Francés, nacido hace 193 años en Nantes, es uno de los clásicos modernos más importantes a partir de una obra literaria impresionante, que abarca 70 novelas y 21 cuentos, basada en una imaginación sorprendente. Es considerado un pionero de la ciencia ficción y creador un modelo de novelas de aventuras, que influiría posteriormente en varias generaciones. Muchas de sus invenciones ficticias se convirtieron en realidades; su último legado fue descubierto en 1994 por uno de sus nietos, «París en el siglo XX», un texto -como muchos de su autoría- claramente visionario, con rascacielos, trenes bala y una clara anticipación de Internet. Vio el futuro o solo lo imaginó? Murió en 1905.

Por: Norberto Landeyro

Orígenes

Jules Gabriel Verne, el segundo autor más traducido de la historia después de Agatha Christie, nació en 1828 y -según algunos estudiosos de su obra- su vida fue aparentemente una sucesión de decisiones «sensatas» (sobre todo por su temperamento): estudió Derecho siguiendo la tradición familiar, su padre era un famoso abogado galo, contrajo matrimonio con una viuda rica, logró una posición acomodada y solo cuando su arrollador éxito se lo permitió se dedicó en exclusiva a la literatura.

Su fama, más allá de la indiscutible calidad literaria, está también cimentada en sus predicciones, bien precisas en sus relatos fantásticos, acerca de la aparición de algunos inventos generados por los avances tecnológicos del siglo XX (murió casi al comenzar el mismo): la televisión, el helicóptero, el submarino, las naves espaciales e Internet, entre otros. La importancia de Verne -obviamente- trasciende la literatura y desde sus primeros trabajos llamó la atención por esa característica en sus escritos.

Profeta o visionario?

Los inicios literarios fueron arduos: sus piezas de teatro no tuvieron una divulgación importante, y recurrió a varias tareas para sobrevivir. Desde 1852 hasta 1854 trabajó como secretario de Désiré Henri Jules Seveste en el Théâtre Lyrique (Teatro Lírico) de París, y publicó algunos relatos en «Le musée des familles» (El museo de las familias, periódico-revista literaria de la época) con el seudónimo Martín Paz. En 1857 se convirtió en agente de bolsa y empezó a viajar: visitó Inglaterra, Escocia, Noruega y Escandinavia, y continuó sus escritos. En 1859 contrajo un matrimonio de conveniencia; Verne mantuvo su misoginia más allá del mismo, igual que la relación con su padre (opuesto a su inclinación literaria), siempre conflictiva: cuando alcanzó la independencia económica, jamás volvió al hogar paterno.

Éxito y fama

Posteriormente conoció al editor Pierre-Jules Hetzel, quien se interesó por sus textos y le publicó «Cinco semanas en globo» (1863), obra que le permitió alcanzar el éxito y lo estimuló a proseguir con el formato de novelas de aventuras y fantasía. Verne aprovechó, sin dudas, el entusiasmo que había en ese tiempo por las excursiones aéreas en los dirigibles. Hetzel y Alejandro Dumas (padre) fueron sus mentores literarios a partir de la ayuda que le brindaron en las primeras ediciones.

El mismo Hetzel le encargó una colaboración regular para la revista «Magasin d’éducation et de récréation» (Revista de educación y recreación, para la familia y los niños), y en poco tiempo alcanzó una gran celebridad. Aprovechando sus conocimientos geográficos, adquiridos a través de numerosos viajes por Europa, África y América del Norte, y su entusiasmo por la Segunda Revolución Tecnológica e Industrial, Verne se convirtió en un especialista de los relatos de viajes y aventuras de corte científico. Su dominio de la tensión dramática le permitió combinar extravagantes situaciones y momentos poéticos en una prosa ligera y muy accesible para todos los públicos.

El comienzo del éxito

A continuación encaró la redacción de «Viaje al centro de la Tierra» (1864), para lo cual estudió geología, mineralogía y paleontología. Detalladas descripciones de animales antediluvianos maravillaron a los expertos, poniendo de manifiesto su extraordinaria ductilidad en varias especialidades.

Más repercusión

Su tercer gran libro fue «De la Tierra a la Luna» (1865), cuya publicación despertó tal entusiasmo por los viajes espaciales que «su despacho se inundó de cartas solicitando reservas para el próximo periplo lunar». La novela se ocupaba tan solo de los preparativos del viaje, y su extraordinaria acogida hizo que el autor completara la historia con una segunda parte, «Alrededor de la Luna» (1870), que relataba el viaje propiamente dicho.

A estas obras iniciales les siguieron pronto muchos libros memorables: «Veinte mil leguas de viaje submarino» (1870) que es, entre su extensísima producción, uno de los libros que conserva más íntegro su encanto y que como tantos otros, ha perdurado en la memoria de generaciones también por sus adaptaciones cinematográficas.

La aventura se inicia cuando una fragata estadounidense parte en busca de un monstruo marino de extraordinarias proporciones, al que se le atribuyen múltiples naufragios. El «monstruo» aparece, se precipita sobre el barco y hunde, llevándose colgados al naturalista Aronnax, a su fiel criado Conseil y al arponero Ned Land. El tal monstruo es, en realidad, un enorme submarino, el «Nautilus», en el cual los tres hombres pasarán cerca de diez meses hospedados por el enigmático capitán Nemo, artífice del invento.

Visitarán los tesoros sumergidos de la Atlántida, lucharán contra caníbales y pulpos gigantes y asistirán a un entierro en un maravilloso cementerio de coral.

Disney llevó al cine el Nautilus

El alter ego?

Nemo, hostil y renegado contra el mundo, se revelará pronto como un sublevado solitario cuyo manto de misterio esconde una identidad principesca y una pesadumbre tenebrosa. Se ha señalado que Nemo es un alter ego del propio Verne. Ambos viven encerrados, solos e incomprendidos, el primero en su coraza de acero, el escritor en su gabinete, ambos refugiados. Del mismo modo que Verne dejó asombrados a todos los franceses cuando se presentó a unas elecciones municipales en Amiens -adonde vivía- por una lista de extrema izquierda, el capitán Nemo, que lucha por la liberación de los pueblos oprimidos, detesta a sus convencionales perseguidores e iza en dos oportunidades la bandera negra del nihilismo.

«La isla misteriosa» (1874), otra de sus más destacadas novelas, representa el cierre de la trilogía que forma junto con «Los hijos del…» y «Veinte mil leguas…» al retomar y relatar el destino de dos de sus personajes: Ayrton y el capitán Nemo. Tiene como protagonista al ingeniero Cyrus Smith, cuyos saberes técnicos y prácticos permiten la supervivencia del grupo de personajes que llega accidentalmente a la isla. En esta obra, Verne, además de revelar que el capitán Nemo había nacido en la India, pone en boca de Smith la siguiente afirmación: «Sí, amigos míos, el combustible del futuro será el hidrógeno»…

Aventura, fantasía y teatro

Con idéntico interés fueron acogidas novelas de aventuras con menos ciencia y fantasía, como «La vuelta al mundo en ochenta días» (1873). El protagonista de la historia es Phileas Fogg, un imperturbable aristócrata británico que apuesta con sus compañeros de un tradicional club exclusivo para hombres, que es capaz de dar la vuelta al planeta en ese tiempo; el monto de la apuesta es la mitad de su fortuna, veinte mil libras.

Acompañado por su criado Passepartout, el fabuloso viaje le depara toda clase de aventuras a lo largo del mundo y una enorme cantidad de obstáculos a los que enfrentarse. Entre ellos se incluye el señor Fix, un celoso inspector de policía que quiere encarcelarlo por creerlo culpable del monumental robo a un banco.

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Tanto lo cómico como lo heroico se alternan en el libro: son graciosas las aventuras con el policía que lo sigue y la figura de su criado Passepartout; y heroicas las aventuras y hazañas para superar las dificultades que se interponen en su propósito final.

La adaptación teatral de «La vuelta al mundo…» estuvo representándose durante cincuenta años consecutivos en el teatro Châtelet de París.

Lejos están también de la anticipación científica otras obras de gran éxito como «Miguel Strogoff, el correo del Zar» (1876) o «Un capitán de quince años» (1878). El título de la primera es el nombre de su protagonista, un capitán del correo del emperador de Rusia, que recibe la orden de llevar un importante mensaje a la lejana ciudad de Irkutsk, cuya guarnición está amenazada por una revuelta de hordas tártaras apoyadas por un Iván Ogareff, ex oficial ruso, que quiere de ese modo vengarse de la degradación que ha sufrido. Domina toda la aventura la figura del correo imperial, personificación del valor más temerario y de la devoción más absoluta. La historia es narrada con gran habilidad y un singular efectismo que, hasta la feliz conclusión, conserva todo el interés, alentado por la sugestión de un ambiente casi bárbaro.

Fue un autor sumamente prolífico desde que se instaló profesionalmente en la escritura, por lo que hay más libros suyos destacados como «Las tribulaciones de un chino en China» (1879), «El faro del fin del mundo», ambientada en la Argentina, en la isla de los Estados (1881), «Dos años de vacaciones» (1888) y «Los viajes del capitán Cook» (1896), entre muchos otros; su producción total llega a más de noventa títulos.

Julio Verne -que nunca se caracterizó por su sociabilidad, más bien todo lo contrario- se radicó en Amiens en 1872, y a partir de 1886 se comprometió con las actividades municipales de la ciudad. Junto con entusiastas aprobaciones, la extraordinaria fama le ocasionó detractores encarnizados; en 1886 un sobrino le disparó frente a la puerta de su casa y quedó rengo hasta el final de sus días. Nunca quedaron claros los motivos.

Tres años después fue nombrado representante del consejo municipal de la ciudad, y en 1892 el gobierno de su país le otorgó la Legión de Honor de la República Francesa.

Muchos textos de Verne, popularizados mientras aun vivía, habrían de quedar entre los grandes clásicos de la literatura infantil y juvenil del siglo XX. Según el escritor español Miguel Salabert en su magnífica biografía del autor francés, «sus últimos libros se destacan por otra clase de anticipaciones: sus previsiones de tipo social. Así, aseguró que en el siglo XX las tres grandes potencias del mundo serían Estados Unidos, Rusia y China, e incluso anunció que la entonces todopoderosa Inglaterra terminaría siendo un mero apéndice de la nación americana».

«Pero -dice- fueron sus novelas «Los quinientos millones de la Begun» y «La asombrosa aventura de la misión Barsac» las que más certeramente presagiaron la llegada de los totalitarismos a Europa y, en particular, del nazismo. Mientras en la primera habla del militarismo alemán y de una sociedad industrial militarizada, en la segunda da un paso más y plantea la responsabilidad de los científicos que trabajan al servicio de maquinarias de destrucción, cerrando los ojos a las consecuencias de sus obras».

Mal leído

Bien cerca de la verdad está Salabert cuando también asegura que «el proyecto literario de Julio Verne fue mucho más ambicioso que una simple colección de libros para jóvenes y su imaginación utilizó la ciencia como metáfora, haciendo correr por detrás de su fachada objetiva y realista un caudaloso río de obsesiones y símbolos que es el que dota de verdadera fuerza a toda su literatura. El universo simbólico enmascarado en sus novelas es el primer secreto del misterio Verne. Un universo que durante mucho tiempo pasó desapercibido para la crítica literaria». Por eso Salabert afirma con razón que “Verne, uno de los autores más leídos, es el peor leído”.

Verne en el cine

Según datos de la Cinemateca Suiza, las obras del autor francés han sido llevadas al cine en 119 oportunidades, producidas desde Japón hasta los EE.UU., y desde Alemania hasta Checoslovaquia, México, Italia, Australia, Gran Bretaña y su propio país.

Seguramente es el escritor más aprovechado por la pantalla grande, y lo notable del hecho es que el primer film basado en un texto suyo -«Los hijos del capitán Grant»- data de 1901 en Francia, precisamente donde había nacido esta expresión artística unos pocos años antes.

Es decir, Verne, que falleció en 1905, pudo ver 7 películas (cortometrajes, en realidad, que era el formato y la duración de esa época, no más de 30 minutos) fundamentadas en su enorme trabajo literario. Toda una epopeya digna de un hombre cuya imaginación viajaba a universos desconocidos para esa época, y a otros que aun no hemos develado…

Fuentes consultadas: Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Julio Verne. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Biografía de Verne de Miguel Salabert.
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