Para muchas personas tomar la decisión de dejar todo en su lugar de origen y partir a lo incierto puede sonar irracional, inimaginable. Otras en cambio, apuestan a la aventura, a lo desconocido y sin temor… lo hacen realidad.

Es el caso de María Eugenia Gutiérrez y su novio, Facundo Lizarraga; dos jóvenes neuquinos que tomaron la decisión de dejar este rincón de la Patagonia y recorrer nada menos que 17543.4 kilómetros, para instalarse en Tokio, Japón.

La decisión fue poco antes que en nuestro país y el mundo se viera convulsionado por la pandemia, allá por febrero del 2020.

«Creo que existen muchos motivos por los cuales estoy acá, principalmente creo que ambos siempre tuvimos la idea de viajar y vivir en otros países. Decidimos venir a Japón principalmente por el hecho de que es totalmente diferente a nuestra cultura Argentina en todos los aspectos: la comida, el lenguaje, la vida diferente. Entonces teníamos muchas ganas de probar vivir en un lugar así; por eso decidimos venir a Japón», cuenta a #Diario10, María Eugenia.

Eugenia es profesora de Inglés y su novio, de Educación Física. Por medio de distintas vivencias y páginas, supieron que: “teníamos posibilidades laborales muy buenas y eso también nos incentivó a que tomemos la decisión de venir acá”.

“Japón es un país muy seguro para vivir, los índices de criminalidad son muy bajos (no es que no existan crímenes, ni femicidios; si existen. Pero bueno, comparado con Argentina es mínimo). Entonces queríamos vivir en un lugar así, tranquilo”, refiere Euge.
Eugenia y Facundo salieron de Argentina a fines de febrero del 2020, cuando el Coronavirus era un problema global incipiente. Cuenta a #Diario10 que “el tema de la pandemia era un problema específico de China y que no estaba afectando a todo el mundo. En ese momento el tema de la cuarentena y todo lo que vino después, era inimaginable. Entonces ni lo dudamos, porque “no era algo tan grave” en ese momento: era algo que afectaba a China”.

IMAGEN: FB

“De hecho cuando nosotros viajamos no usamos barbijo, viajamos en aviones súper llenos de gente, todos los asientos ocupados; sin ningún tipo de distanciamiento. En los distintos aeropuertos nos tomaban la temperatura o nos ponían alcohol en gel pero no mucho más…era como que el tema del Coronavirus no estaba tan fuerte, ni en Argentina; ni en los lugares por los que pasamos… hasta que llegamos a Corea. Nos bajamos del avión porque teníamos que hacer unos papeles y nos recibió gente totalmente cubierta: con barbijo, trajes especiales, los pies y la cara cubierta. Nos tomaron la temperatura, alcohol en gel y te hacían llenar un formulario donde declarabas que no tuviste fiebre en las últimas dos semanas. Eso fue lo más relacionado al coronavirus que nos pasó en el viaje. Antes de eso, nada nos había dado ningún indicio y aún no experimentamos nada que tuviera que ver con la pandemia. Era un viaje normal”.

“Cuando llegamos a Japón se veía gente por ahí usando barbijo pero no tanto. De hecho yo durante marzo trabajé en una escuela como profe de inglés y las clases eran totalmente normales. Es decir, todos los chicos jugaban y corrían y tocaban todos los materiales. No había ningún tipo de precaución, en ese ese primer mes de “vida normal” sin pandemia. A partir de abril ya se empezó hablar de que habían más casos y creo que a mediados de abril se largó el primer estado de emergencia (en Japón, no se decreta la cuarentena obligatoria por cuestiones legales)».

El gobierno decreta el estado de emergencia que es básicamente sugerir medidas a la comunidad. “Decirle a la gente que evite ir a lugares muy concurridos o que evite salir a la calle; que trate de usar barbijo. Y la gente sigue todas esas recomendaciones. Entonces, desde mediados de abril todo el mundo usa barbijo”, cuenta Eugenia.

IMAGEN: GENTILEZA

“¿Cómo pasé este año? Fue muy raro, porque por el tema de la pandemia muchos lugares cerraron: los templos cerraron, los festivales fueron cancelados, muchos eventos importantes que son muy significativos para la cultura japonesa fueron cancelados. Entonces, si bien ya hace un año que vivimos en Japón, todavía sentimos como que hay muchas cosas que no conocemos. Toda la parte cultural que tiene Japón durante la época del verano, no la pudimos vivir; o no lo pudimos conocer por el tema del coronavirus. Así que fue raro vivir en un país totalmente diferente, que no pudimos conocer porque nos teníamos que quedar en casa; teníamos que evitar lugares con mucha gente; o los lugares estaban cerrados. Espero que este año con las adaptaciones que sean necesarias se pueda conocer un poco más«.

La adaptación: entre los desastres naturales y el idioma

“Con respecto a la adaptación es un poco complicado por el hecho de que no hablamos japonés, entonces muchas interacciones con la gente claramente no podemos tener; por ejemplo: hablar con los vecinos. Pero más allá de eso, Japón es un lugar súper tranquilo para vivir. Nos sentimos muy cómodos viviendo acá, muy seguros. Por ahí cuesta un poco el tema de relacionarse con la gente, en el sentido de que para ellos es ‘de mala educación’ hablar sobre su vida privada o preguntarle a otra persona sobre su vida privada. Siempre se dice que los japoneses son fríos o cerrados; pero en realidad respetan la privacidad de la otra persona. Entonces por ahí, relacionarte con japoneses también es difícil pero una cuestión cultural”, cuenta a #Diario10, Eugenia.

IMAGEN: FB

Otra cosa para mencionar con respecto la adaptación es el tema de los desastres naturales. Japón es un lugar que constantemente tiene terremotos, huracanes, tifones. “Es parte de la vida normal de la gente. Creo que todos los días hay terremotos y sí, las primeras semanas nos asustábamos y nos poníamos nerviosos; y era como: ‘¿Qué vamos a hacer, qué va a pasar?’…bueno hoy en día, ya estamos súper acostumbrados. No es que ya no nos preocupamos, pero sabemos que ya va a pasar. Antes, cuando había un terremoto sonaban las alarmas y entrábamos un poco en pánico por lo que podía llegar a pasar; hoy en día ya es algo que podemos manejar, estamos más acostumbrados».

El trabajo

Eugenia es profesora de Inglés egresada de la Facultad de Lenguas de la Universidad Nacional del Comahue, “Me recibí en agosto del 2019 y en febrero me vine a Japón. Respecto al trabajo soy profe de inglés y desde que llegué (creo que un jueves y el sábado ya empecé a trabajar); siempre tuve posibilidad de trabajo. Así que en ese sentido, nos pudimos adaptar muy rápidamente. Doy clases de inglés a niños japoneses y trabajo con una asistente que es japonesa y que habla ambos idiomas (inglés y japonés). Si en algún momento necesito comunicarme con los padres, o si en la clase surge alguna dificultad; y necesitamos usar el japonés, ella me ayuda».

FB: «María -San, en su primer día de trabajo»

La pandemia

Por lo que refiere Eugenia en su relato, las medidas sugeridas en el Estado de Emergencia por el Coronavirus son similares a las que vivimos en nuestro país: uso del barbijo, trabajo online, enseñanza online.

«Después poco a poco bueno se fue tratando de “volver a la vida normal” pero teniendo cuidados: todo el mundo usa barbijo, en cualquier lado te toman la temperatura. Hace un tiempo que los locales (restaurantes o casas de comida) empezaron a cerrar tipo 9:00 de la noche; para evitar que la gente esté en la calle hasta tan tarde (principalmente bebiendo)».

La pandemia afectó en lo económico al país asiático pero no de la manera exponencial como lo hizo en Argentina. “Los índices de pobreza en Japón no son tan altos como por ahí sucede en Argentina”. Este año se está tratando de reabrir todo, de reorganizar tratando de adaptar todos sus eventos para que puedan volver”, refirió.

Entre la tecnología del Primer Mundo y la violencia machista

Japón es el undécimo país con más habitantes del mundo con una población de 126 millones de personas y la tercera potencia mundial.

“Creo que hay muchas cosas en Argentina que son bastante feas: el tema del crimen, los femicidios, la pobreza, la corrupción; todas esas cosas que desgraciadamente los argentinos estamos muy acostumbrados a ellas. Como que hacen que no quiera volver allá quizás, o hacen que no extrañe tanto. Pero también está bueno destacar que por ejemplo al comparar Argentina con Japón hay ciertas cosas que sí extraño”, resaltó Eugenia.

“En Argentina hay cosas buenas: por ejemplo, algo que me afecta de manera directa es el hecho de que Japón es un país súper conservador; en el que todavía se defienden muchas ideologías súper machistas; en el que hay mucha violencia machista y que está aceptada en este país. Y en Argentina hay muchos movimientos y gente luchando en contra de esa violencia”.

«Por ahí, acá en Japón eso no se ve tanto; está aceptado, no se critica y es ‘un poco chocante’. Venir de un país donde todo el tiempo estamos como mujeres tratando de terminar con esa violencia y de luchar por la igualdad de derechos…

…»Venir a Japón y encontrarte con una realidad en donde esa violencia está naturalizada y es parte de la vida común de la gente y no se critica, es difícil«.

«Uno ve Japón como el país perfecto. Sí es un país del primer mundo, sí es un país donde el índice de pobreza es bajo y los niveles de criminalidad no son muy altos. Hay ciertas cosas de la cultura japonesa que no están buenas y que en Argentina la estamos tratando de superar; como la violencia machista. Y bueno, esas cosas al vivir en Japón, chocan”.

Al comparar Argentina con Japón, sí hay cosas de Argentina que no estamos bien; pero también hay otras que son destacables y que estaría bueno traerlas para acá; como es la lucha por la igualdad.

«Veo a Argentina como un país que tiene muchas problemáticas sociales pero al mismo tiempo tiene otras cualidades que son muy avanzadas. También veo que Japón es un país con mucha tecnología y con una calidad de vida muy buena; pero al mismo tiempo tiene una ideología muy conservadora, y ‘muy viejas’ por decirlo de una forma que a veces se dificulta; y hace un poco de ruido al vivir acá», finalizó nuestro encuentro con María Eugenia en el otro rincón del mundo.

Comentarios
¿Qué opinas de esta publicación?
  • Interesante (1)
  • Impresionante (0)
  • Útil (0)
  • Aburrido (0)
  • No me gusta (0)