Sully Prudhomme, el primero, y el más olvidado

"El amor es, al mismo tiempo, sensación y pensamiento, como la belleza misma es forma y expresión".

El 10 de diciembre de 1901, René François Armand Prudhomme fue galardonado, en una decisión que generó polémica, con el primer Premio Nobel de Literatura de la historia, que adjudica anualmente la Academia Sueca. Le fue otorgado como «un especial reconocimiento a su composición poética, que da evidencia de gran idealismo, perfección artística y la rara combinación de las virtudes del corazón, del espíritu y del intelecto». Gran poeta francés, fue injustamente relegado por la crítica y las modas literarias posteriores.

El inicio

Nació el 16 de marzo 1839 en París; su padre era un pequeño comerciante (al que llamaban «Sully», de quien tomó el apodo) y que solo dos años después lo dejaría huérfano. Su madre era Clotilde Caillat.

Tras recibir su bachillerato en Ciencias, le sumó, en 1858, otro en Letras; sus intereses iban desde la Ciencia a las Leyes, pasando por la Filosofía y la Literatura; y sería precisamente esta última la que trazaría su camino en la vida.

En 1859 comenzó a trabajar en los talleres metalúrgicos de la comuna de Le Creusot, cantón de Montcenis, en la Borgoña francesa. Al año siguiente regresó a París para inscribirse en la Escuela de Derecho y luego viajó, con algunos amigos, a Bruselas y Amberes, a lo largo de las orillas del río Rin.

Retrato del joven Prudhomme

En 1861 se unió al grupo artístico-literario «Conférence La Bruyère», una sociedad de estudiantes que apreciaron sus poemas y que fue el trampolín para su carrera literaria. Esta agrupación estaba inspirada en otro poeta francés, Jean de La Bruyère (1645-1696), que fue uno de los primeros escritores en desarrollar una frase rimada en la cual los efectos de ruptura son preponderantes. Este estilo invita a la lectura del texto en voz alta, otorgando a esta actividad un estatus de juicio moral. Entre los que siguieron el camino estilístico estuvieron, además de Prudhomme, Pierre de Marivaux, Honoré de Balzac, Marcel Proust y André Gide.

«La armonía me encadena al aire melodioso, la suavidad del terciopelo a las rosas que acaricio. He hecho de una sonrisa cadena de mis ojos, y de un beso cadena de mi boca».

A los veinticuatro años, Sully Prudhomme ya tenía ideas claras sobre el papel de la poesía y los poetas: contrario a la exasperación del romanticismo, Prudhomme entendía el arte como la expresión pura de la belleza, libre de cualquier influencia exterior, impersonal y no contaminada por el compromiso social o político. Esta visión de «paneles de la perfección» lo llevó inevitablemente a unirse al movimiento del Parnaso, aunque su estilo -con propensión hacia los temas de la Filosofía y la Ciencia- era intensamente personal.

Con la publicación de su primer libro «Stances et Poèmes» (Estrofas y poemas-1865), entre los que se destaca «Le Vase brisé» (El jarrón roto), su poema más conocido y celebrado, cobró gran notoriedad y viajó a Italia con su amigo el poeta y crítico de arte Georges Lafenestre.

el vaso roto

 

A pesar del trasfondo melancólico de su poemas y la mirada epicúrea del mundo (sensual y voluptuosa), fue considerado el poeta de la vida, de la alegría, de la belleza, la energía y la novedad. Lo describió en 1980 Jean-Albert Béde en el «Columbia Dictionary of Modern European Literature» (Diccionario Columbia de Literatura Europea Moderna, publicado por la Universidad de Columbia, Nueva York, EE.UU.)): «sin autoproclamarse Mesías como Víctor Hugo ni nihilista como Leconte de Lisle, Prudhomme levantó la poesía de la penumbra en que la había sumido el pesimismo durante toda una generación y le insufló la creencia de que el camino hacia la felicidad pasa por el dolor, el autosacrificio y el amor fraternal.

«La costumbre es una forastera que suplanta a nuestra razón, una vieja ama de casa que se instala en el hogar»

Para las generaciones de hoy, Sully Prudhomme es un perfecto extraño. Su obra ha caído completamente en el olvido y su nombre figura -injustamente- solo en los círculos literarios más restringidos y selectos o en las instituciones dedicadas al estudio de la poesía francesa.

La guerra

«El sitio de París», pintura de Jean-Louis-Ernest Meissonier, sobre la guerra Franco-Prusiana

La contienda Franco-Prusiana (julio de 1870 a mayo de 1871, que consolidó la unión de Alemania), mostró a París asediada por los enemigos; el hecho llevó a Prudhomme a alistarse en la Octava Compañía del Batallón 13° de la Guardia Móvil, lo que le ocasionó graves efectos a su salud. Luego escribió acerca del acontecimiento bélico en «Impressions de la guérre» (Impresiones de la guerra-1872) y «La France» (Francia-1874).

En 1875 publicó «Les Vaines tendresses» (Las vanas ternuras), una obra que, junto con «Les solitudes» (Las soledades) de unos pocos años antes (1869), son los más representativos del estilo Parnasiano; éste fue un movimiento posromántico porque surgió como una antítesis del Romanticismo (de Víctor Hugo, por ejemplo), pero se distanció también del Realismo literario por su carácter ensoñador e imaginativo, alérgico a la vulgaridad y el adocenamiento burgueses. En lo referido al estilo, los parnasianos cuidaban mucho la forma.

El nombre del movimiento deriva del monte Parnaso, en Grecia, en el que se encontraban las diosas y musas inspiradoras. Los franceses Théophile Gautier y Leconte de Lisle fueron sus fundadores y Charles Baudelaire, «el poeta maldito», («Les fleurs du mal», Las flores del mal) estuvo también entre sus integrantes.

En 1876 viajó a Holanda y Bélgica y, en 1877 la Academia Francesa le otorgó el premio «Vitet» (en honor al poeta Louis Vitet) por toda su obra literaria; unos años más tarde, en 1881, se convirtió en miembro de pleno derecho de la institución, como Académico de Francia.

En la «La justice» (La justicia-1878), poema filosófico, comulgó con las ideas positivistas; luego siguieron «Le Prisme» (El prisma-1884) «Le Bonheur» (La felicidad-1888) y «La Vraie Religion selon Pascal» (La verdadera religión según Pascal-1905). En estos últimas obras, sin embargo, no llegó a expresar la misma intensidad poética que en la fase anterior.

Luego de esa etapa del Parnaso, se vio atraído por temáticas más científicas y filosóficas y se manifestaba con conceptos tan abstractos, que necesitaban numerosas citas a pie de página para ser interpretados y entendidos. Estas circunstancias terminarían alejándolo de sus contemporáneos y de los lectores.

Sully Prudhomme buscó con afán durante toda su vida, lograr una expresión directa y simple. Notablemente influenciado por Lucrecio, se involucró profundamente en la obra de este poeta y filósofo romano (99-55 a.C.), de quien publicó una traducción de su primer volumen «De Rerum Natura» (Sobre la naturaleza de las cosas).

Entre 1883 y 1908 se publicaron ocho volúmenes de sus obras, bajo el título «Oeuvres» (Obras).

El tercer volumen de las obras completas de Prudhomme

La polémica

En 1901 nadie imaginaba la repercusión que iban a tener los premios Nobel. En ese primer año, seguramente, las aspiraciones de las autoridades encargadas de llevar a cabo el pedido de su creador, el sueco Alfred Nobel, no suponían la dimensión política que alcanzaría el galardón. Pero si algo acompañó a estos premios desde la primera entrega, al menos en los de Literatura, fue la polémica. Es posible asegurar que en todos hubo discusiones, en algunos casos justificadas, en otros, la grandeza del premiado achicó el campo de las disputas.

León Tolstoi, el contrincante de Prudhomme

Gabriel García Márquez es un ejemplo de los indiscutidos. El caso de Prudhomme está en las antípodas. Posee la rara estadística de ser el primero y provocar la incomodidad de la crítica. Es que su antagonista era nada menos que León Tolstoi, el enorme novelista ruso. Y, en perspectiva histórica, el combate es desparejo. Pero la cuestión es que el premio lo ganó Prudhomme. Uno de los jurados sepultó (literalmente) a Tolstoi: «este escritor apoya el anarquismo, sostiene opiniones religiosas excéntricas y, para colmo, dice que los premios en dinero perjudican a los artistas». Y así definió el pleito.

García Márquez, uno de los indiscutidos

Así, al nacimiento polémico del premio lo siguió un no menos polémico desarrollo. Prudhomme nació en Francia. Pertenece al país que más poetas trajo al mundo. Si bien se puede decir que la polémica es válida también es cierto que algo tiene este poeta para justificar su premio: era un autor de palabra precisa, de rima sólida y versos bien hechos.

Prudhomme, pese a todo y todos

De René François Armand Prudhomme, conocido por su apodo de «Sully», de su vida, no es mucho lo que queda. Donó el dinero del premio para la creación de un premio de poesía otorgado por la «Société des gens de lettres» (Sociedad de gente de letras»). También fundó, en 1902, la «Société des poètes français» (Sociedad de poetas franceses), con Jose-Maria de Heredia y Leon Dierx.

«Todo me atrae al mismo tiempo y con igual atractivo: lo cierto, por sus resplandores, y lo desconocido por sus velos. Un estremecido trazo de oro une mi corazón al sol, y largos hilos de seda lo enlazan con las estrellas».

De su obra, quedan algunos ensayos y otros poemas que asombraron en su momento y que hoy están sepultados, algunos más arriba y otros más abajo, entre los demás libros de sus contemporáneos: los suyos casi no se consiguen, ni en formato impreso ni en castellano.

«Me inclino a creer que la amistad es una afinidad secreta entre las sustancias de dos almas, porque yo profeso amistad a personas que piensan de manera muy distinta que yo».

Pero sucede que lo más trascendente de Prudhomme resulta ser un poema anterior a su etapa parnasiana, “El Jarrón Roto”: el más hermoso jamás escrito acerca del desamor.

Rarezas como ésta solamente se encuentran entre libros antiguos

Si la polémica en el origen del premio Nobel de Literatura se debe a su obra, este poema le suma adherentes a la candidatura de Prudhomme. Hay quienes piensan que una sola obra de arte justifica un premio tan grande, y “El Vaso Roto” es esa obra. Nunca antes ni después hubo una forma tan precisa, original y visual de describir cómo se rompe un corazón. A quien alguna vez le sucedió, este poema explica lo que se siente en ese momento.

La medalla que cambia la vida de los escritores

El final

Su mala salud lo obligó a aislarse cada vez más, hasta que su muerte llegó repentinamente en Châtenay-Malabry, 15 km. al sudoeste de París, el 6 de septiembre de 1907, a la edad de 68 años. Su único heredero fue su sobrino, el ilustrador Henry Gerbault. Sully nunca se había casado.

El primer premio Nobel de la historia fue polémico, como muchos otros. Lo ganó un poeta que cayó en el olvido pero que justificó su premio con un solo poema, veinte versos en cinco estrofas…

 

Fuentes: Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Sully Prudhomme. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España).

 

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