Golpe de calor: cómo hidratarse adecuadamente para evitarlo

Ancianos y bebés encabezan los grupos de riesgo más propensos a sufrirlo.

Ambientes ventilados, ejercicio progresivo y una dieta hipocalórica son algunos de los consejos de los especialistas para no sentirse mal por las altas temperaturas. Profesionales del Hospital de Clínicas alertaron sobre las altas temperaturas que predominan en el país.

Recomendaron para evitar «un golpe de calor»: hidratación adecuada, alimentación hipocalórica; buscar lugares frescos, con espacios verdes; y evitar horarios donde el sol es más fuerte.

Además, aconsejaron usar ropa clara y fresca, gorras o sombreros frescos, y anteojos de sol a la hora de transitar por el sol. Evitar las horas de mayor calor para realizar actividad física o exposición al sol (de 11 a 16 horas).

También recomendaron permanecer en espacios y ambientes ventilados, ducharse a diario con agua templada para reducir el calor corporal y remover la sudoración. En caso de ser necesario, consultar con su médico sobre el consumo de líquidos adicionales o de medicamentos crónicos o nuevos.

Advierten que los grupos de riesgo más propensos a sufrir golpes de calor: son los ancianos y los niños.

Con respecto a los bebés, los síntomas de la deshidratación son que suelen estar tranquilos, con una baja en su actividad normal; cuando se quedan dormidos, pierden la iniciativa; o tienden a no comer ni llorar.

“El golpe de calor es la manifestación clínica del incremento de la temperatura corporal. Se da como consecuencia de la falla en el mecanismo de la autorregulación fisiológica cuando existe exposición corporal a ambientes calientes en general por períodos prolongados”; dijo Damián Zopatti, médico clínico del Hospital de Clínicas.

Por ello, añadió, “el golpe de calor es más frecuente de observar cuando las temperaturas del ambiente son sostenidamente elevadas en días consecutivos. Los síntomas son variados: mareos, sensación de desvanecimiento, palpitaciones; sudoración excesiva al principio y piel caliente; letargo, cefalea, náuseas, debilidad, etc”.

Asimismo, aconsejó “consumir 2 litros de agua diarios en un adulto sano es una medida adecuada. Dicha cantidad se podrá incrementar según las necesidades (por ejemplo realización de ejercicio)”.

El especialista remarcó la importancia de “reconocer la necesidad de mantenerse hidratado”. Señaló también que las personas mayores, suelen volverse menos sensibles a sentir sed, por tal motivo deben recordar y tener como hábito tomar agua.

En tanto, Zopatti recomendó incrementar el entrenamiento en forma progresiva ya que “el golpe de calor también se da usualmente mientras las personas jóvenes hacen entrenamiento físico, debido a la pérdida de agua”. Aconsejó hacerlo por la mañana temprano o por la tarde, luego de la caída del sol”.

Ante un golpe de calor, señaló que “si la persona es joven, se le debe dar líquidos: la hidratación no debe hacerse solo con agua, es recomendable bebidas con sales o un jugo de fruta y después enfriar el cuerpo”. Si son mayores o bebés y comienzan a sudar mucho, o están demasiado tranquilos o tienen sed; «hay que ofrecer líquidos y si se quedan dormidos o se desmayan hay que dar aviso al médico y/o activar el Sistema de Salud”. (FUENTE: TELAM)

Comentarios
¿Qué opinas de esta nota?
  • Interesante (100%)
  • Me gusta (0%)
  • Útil (0%)
  • Aburrido (0%)
  • No me gusta (0%)