (Rangún, Colombo, Batavia…) y la «Residencia…» inaugural apareció en Santiago de Chile en 1933. A partir de la estancia de Neruda en España, los poetas de la Generación del 27 declararon su admiración por quien consideraban el más importante lírico de América. Tras la aparición en dos volúmenes de «Residencia en la tierra» (Madrid, 1935), que incluía una «Residencia…» segunda, completó el autor el ciclo en 1947 con una tercera «Residencia…», en la que incluyó poemas vinculados con la Guerra Civil española y otros que revelaban su evolución ideológica.

Años más tarde, en 1944, apareció la primera versión en inglés de esta obra (Residence on Hearth), en una edición bilingüe de la editorial New Directions, de Nueva York.

Pablo Neruda, poesia en su propia voz

De regreso en Chile, en 1939 ingresó al Partido Comunista y su obra experimentó un giro hacia la militancia política. Esta tercera etapa, que tuvo su preludio en «España en el corazón…», culminaría con la exaltación de los mitos americanos de su «Canto general» en 1950.

Es un clásico de la literatura hispanoamericana y de la poesía universal de este siglo, al que Neruda llamó en sus «Memorias», mi «libro más importante». Obra de carácter enciclopédico, reúne múltiples temas, géneros y técnicas bajo un denominador común: América, constituyendo una historia marginal del continente. Obras maestras, como el gran poema «Alturas de Macchu Picchu», forman parte del libro.

Pablo Neruda, Juan Rulfo (der.) y Antonio Skármeta

Está dividido en quince apartados: La lámpara en la tierra; Alturas de Macchu Picchu; Los Conquistadores; Los Libertadores; La arena traicionada; América, no invoco tu nombre en vano; Canto general de Chile; La tierra se llama Juan; Que despierte el leñador; El fugitivo; Las flores de Punitaqui; Los ríos del canto; Coral del año nuevo para la patria en tinieblas; El gran océano y Yo soy.

Argentina, México y Chile

En 1945 fue el primer poeta en ser galardonado con el Premio Nacional de Literatura de Chile. Al mismo tiempo, desde su escaño de senador del Partido Comunista por las provincias de Tarapacá y Antofagasta, utilizó su oratoria para denunciar los abusos y las desigualdades del sistema. Tal actitud provocó la persecución gubernamental -el presidente era entonces Gabriel González Videla- y su posterior exilio en la Argentina, adonde cruzó por un paso clandestino de los Andes.

Los tres tomos de las «Odas Elementales», de 1954, 1956 y 1957

De allí pasó a México, y más tarde viajó por la Unión Soviética, la China de Mao Tse Tung y los países de la Europa comunista del Este. Tras este viaje, durante el cual escribió poemas laudatorios y propagandísticos, y recibió el Premio Lenin de la Paz en Rusia, volvió a Chile. La «Arts, Drama, Architecture, Music Internacional Review», revista literaria de Londres, le dedicó un número íntegro y Pablo Picasso, en el Congreso Mundial de Intelectuales celebrado en Wroclaw (Polonia), pronunció su único discurso público para referirse a la situación del poeta chileno y expresarle su solidaridad.

Gabriel García Márquez entrevista a Pablo Neruda

Ya en Chile y a partir de entonces, su poesía inició una nueva etapa en la que la simplicidad formal se correspondió con una gran intensidad lírica y un tono general de serenidad; el mismo título de una obra central de este periodo, «Odas elementales» (1954-1957), caracteriza los versos de aquellos años. En 1956 se separó de su segunda esposa, Delia del Carril, para unirse a Matilde Urrutia.

Pablo Neruda y su último amor, Matilde Urrutia

Este gran amor se prolongó hasta la muerte del escritor, y fue poéticamente muy fecundo: produjo dos libros, «Los versos del capitán» y «Cien sonetos de amor», y muchos poemas que quedaron en diversos libros como «Estravagario», «La Barcarola» y «El mar y las campanas». La presencia de Matilde es persistente en la mayor parte de la obra de Neruda, desde 1952 en adelante.

«Con mucha humildad -escribe Neruda-, hice estos sonetos de madera, les di el sonido de esta opaca y pura substancia». La desnudez que elige aquí el autor rehúye deliberadamente las pautas sonoras y constructivas del soneto clásico. A través de este despojamiento voluntario la palabra palpita y se libera de la imagen.

En los «Cien sonetos…» (1959) le habla a Matilde Urrutia. Estos versos definen lo que su mujer significaba para él. Sin embargo, el amor al que el libro rinde homenaje es para el poeta no solo el cuerpo amado -su faz tangible- sino también la vía de acceso que permite a la conciencia individual reconocerse en el ser del mundo.

En 1958 se publica en Buenos Aires «Estravagario», sobre el cual el poeta escribió en sus memorias:“De todos mis libros, no es el que canta más sino el que salta mejor. Sus versos saltarines pasan por alto la distinción, el respeto, la protección mutua, los establecimientos y las obligaciones, para auspiciar el reverente desacato. Por su irreverencia es mi libro más íntimo. Por su alcance logra trascendencia dentro de mi poesía. A mi modo de gustar, es un libro morrocotudo, con ese sabor a sal que tiene la verdad”.

Y en una entrevista de Rita Guibert, en 1970, dijo: “Tiene una forma equívoca, digamos de la burla a la inteligencia, o un sentido más risueño del que hay en muchos otros de mis libros…”

Pasa el verano de 1970 en su residencia de Isla Negra, donde comienza a escribir «Canción de gesta», un poemario de homenaje a la Revolución cubana. Los antecedentes de esta obra se remontan al año 1958, cuando Neruda conoce en Chile a Antonio Santaella Blanco, activista de la liberación de su país, Puerto Rico. Entonces comenzó a escribir un libro sobre la situación en ese país. Pero la Revolución cubana lo hizo cambiar el proyecto.

«Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida»

Dentro de la obra del chileno, se ha considerado a «Canción…» como una postdata poética de «Canto general», publicado diez años antes. En ambos libros predomina el tono épico para cantar las luchas de los pueblos.

El premio Nobel y su trastienda

El 21 de octubre de 1971 le otorgan el Premio Nobel de Literatura. El anuncio oficial de la Academia sueca destacaba la condición de Neruda como “el poeta de la Humanidad violentada” y de su propia tierra “violada y oprimida desde los tiempos de los conquistadores”, agregando que él mismo «había sido perseguido una y otra vez, y que en su obra se encontraba la comunidad de los oprimidos en todas sus partes”.

Neruda recibiendo el premio Nobel de Literatura de manos del rey Gustavo Adolfo de Suecia

La controversia por la entrega del galardón al poeta chileno duró varios años, en parte por su declarada adhesión al comunismo, pero también por la talla de sus competidores durante ese año: José María Arguedas, Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier, Henrich Böll, Elias Canetti, Günter Grass, Graham Greene, Eugéne Ionesco y André Malraux.

Documentos publicados en este último tiempo en Chile, revelan que la amistad entre Neruda y Salvador Allende incidió en la candidatura al premio, como parte de una estrategia geopolítica-cultural del gobierno chileno, más allá de la tarea desplegada por el escritor en Europa en las cercanías del anuncio del ganador.

Allende y Neruda, una amistad fructífera

Efectivamente, por un lado fue nombrado embajador de Chile en París, ciudad que siempre ha sido el centro de la vida artística de Europa. Era una manera de «estar cerca» de Suecia. Y por otro, la cantidad de publicaciones, entrevistas, conferencias y actividades literarias que el propio poeta desarrolló durante varios años antes de su nominación, fueron consideradas por algunos analistas de la obra de Neruda como un plan de marketing destinado a tener una presencia permanente en el mercado literario.

Y como si esto fuera poco, también la Central de Inteligencia Estadounidense intervino en este asunto: en su libro «La CIA y la guerra fría cultural», la historiadora británica Frances Stonor Saunders reveló las gestiones que el organismo realizó para impedir que la Academia Sueca premiara a Neruda.

Los méritos del poeta chileno siguen siendo indiscutibles, aunque los caminos elegidos para demostrarlos, a veces son sinuosos y no dependen solamente de la calidad literaria.

«Es tan corto el amor y tan largo el olvido»

En Francia, durante un homenaje, dijo: “Por mi parte, yo que estoy muy cerca de los setenta años, cuando apenas cumplí quince descubrí a Walt Whitman (el gran poeta estadounidense), mi más grande acreedor. Y estoy aquí entre ustedes acompañado por esta maravillosa deuda que me ha ayudado a existir”.

El final

Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, alias Pablo Neruda, falleció en Santiago de Chile el 23 de setiembre de 1973 a los 69 años, pocos días después del golpe militar encabezado por el general Augusto Pinochet y del suicidio del presidente Salvador Allende.

Un entierro fuertemente custodiado

Su entierro en un mausoleo facilitado por la familia Dittborn, se convirtió en el primer acto político contra la dictadura que gobernaría en Chile hasta 1990, en medio de una enorme presencia militar, entre gritos hostiles y cantos partidarios en adhesión al gobierno derrocado que había sido democráticamente elegido.

La bandera de Chile sobre el cuerpo de Pablo Neruda

El certificado de defunción consignaba que el motivo del fallecimiento había sido un cáncer de próstata, pero varios años después, por una orden judicial, expertos internacionales concluyeron -investigando sus restos- que podía haber sido asesinado en el lugar de su última internación.

Todo un símbolo de una vida agitada y polémica que no tuvo descanso ni aún después de su muerte.

 

Fuentes: lavanguardia.com; fundacionneruda.com; latercera.com; nytimes.com; abc.es; bbc.com; memoriachilena.gob.cl; Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Pablo Neruda». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona, España, 2004.

 

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