Energía: YPF invierte y mira el mercado exportador

Los planes de la petrolera YPF son bastante claros. Así lo han puntualizado en distintos escenarios su presidente, el santacruceño Pablo González; y el CEO de la empresa, Sergio Affronti. Se trata de invertir unos 3.400 millones de dólares durante el año próximo con la mirada puesta en la exportación. Los precios son tentadores. Las obligaciones, también.

La intención de la empresa es destinar casi el 50% de esa inversión a mejorar su performance en los hidrocarburos de Vaca Muerta. “El año próximo será el año del petróleo”, comentó Affronti. Y es lógico: la capacidad de transporte de gas desde Neuquén a los grandes mercados ya llegó a su punto de saturación con la última licitación del plan Gas.Ar. Y el proyecto de construir un nuevo gasoducto (el Néstor Kirchner), dispone de financiamiento para comenzar pero todavía no avanzó en la lictación.

Con el resto de la inversión planificada se buscará mejorar la producción en las áreas del Golfo San Jorge y Austral, además de modernizar la capacidad de destilación en el polo de Mendoza y algunas obras en La Plata y Bahía Blanca.

Según expresó Affronti en diversos medios periodísticos, la idea es dejar de comprar petróleo a otras compañías para terminar el ciclo de integración vertical, y poder exportar una parte al exterior. Con un mercado en crecimiento y con precios que se mantienen por encima de los 80 dólares el barril, se entiende la prioridad fijada por YPF. Es que a la petrolera estatal sigue padeciendo de la “sequía” de los mercados financieros internacionales, a pesar de haber renegociado la deuda anterior. Le cuesta acceder al crédito externo a tasas razonables. En la actualidad, se financia con el “cash flow” de la actividad. Contar con una secretaría de Energía “amigable”, que le permitió incorporarse con éxito al Plan Gas, fue una de las llaves para comenzar a mejorar los balances.

Precios estables

El precio del petróleo Brent (el que se extrae del Mar del Norte, en Europa, y que sirve como valor de referencia para el crudo que se extrae en la región), se está estabilizando en los 80 / 81 dólares el barril. Un poco por debajo de lo que estaba en el octubre (cuando llegó a 83,50), pero que si se calcula con respecto a un año atrás registra una suba superior al 72 %.

¿Cómo evolucionará durante el 2022? Dependerá, sin dudas, de la marcha de la economía internacional. Y si bien nadie estima, pronostica ni desea un escenario similar al del año pasado, lo concreto es que Europa está sufriendo las consecuencias de una nueva ola de Coronavirus.

El gran problema, el gran debate de Europa (desde Holanda a Croacia; desde España a Hungría), es cómo enfrentar la situación con tan bajos índices de vacunación, que en algunos casos no supera el 50 %. Y esto no se debe a que falten vacunas ni que sus presupuestos les impidan comprarlas. El problema pasa por la resistencia de amplios sectores de la población a la vacuna. Los movimientos “terraplanistas” y “antivacunas” han ido ganando el escenario, desbordando la capacidad del sistema de dar respuesta. Y con un caldo de cultivo que empieza a capitalizar la ultraderecha antisistema.

Pero los números que preocupan es el alza de los casos y el incremento de las internaciones. En algunos países de Europa (Holanda, Bélgica, por ejemplo), se ha puesto límite horario a la actividad nocturna.

En otros estados (Alemania, Croacia, Italia), están intimando a sus trabajadores a realizar trabajo domiciliario (cuando las condiciones lo hagan posible), y vacunación obligatoria para los empleados de Salud. Otra medida en estudio: carnet de vacunación o test de covid para poder circular en el transporte.

La gran duda entonces es si la economía logrará sostener el ritmo actual durante 2022 o se resentirá debido a estas alternativas de la salud pública.

Dólares se buscan

La estrategia de YPF busca participar del mercado de exportación de crudo para obtener divisas y así cumplir con su régimen de inversiones. Y de ganancias: recordemos que si bien la mayoría de las acciones son del Estado argentino, el 49% está en manos de grupos de inversión y administradoras de fondos institucionales que quieren ver ganancias.

Por otra parte, el Estado Nacional necesita obtener divisas para poder financiarse. Por un lado, durante 2022 debe afrontar el vencimiento de 19.000 millones de dólares del crédito (desproporcionado) que el FMI le otorgó en 2018. Si bien todas las versiones indican que hay acercamientos para renegociar, las luces amarillas permanecen encendidas. Y con tendencia a subir al naranja.

Pero también se necesitan divisas para superar la restricción externa: dólares que alivien la situación financiera interna y permitan sostener el ritmo de crecimiento de la industria local.

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