«Obediencias insípidas e invasivas»

Escrito por: Alberto Suertegaray. Taller de Creatividad Literaria conducido por Norberto Landeyro. Para participar pueden contactarse a [email protected]

Estamos abiertos a fantasías recurrentes de encuentros íntimos, completos, en un mundo de mentes programadas que reniegan incipientes desvaríos de libertad y desperdician confluencias insondables, indescriptibles y restauradoras. El horror estúpido nos une.

Nuestro ser, fragmentado por intromisiones feroces, denuncia estampidas oprimentes y rechazos sin causa. Nuestro espacio se encuentra invadido, violentamente ocupado.

Buscamos, en un ambiente de receptividad renegada, un dialogo múltiple y abiertamente compartido que nos rescate de un aislamiento que no buscamos.

Vocación por una comunión impensada y espontáneamente libre y añorada que se nos niega. Es un deseo que trasciende las palabras. Pero nuestros arrebatos caen ante una barrera de prejuicios desparramados y frases hechas. Descarada y marginante barrera preñada de aburrida indiferencia, que no percibe las bengalas lanzadas para convocar una reunión en una isla inefable, en un silencio nuevo, cargado de promesas tiernas y fantásticas. Solo un cruce de miradas basta. Un gesto sutil… algunas silabas, antes del aliento final.

La obediencia derrocha preceptos y sentencias, pero esa prenda nos queda chica. Y nos forzamos a responder con libertad tierna y cálida; pero la espada artera y el látigo del poder nos marcan, dejando huellas ensangrentadas en nuestra carne expuesta.

Caminamos por los bosques abrazando a los árboles con un arma despiadada, que nos apunta a la frente y al corazón. Temor y temblor. La vigilancia se prolonga ininterrumpida y no da respiro. Solo somos libres y nos pertenecemos, fantaseando en un desván abandonado. Pero buscamos ese contacto intimo que nos redime, que nos enlaza con nuestra verdadera identidad.

Damos lugar a la expresión desembotada de lo que habita en nuestras almas carentes de libre expresión, constreñidas en su arrebato activo y expresivo. Estoy fuera del mundo. Quieres venir? Libertades amarradas que se convocan a campo abierto para compartir substanciales gestos, disimiles y escondidos, ante las pretensiones brutales del mundo.

Los descarriados, hoy y siempre, se desviven en expresiones gritantes, en un carnaval de signos y promesas intangibles que solo existen cuando las almas silentes se tocan extendidas.

Por: Alberto Suertegaray

Comentarios
¿Qué opinas de esta nota?
  • Me gusta (0%)
  • Interesante (0%)
  • Útil (0%)
  • Aburrido (0%)
  • No me gusta (0%)