Balance de la cultura en 2021

Un año difícil para la actividad cultural en todo el mundo. En esta nota, te contamos lo que pasó en Río Negro.

Cultura 2021

La pandemia ha tenido efectos dramáticos sobre las industrias culturales y creativas. Este sector, caracterizado por estar integrado en su mayoría por  trabajadores autónomos con escasa protección social y económica ha resistido un año más, los embates del coronavirus con diferentes afectaciones sobre sus tareas. Repasamos brevemente lo que fue el 2021 para la Cultura.

Iniciar en el contexto sanitario

Comenzamos el año con la paulatina apertura de los espacios, las actividades al aire se presentaban como  la única posibilidad de artistas y espectadores de  retomar sus encuentros tan ansiados tras la oscura noche del 2020. Con Barbijo y distanciamiento, se pudo asistir a algunas actividades artísticas al aire libre en plazas y centros culturales que contarán con un espacio a cielo abierto.

Se dejó de lado por un rato el streaming para pasar a la presencialidad: volvimos a los espacios, las salas con barbijo y una butaca de por medio para separar nuestra “burbuja”  de las demás,  un aforo reducido que se fue ampliando de a poco durante el principio del otoño. Volvimos a las aulas, abrieron los museos, y las bibliotecas. 

Segunda ola

Pero esta marea traía una segunda ola: Volvimos a encerrarnos por unos meses , una triste oportunidad para recordar lo que el 2020 vino a enseñarnos: volvió a sonar la palabra incertidumbre como moneda corriente. 

Espacios culturales y de encuentro social vivieron como una amenaza dolorosa el cierre de sus puertas y posibilidades de prácticas. Los ensayos, clases, grupos de trabajo se sostuvieron por zoom, pero distintos, con una sensación que impulsaba a trazar estrategias que nos devuelvan pronto al cuerpo a cuerpo. 

La prueba piloto de ese regreso tardó dos meses en llegar y se hizo a través de una nueva  realidad: Los grupos artísticos se reunirán en los escenarios, bajo estrictos protocolos, para tocar y actuar  juntos y ser transmitidos para un público que vería desde sus casas. Así se llevaron a  cabo en sus primeras instancias los  Los vivos en el CCC, dando espacio al trabajo de músicos y músicas de diversos géneros. 

Volver al escenario

Gracias a que el plan de vacunación continuó avanzando,  pudimos esperanzarnos nuevamente: 30, 50, 70 hasta llegar a un 100,  fueron los números que indicaron el crecimiento del aforo y por lo tanto la mejora en las condiciones de trabajo. 

Se volvieron a  escuchar los aplausos, las risas en las salas.

Se fomentó el trabajo colectivo y colaborativo.

Festivales:

Volvieron los festivales de manera presencial, volvimos a emocionarnos en los recitales y a recorrer el país en giras. 

En Rio Negro asistimos con gran emoción a las 5 Maratones Culturales que se desarrollaron en  5 ciudades de la provincia e involucraron el trabajo de artistas y artesanos.

Las pantallas se llenaron con toda la programación del 9ª FAB, que volvió a la presencialidad . Tal fue el caso del Festival Nevadas Escénicas, que no solo volvió a la presencialidad, sino que además apostó por la ampliación de su oferta, convidando a expresiones musicales, audiovisuales y de danza a ser parte de la fiesta. 

Pantalla gigante

¡Volvimos al cine y lo celebramos! No solo a las salas, si no también a los rodajes. Con la Sanción de la Ley de Fomento Audiovisual y la Creación de la Bariloche Film Commission. Auguramos un 2022 donde filmar no será tan lejano.

En cuanto a la industria editorial, la actividad transitó la pandemia con una gran caída. Las librerías se enfocaron fundamentalmente en la venta online. Lo que permitió ser un salvavidas del momento.

Apoyos

A nivel nacional, durante el 2020 y el 2021 el presupuesto en Cultura, que  fue el más importante en la historia del ministerio provincial. Debió ser empleado en la reactivación del sector, haciendo un giro hacia la contención, la asistencia y la creación de planes de revinculación de los artistas con el público.

En este sentido, impulsaron políticas públicas destinadas a las y los trabajadores de la cultura que vieron interrumpidas sus fuentes de ingresos. Algunas de las más relevantes fueron El Fondo Desarrollar para la sostenibilidad de cientos de espacios culturales. El Fomento Solidario para los músicos y el Plan Podestá destinado a elencos, salas y teatristas. También se apoyaron a más de seis mil espacios y organizaciones culturales con programas como Puntos de Cultura, Apoyos Conabip. Y más de siete mil empresas culturales a través de ATPs y Repro II. Además, impulsaron Cultura Solidaria, a través de la cual brindaron una ayuda para al menos cincuenta mil artistas, trabajadoras y trabajadores de la cultura. Por otra parte, mediante Impulsar, otorgaron un aporte excepcional y extraordinario para el sostenimiento de salas, predios y espectáculos en vivo.

La cultura nos une, proporciona confort, inspiración y esperanza en un momento de enorme ansiedad e incertidumbre. Por eso, en paralelo a los esfuerzos para abordar el peligro inmediato de COVID, también deben articularse las medidas para apoyar a los artistas y el acceso irrestricto a la cultura. Tanto a corto como a largo plazo.

A fin de cuentas, la pandemia pone al descubierto la necesidad de encontrar nuevas fórmulas para habitar un mundo más justo y más igualitario.

En este sentido, la comunidad artística siempre ha sido un pilar. demostrando lazos de solidaridad, de trabajo colectivo y de compromiso con el momento socio histórico que atravesamos.

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