Proyecto verde: la búsqueda del equilibrio en el ambiente

Los apuntados: la explotación hidrocarburífera, la actividad agroganadera, el tratamiento de los residuos urbanos.

El Ejecutivo rionegrino envió a la Legislatura un proyecto de ley para “compensar” las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera (es uno de los gases de efecto invernadero que alimentan el cambio climático), con la plantación de especies nativas en distintos lugares del territorio provincial.

La secretaria de Ambiente de la provincia, Dina Migani, explica que la idea de la propuesta es “empezar a remediar las emisiones de esos gases de efecto invernadero con la alternativa a nuestro alcance: la reforestación y el cuidado de nuestros bosques nativos, que sirven para generar oxígeno, retener CO2 y fijar los suelos, impidiendo la erosión y mejorando la irrigación y el drenaje”.

La funcionaria explicó que de acuerdo al Sistema InPro, durante el año pasado se vertieron a la atmósfera 260.000 toneladas de dióxido de carbono, producto de escapes o de venteos programados. Este es un sistema de información provincial que funciona a modo de declaración jurada en línea, en el que las empresas que participan de la actividad hidrocarfurífera deben completar diariamente). “En el caso del vertido de crudo en la superficie, la remediación es clara: se organiza la limpieza que tiene un protocolo establecido. En los venteos, en cambio no había nada. ¿Qué hacer? Y se nos ocurrió que en vez de una multa se podía organizar un sistema de repoblación de bosque nativo” puntualizó.

El costo de una tonelada de CO2 oscila entre los 7 y los 10 dólares, al ritmo de trabajo que hubo en 2020 se calcula que se podrían replantar unos 160.000 árboles anuales. Suficientes para empezar a dar respuestas a las urgentes necesidades de varias zonas de la provincia. La de El Bolsón y la zona de la comarca, por ejemplo, afectada por un gran incendio a principios de año.

“Y es una contribución que hacemos para cumplir con los compromisos de la agenda de Cambio Climático y el Acuerdo de París”, apuntó Migani. Un objetivo que parece de mínima (reducir a 1,5 o 2 grados el incremento de la temperatura con respecto al inicio de la revolución industrial), pero que obliga a grandes compromisos que los principales países no están dispuestos a cumplir. De hecho, China e India se negaron a firmarlo. Y Estados Unidos se retiró del convenio durante la gestión de Donald Trump y retornó recién ahora con la presidencia de Joseph Biden.

COLUMNA DE ENERGÍA DE HERMAN AVOSCAN EN LU19

El ranking

Según la matriz de la emisión de gases de efecto invernadero en Río Negro, hay tres grandes sectores que participan:
– El sector energético, con el 67,2 %;
– La agricultura, ganadería y uso de la tierra, 21 %;
– Residuos sólidos urbanos: 11, % del total.

La reglamentación tendrá que determinar en forma práctica de qué manera se harán los aportes de cada sector.

El proyecto tiene en claro los fracasos de anteriores iniciativas: prevé que cada uno de los actores deberá encargarse de “plantar, cuidar y mantener” determinada cantidad de ejemplares “de especies arbóreas nativas”. Durante la privatización de la ex Hidronor se había apuntado a la forestación de los “perilagos”, las zonas ubicadas en los alrededores de los embalses. En los primeros años se vio cómo se hicieron algunas plantaciones que generaron ilusiones de ir modificando el paisaje. Sin embargo, al poco tiempo las plantaciones terminaron secándose, víctimas del olvido y la desatención.

Este proyecto busca que los efectos perduren en el tiempo y se logre el objetivo buscado. Otra cuestión para nada secundaria es que se esté apuntando a la reforestación de especies nativas: hubiera sido muy tentador generar el camino para la realización de explotaciones forestales con especies exóticas, como las distintas variedades de pino, que son muy agresivas y atentan contra el equilibrio ecológico de cada subsistema.

 

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