Hablemos de violencia digital

Vivimos en un mundo violento. Y la vida conectada es sólo un reflejo de cómo nos relacionamos. ¿Fueron víctimas o ejercieron algún tipo de violencia digital?

Violencia digital

La columna de esta semana en “No somos lo mismo de FM Estación Diez del Obrero Digital fue más de reflexión de actitudes, que de uso de la tecnología en sí. Porque pensar, charlar, debatir, siempre sirve para cambiar actitudes nocivas si entendemos por qué lo son. Con Ariel Zarranz y Flavia Galende, reflexionamos por 30 minutos al respecto y podés escuchar la charla completa en Spotify, en ESTE ENLACE

el 60% de los usuarios de Internet ha estado expuesto a alguna forma de ciberacoso

¿A qué llamamos violencia digital?

Hay distintos tipos y seguramente si no la ejerciste o sufriste, al menos escuchaste hablar de casos. Desde chicos nos enseñan a convivir y respetar a los demás. Pero a juzgar por los comentarios en redes sociales, sobre todo de contenidos de noticias en particular, la irascibilidad escala a niveles insospechados, y de la nada. Si no estás de acuerdo conmigo, lo más probable es que me descalifiques como mínimo, me insultes como una normalidad aceptada, o hasta pases a otros niveles.

¿Por qué creen que en un entorno digital estas normas de educación, respeto y empatía no aplican? ¿Tal vez el grado de anonimato? ¿La aparente distancia?

Este tipo de violencia se perpetra, obviamente, a través de los medios digitales. Pueden ser redes sociales, correo electrónico o aplicaciones de mensajería móvil, etc. Causa daños a la dignidad, la integridad y/o la seguridad y, tiene impacto en los cuerpos y las vidas de las personas.

Como en la vida misma, cuanto más vulnerable, más fácil la presa para el acosador. Las mujeres, las adolescencias, las infancias y el colectivo de las diversidades son blanco diario de ataques de todo tipo. Lo que a alguien puede ser un simple chiste pasajero, a otra persona puede parecerle extremadamente hiriente y modificar comportamientos perjudiciales para la víctima.

Hay que tener en cuenta también que en la niñez y adolescencia es una problemática que afecta debido a la cantidad de horas que pasan conectados y porque, en general, a estas edades no terminan de tomar dimensión del alcance que puede tener las comunicaciones que se realizan a través una app de mensajería, red social o videojuego. Igualmente, esto no quiere decir que esta forma de violencia digital no afecta también a los adultos.

No me cansaré de repetir; la clave: EMPATÍA

Violencia digital

¿Qué tipos de violencia digital existen?

Como en toda actividad diversificada, los tipos de violencia están tipificados ya. No por una ley en particular, sino para separarlas por casos. El interesante sitio de ciber seguridad de ESET (sí, el antivirus) ensaya las siguientes que me resultaron por demás interesantes para compartir.

  • Hostigamiento. Consiste en el envío reiterado de mensajes ofensivos de una persona o grupo hacia una víctima.
  • Acecho o stalking. tiene que ver con un comportamiento obsesivo en el que una persona, desconocida o no, ya sea a través de redes sociales, mensajes o llamadas telefónicas, monitorea la actividad de una persona y busca llamar su atención de una manera que genera aprensión y/o miedo.
  • Difusión no consentida de imágenes íntimas. Puede ser la denominada (y penalizadas) “Sextorsión” o “Pornovenganza” que fue de lo que más hablamos en la columna radial.
  • Fraping. No, no es vino en la hielera. Esté término en inglés se utiliza para describir a una forma de ciberacoso que se da cuanto un tercero logra acceder a las cuentas de las redes sociales de un usuario y publica, en nombre de la víctima, comentarios o mensajes agresivos y/o denigrantes para ciertas personas o grupos, afectando a la identidad digital y reputación del usuario al hacer pasar esos comentarios como opiniones reales.
  • Perfiles falsos. Consiste en hacerse pasar por otro utilizando imágenes y/o el nombre de un individuo para crear perfiles falsos para acosar, acechar u hostigar a una víctima. Lo que busca el acosador a través de los perfiles falsos es actuar desde el anonimato. Esto puede derivar también en el robo de datos personales o incluso en el robo de identidad. El ejemplo extremo serían las estafas por robo de identidad digital de WhatsApp u otras redes para estafar monetariamente a un tercero.
  • Exclusión y cancelación. Consiste en la intención deliberada de no permitir que una persona de un grupo social, ya sea laboral, escolar u otro, participe de dinámicas en la que sí participan otros miembros, como pueden ser grupos de WhatsApp, juegos online o cualquier otro tipo de actividad que realice en Internet.
  • Filtración de información. Suando se publica o comparte información personal y/o sensible de un individuo sin su consentimiento.
  • Grooming. La más macabra… la práctica en la cual un adulto contacta a un/una menor por Internet para ganar su confianza y amistad con la verdadera intención de abusar sexualmente de la víctima.

A esta excelente lista, yo le agregaría también la violencia, en distintos niveles, de los comentarios y/o respuestas a comentarios en redes sociales o foros digitales. Porque todos y todas, en algún momento de nuestras interacciones digitales, hemos ejercido algún tipo de violencia discursiva. Claro, podríamos considerar la menos grave. Pero sin dudas, es la más común. Y no me vengan con lo de la “Generación de Cristal”, que no es otra cosa que una descalificación a una forma de pensar en un mundo mejor. Que no estés de acuerdo con lo que pienso, precisa una respuesta argumentativa, no una “chicana” descalificadora de opinión. Dejen, para eso están los políticos y su violencia discursiva.

Repito, con empatía, podemos tratarnos mejor entre nosotros.

¿Qué hacemos?

Lo primero que hay que comprender es que por más que no lo hayan presenciado o sufrido, la violencia digital y el ciberacoso son problemáticas reales que existen cotidianamente y que afectan a cualquier persona independientemente de la edad, religión, orientación sexual o etnia.

Necesitamos ante todo:

  • Alfabetización digital: de esto podría escribir un tratado. De cómo todos necesitamos saber más de ciberseguridad (al menos algo tan simple como para que no nos roben una clave, o podamos bloquear lo indeseado), pasando por comunicación digital (qué podemos/debemos hacer público, en qué entorno y por qué); hasta lo que podamos aprender como ciudadanos comunes que convivimos en entornos digitales. Si aprendemos a manejar y nos toman examen para darnos un carnet ¿No deberíamos aprender a manejarnos en entornos digitales?
  • Legislación pertinente: si, siempre van detrás de la necesidad. Pero hace rato que necesitamos legislación pertinente para todos estos entornos. La pandemia incluso aceleró procesos.
  • Entender y acompañar a las víctimas. Ningún daño es inocuo. Escuchemos al que le duele para ayudarlo en lo que podamos. Desde no compartir imágenes no consentidas a terceros, hasta facilitarle datos de quien pueda ayudar mejor que yo.

Y por supuesto: ¡EMPATÍA!

TE PUEDE INTERESAR

Enlaces útiles:

No quiero dejar este testamento (no sé quién llegó hasta este punto), sin recomendarte tres enlaces que son más cortos. Y en los que vas a encontrar más herramientas para combatir la violencia digital. 

TE PUEDE INTERESAR

¿Ya vieron en #Diario10 la columna de la semana pasada del Obrero Digital sobre los desechos tecnológicos? La encontrás en ESTE ENLACE

Comentarios
¿Qué opinas de esta nota?
  • Me gusta (0%)
  • Interesante (0%)
  • Útil (0%)
  • Aburrido (0%)
  • No me gusta (0%)