Bob Dylan, el poeta que iluminó una generación

“Algunas personas sienten la lluvia, otros solo se mojan"

Este trovador contemporáneo, músico, compositor, cantante y poeta estadounidense, ha sido unánimemente considerado como una de las figuras más prolíficas e influyentes en la música popular del siglo XX y de comienzos del siglo XXI. Singular personaje, en el año 2016 recibió -sorpresivamente- el Premio Nobel de Literatura, «por crear nuevas expresiones poéticas dentro de la tradición de la gran canción americana». Pero antes había sido multigalardonado tanto por su música como por su poesía con la Orden de las Artes y las Letras (Francia), el premio Príncipe de Asturias (España), el Pulitzer (EE.UU.), la Medalla Nacional de las Artes (EE.UU.) y la Medalla Presidencial de la Libertad (también EE.UU.), y hasta un premio Oscar de Hollywood.

El comienzo

Robert Allen Zimmerman (en hebreo, Shabtai Zisl ben Avraham), alias Bob Dylan, nació en Duluth, Minnesota (EE.UU.) el 24 de mayo de 1941. Tanto su padre, Abraham, trabajador de la petrolera Standard Oil Company y jugador de béisbol semiprofesional que enfermó de poliomielitis al comienzo de los años 20, como su madre, Beatrice Stone, formaban parte de la pequeña comunidad judía de la región.

Sus abuelos paternos, Zigman y Anna, emigraron de Odessa (hoy Ucrania) a los Estados Unidos tras los progroms antisemitas de 1905; los maternos, Ben y Florence, eran judíos lituanos que llegaron a América del Norte en 1902.

Cuando cumplió seis años la familia se trasladó a la ciudad natal de su madre, Hibbing, donde Bob pasó el resto de su infancia.

Robert Allen Zimmerman a los 2 años

Su admiración por el famoso y brillante poeta galés Dylan Thomas lo llevó a adoptar el apellido artístico con el que se hizo popular.

«No importa cuánto dinero tengas, solo hay dos tipos de personas: las que están a salvo y las perdidas»

Siempre mostró gran interés por la música y la poesía. Vivía en un entorno rural y conoció de primera mano la música tradicional americana de origen europeo, especialmente de Irlanda. En 1959 empezó a estudiar en la Universidad de Minnesota, donde entró en contacto con el folk y la canción protesta, especialmente ésta, que estaba en plena efervescencia. Frecuentaba los locales nocturnos en los que se interpretaba música y pronto empezó a actuar en ellos. Además, pasaba más tiempo cantando y tocando la guitarra y la armónica que estudiando.

Bob Dylan antes de cumplir los 20

Fue entonces cuando adoptó su alias y, decidido a dedicarse por completo a la música, en 1961 se trasladó a Nueva York. Allí empezó a cantar en los cafés de Greenwich Village (el epicentro de la ciudad, de calles arboladas del movimiento rebelde de la década donde se reunían los aficionados al folk). Allí llamó la atención de las más importantes figuras del género, a las que admiraba y que pronto lo consideraron uno de los suyos.

La carrera

En esa época creó un estilo propio a partir de la recuperación de la música folk, a la cual añadió letras cargadas de simbolismo y reivindicaciones que lo convirtieron en un líder para la juventud contestataria de su país. Canciones como la célebre «Blowin’ in the Wind» (Soplando en el viento), «Masters of war» (Maestros de la guerra) o «Talkin’ World War III blues» (Blues hablados de la tercera guerra mundial), revolucionaron el género pop mundial y abrieron nuevos caminos tanto para cantautores como para bandas de rock. En 1965 recurrió a los instrumentos eléctricos e inició una serie de bruscos virajes, tanto estilísticos como espirituales, que le valieron numerosas críticas de los seguidores más puristas del folk.

 

Bob Dylan y su versión de «Blowin’ in the wind» (Subtítulos en castellano). El himno de una generación

Tras un largo período de silencio discográfico, volvió a llamar la atención con un trabajo recopilatorio grabado en directo y sin instrumentos eléctricos, «Unplugged» (Desconectado-1995). Algunos de sus álbumes más destacados son «The freewheelin’ Bob Dylan», (algo así como El andar libre de Bob Dylan-1963), segundo álbum de estudio, «Blood on the tracks» (Sangre en las pistas-1975) y «Oh mercy» (Oh Misericordia-1989), mientras que «Love and theft» (Amor y robo-2001) y «Modern times» (Tiempos modernos-2006) figuran entre sus últimos discos.

 

«The Freewheelin’ Bob Dylan» (Album completo)

Con sus guitarras, banjos, tambores y armónicas, los cantantes folk de los años sesenta iban de la mano con la expansión de los movimientos por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam. Músicos como Pete Seeger, Peter-Paul and Mary o Joan Baez, en general jóvenes comprometidos de clase media y urbanos, de raza blanca, estaban convencidos de que con canciones podían combatir el consumismo, la hipocresía, la injusticia, la desigualdad y la guerra. Todo ello en medio del gigantesco movimiento «hippie».

«Si intentas ser una persona que no eres, vas a fracasar. Si no eres sincero con tu corazón, fallarás»

También Bob Dylan transmitía con sus letras de alto contenido poético mensajes que daban un nuevo sentido a la música popular. Sus textos de protesta no sólo reflejaban los sentimientos de la gente hacia los temas contemporáneos, sino que los creaban, ganándose el título de la voz de su generación.

El gran trovador contemporáneo

Antes, una elogiosa crítica aparecida en el diario «The New York Times» le abrió las puertas del mercado discográfico: la compañía Columbia Records le ofreció grabar su primer disco, titulado «Bob Dylan» (1962). En este primer vinilo alternó canciones del repertorio folk y blues e incluyó dos temas propios. Bob fue bien recibido por los especialistas y el público, y ya mostraba las características esenciales de su estilo: mezcla de las distintas tradiciones musicales populares americanas (especialmente el folk europeo y el blues afroamericano) y gran importancia de las letras de las canciones.

Su primer álbum, grabado en 1962 por la Columbia Records

En 1963 se publicó el segundo disco de Bob Dylan, «The Freewheelin’ Bob Dylan», con gran éxito. Entre las canciones que contenía este álbum se destacaba «Blowin’ In The Wind», convertida muy pronto en un auténtico himno generacional. Esta se cantaba en las manifestaciones pacifistas y a favor de los derechos civiles de la población afroamericana y fue rápidamente traducida a diversos idiomas. Luego, con una letra adaptada, podía escucharse hasta en las misas católicas.

Para ese momento Dylan se había convertido en una figura de proyección internacional. Su tercer disco llegó en 1964 y el título, que lo es también de una de las canciones que contiene, expresaba el sentir de una época: «The Times They Are A-Changin’», es decir, Los tiempos están cambiando…

Dos leyendas de la rebelión musical: Joan Baez y Bob Dylan en el mítico Woodstock

La imagen de Dylan como cantautor comprometido y figura importante de la canción protesta cambió con su siguiente álbum, el sexto, aparecido en 1965 y titulado «Highway 61 Revisited» (Autopista 61 revisado), que incluye el tema «Like a Rolling Stone» (Como un Rolling Stone). Esta canción, un auténtico exponente de auténtico rock and roll, marcó el inicio de Bob en este género, aunque no dejara de conceder gran importancia a las letras de sus canciones. La prestigiosa revista «Rolling Stone» lo situó en el 4° puesto en la lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos.

En el Festival de Folk de Newport, ante la sorpresa y disgusto del público, actuó acompañado por una guitarra eléctrica y amplificadores: no volvería a ser invitado hasta el año 2015. La historia oficial es bien conocida: el 25 de julio de 1965 Bob Dylan subió al escenario del la reunión musical y, por primera vez en su carrera, tocó con una guitarra eléctrica en lugar de la acústica que utilizaba hasta entonces, desatando la ira de una hinchada «folkie» (folklórica) que abucheó su actuación sin compasión.
Lo que estaba haciendo Dylan era revolucionar la idea de la música folk, ampliando sus posibilidades.

Dylan y su guitarra eléctrica en el Festival Folk de Newport en 1965

El 1° de junio de 1966 conquistó Europa desde el mítico Teatro Olympia de París. El 29 de julio de ese mismo año sufrió un accidente con su moto, tras el cual desapareció de la vida pública durante dos años.

El cine

En 1970 se estrenó la película «El precio del fracaso» (Little Fauss and Big Halsy), dirigida por Sidney J. Furie, con Robert Redford y Michael Pollard, y banda sonora de Dylan. Tres años después llegó a la gran pantalla un nuevo filme con su música, «Pat Garret y Billy The Kid» (Pat Garret y Billy el Niño), un western dirigido por Sam Peckinpah y en la cual el cantante interpretaba un pequeño papel.

En 1975 rodó su único film como director, el documental «Renaldo y Clara» (Renaldo and Clara), una película-concierto de corte experimental y surrealista (Dylan intrepreta a Renaldo mientras que Ronnie Hawkins interpreta a Dylan) que realizó durante su gira «The Rolling Thunder Revue: The 1975 Live Recordings» (La revista Trueno Rodante: grabaciones en vivo de 1975) durante los años 1975-1976. En dicha gira se embarcaron numerosas figuras de la contracultura de la época, entre otros Joan Baez, Roger McGuinn, Ronnie Blakley y T Bone Burnett.

Tres años después apareció en un documental firmado por Martin Scorsese titulado «El último vals» (The Last Waltz). Para este trabajo, el director norteamericano se basó en el histórico concierto de despedida de The Band, el grupo que entre mediados de la década de 1960 y mediados de la siguiente acompañaba a Bob Dylan en muchos de sus recitales. El hecho tuvo lugar el Día de Acción de Gracias en Winterland, San Francisco, EE.UU., y en él participaron, además de Dylan y The Band, músicos notables como Eric Clapton, Neil Diamond, Ronnie Hawkins, el Dr. John, Joni Mitchell , Van Morrison, Muddy Waters, Ringo Starr y Neil Young, entre otros.

«A veces no es suficiente saber lo que las cosas significan, a veces tienes que saber lo que no significan»

En los últimos años Dylan ha participado en la banda sonora de nuevas películas como «Miedo y asco en Las Vegas» (Fear and Loathing in Las Vegas), de Tery Gilliam (1998), y «Anónimos» (Masked and Anonymous), de Larry Charles (2003), en la que también intervenía como actor encarnando a una vieja gloria de la música encerrado en prisión.

Además, Martin Scorsese reincidió con la cámara en la vida de Dylan y en 2005 realizó un documental titulado «No Direction Home» (Sin dirección a casa), una extraordinaria historia del viaje del músico y poeta desde sus raíces en Minnesota hasta la época de sus comienzos en los cafés del Greenwich Village, pasando por su sonada ascensión al estrellato del pop en 1966. Joan Baez, Allen Ginsberg y otros famosos del arte comparten en la pantalla sus pensamientos y sentimientos sobre el joven cantante que cambiaría para siempre la música popular. Incluye entrevistas exclusivas y, además, secuencias y actuaciones inéditas.

Dos años después llegaba a la gran pantalla un filme en el que Dylan no intervenía directamente pero que estaba basado en su vida, «I’m Not There» (No estoy allí), dirigido por Todd Haynes. El filme, extraño y genial según algunos críticos y que contaba con la aprobación de Bob, fue presentado en el Festival Internacional de Cine de Venecia en agosto de 2007. Una de las rarezas fue la interpretación de la actriz australiana Cate Blanchett en el papel de Dylan, por la que obtuvo el prestigioso premio Globo de Oro concedido por los 93 miembros de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood.

Los años siguientes

Las canciones de Dylan de la década de 1980 responden, casi en su totalidad, a sus inquietudes religiosas y sus letras adquieren una notable profundidad. No vivía entonces su momento de mayor popularidad, aunque los veinticinco años de carrera musical fueron celebradoos cuando en 1985 apareció un quíntuple álbum antológico, «Biograph» (Biografía), que contenía versiones inéditas de algunas de sus canciones.

Dylan fue durante años un referente generacional, y llegó un momento en que los textos de sus canciones empezaron a interesar seriamente a la intelectualidad de la época. Allen Ginsberg, el gran poeta del movimiento beat (década de los 50), no dudó en mostrar su admiración por Bob refiriéndose a él como “un importante bardo americano del siglo XX cuyos textos han influido a generaciones en todo el mundo, lo cual le hace acreedor al premio Nobel”. De hecho, desde 1996 y año tras año, el escritor y profesor de literatura de la Universidad de Virginia (EE.UU.), Gordon Ball, postularía a Dylan para esa importante distinción, y la primera vez lo hizo a instancias de Ginsberg, fallecido en 1997.

Si algo le faltaba a Bob Dylan para acabar de forjar su leyenda, era la publicación de su autobiografía. «Chronicles Volume One» (Crónicas Volumen Uno) se publicó en el año 2004 y supuso todo un acontecimiento literario internacional.

En junio de 2007 le fue otorgado el premio Príncipe de Asturias de las Artes por parte de la corona española. Entre los candidatos figuraban el compositor de obras musicales Andrew Lloyd Weber, los arquitectos Frank Gehry y Rafael Moneo, así como la pianista Maria João Pires. El jurado se decidió por Dylan por su condición de “mito viviente” y por haber sido “el faro de una generación que tuvo el sueño de cambiar el mundo”, y destacó “la austeridad en las formas y la profundidad en los mensajes” en las canciones del músico estadounidense.

“La gente rara vez hace lo que cree. Normalmente hace lo que le conviene y luego se arrepiente»

Dylan, remiso a los homenajes públicos y a la prensa, fue uno de los grandes ausentes en la ceremonia de entrega de los premios, el 26 de octubre en el Teatro Campoamor de Oviedo, España. Envió, sin embargo, un escueto mensaje en el que agradecía la concesión del galardón. Ese mismo mes se publicaba una retrospectiva de su obra en tres discos compactos que recogían más de cuarenta años dedicados a la música. Pocos días antes había asistido, en una sinagoga de Atlanta, a la celebración del Yom Kippur, el Día del Perdón. Allí rezó y mostró públicamente su retorno al judaísmo de sus orígenes familiares.

Un Nobel único

El principal candidato a llevarse el premio Nobel de Literatura en el año 2016 era el japonés Haruki Murakami. Sorpresivamente, la Academia Sueca se lo otorgó por primera vez a un autor dedicado a escribir canciones y no libros, nada menos que a Bob Dylan que por entonces tenía 75 años.

No es la fotografía del premio Nobel porque no pudo ser tomada: el presidente Barak Obama le otorga a Dylan en el año 2012 la Medalla de la Libertad, el mayor honor civil en los EE.UU.

Como era de suponer, la decisión, argumentada en el hecho de «haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción americana», generó gran repercusión y el apoyo de grandes artistas, políticos, personalidades de la cultura y celebridades que respaldaron lo resuelto por la Academia de manera implícita al felicitar a Dylan por el premio, valorando su extensa obra y su legado artístico, o rememorando algunas de sus composiciones más emblemáticas, como para recordar la importancia de sus letras.

Patricia Lee «Patti» Smith, cantante y escritora estadounidense, llamada «la madrina del punk», representó a Dylan en la ceremonia del premio Nobel

La particularidad de esta situación fue que el poeta recibió el galardón tres meses más tarde que la ceremonia oficial, con algunas exigencias como que no se invitara a la prensa a la reunión.

Antes había anunciado que no iría a recibirlo. Finalmente accedió.

“Qué es el dinero? Un hombre es un éxito si se despierta en la mañana y se duerme en la noche»

Y en su largo discurso -obligatorio para recibir la remuneración de 8 millones de coronas suecas (unos 800 mil euros)- se despachó con algunos conceptos en su peculiar estilo: «las canciones son diferentes a la literatura. Están destinadas a ser cantadas, no leídas en una página. Y espero que algunos de ustedes tengan la oportunidad de escuchar estas letras de la forma en que fueron diseñadas: escuchadas en vivo o en un disco».

Fue la última petición de un trovador que se niega a vivir como Aquiles, siendo «un rey en la tierra de los muertos» y con sus canciones apiladas en grandes estantes de una biblioteca. «Nuestras canciones están vivas en la tierra de los vivos», incluidas las de un Nobel de Literatura que sigue compartiendo su magnífica poesía.

 

 

Fuentes: elDiario.es, Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Bob Dylan. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España).
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