Preocupa la caída de la producción petrolera convencional

La tendencia de la producción de petróleo en lo que va de 2021 genera preocupación en la mayoría de las provincias.

El ritmo de la extracción en la mayoría de los yacimientos convencionales ha decaído con respecto al año pasado, que ya fue un período de restricciones. En Río Negro, la extracción decayó un 9 %. Esto se traduce en menores ingresos de regalías. El proyecto de fomento de las inversiones, bajo la lupa: quieren evitar que Vaca Muerta se convierta en una aspiradora de recursos.

Si el análisis se concentra en la perspectiva global (es decir, con una mirada nacional), la actividad petrolífera en los primeros meses del año ha tenido una leve mejoría con respecto al año pasado. Los números correspondientes a enero – agosto demuestran un aumento global de 2,9%. El hecho de que la comparación sea con el 2020, el año de la pandemia y la caída de la economía, es irrelevante para ese estudio. Allí se pone el énfasis en el quiebre de la tendencia.

En cambio, si miramos desde el punto de vista de las provincias productoras, el panorama cambia. Sólo Neuquén tuvo números positivos, con un crecimiento del 20 %. Tendencia que se explica en la gigantesca operación de los no convencionales de Vaca Muerta. El shale cambió también otra estadística: Neuquén pasó a ser la primera productora nacional de petróleo, desplazando a Chubut.

En 2009, la Argentina produjo un total de 35 millones de m3 de petróleo. Muy lejos del récord productivo de 1998, cuando se extrajeron 49,15 millones de m3 (una caída del 29 % en 11 años, lo que se explica por el agotamiento de los yacimientos más la falta de inversiones en prospección). En 2019, la producción total fue de 29,51 millones de m3, que demostraba la persistencia de la declinación productiva pero daba cierto aliento porque se trataba del segundo año en que la extracción crecía. Pero llegó la pandemia y la recesión producto de la parálisis económica internacional. El año 2020 fue un quiebre para todos: en el caso del petróleo, la producción bajó un 5 %.

Columna de Energía de Herman Avoscan por LU19.

Otro dato para tener en cuenta: en 2011 el total del petróleo que se extraía en el país era de yacimientos convencionales. En 2020, ese porcentaje había bajado al 75 % y las proyecciones indican que durante 2021 seguirá bajando hasta el 71 %, mientras el shale y el tight crecerán hasta llegar al 29 %. Tendencia que seguirá profundizándose, eso se sabe. Lo que preocupa en los gabinetes de las provincias es el número particular: número que sigue en tendencia negativa.

La producción en los últimos 10 años de todas las cuencas cayó un 13 % y la tendencia se mantiene este 2021.

Los números publicados por la secretaría de Energía para el período enero – agosto, muestran que Río Negro (-9%) y La Pampa (-12,3%) son las provincias que más sufrieron las consecuencias en la Cuenca Neuquina. Pero Santa Cruz también padece esta caída (-8,7%), al igual que Chubut (-3,1 %) y Mendoza (-5%).

Sólo Neuquén aparece con números positivos: pasó de 6,1 millones de m3 extraídos entre enero-agosto de 2020 a 7,36 millones este año. Un aumento del 20,7% que explica el incremento productivo de lo que va del año (y al que hay que tomar con pinzas, ya que estamos comparando con un año de muy baja actividad).

Releyendo el proyecto

Con estos números sobre la mesa, se entiende la aprehensión con que las provincias miran el proyecto de ley para fomentar las inversiones hidrocarburíferas. Hoy por hoy, la única que tiene emprendimientos consolidados y en producción, con demostraciones prácticas de que está funcionando con rentabilidad, es Neuquén. En el resto, la única experiencia que empieza a desarrollarse es en Santa Cruz (Cañadón León, al norte de la provincia, cuenca del Golfo San Jorge). Río Negro demora una licitación de cuatro áreas en la zona aledaña al río Neuquén. Pero en el resto todavía no hay nada y quieren garantías de que se mantengan las inversiones para que la producción no continúe declinando.

Por eso se lee y relee la iniciativa que ingresó en septiembre al Senado Nacional. Si bien la propuesta contempla un apartado especial para los yacimientos tradicionales y los de baja productividad, los gobernadores quieren que haya beneficios más explícitos. Y se entiende la sensibilidad de los mandatarios.

Desde Río Negro, por ejemplo, se observa con una mezcla de impotencia y cierta envidia lo que ocurre en el territorio de sus vecinos neuquinos. “El tema – explicaron -, es que las empresas que tienen fondos para invertir están eligiendo hacerlo en sus yacimientos de tight y shale porque el margen de rentabilidad puede ser mayor o porque tienen una expectativa de mayor desarrollo”.

Además, de acentuarse esta declinación de la producción, impactaría también en los municipios productores por la doble vía de la caída de la coparticipación de regalías, la salida de equipos de perforación y servicios, aumento del desempleo y una afectación en la economía local general.

Un panorama que asoma complicado y que obliga a extremar los cuidados en el diseño de las alternativas.

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