Nacido hace 160 años en Calcuta, India, mostró una enorme capacidad para la escritura desde su adolescencia, y se destacó por su espiritualidad, belleza, sensibilidad y delicadeza, transcendiendo una figura literaria para convertirse en uno de los más grandes pensadores y filósofos surgidos en el milenario país. Recibió el premio Nobel de Literatura en 1913, convirtiéndose así en el primer asiático en conseguirlo.

Por: Norberto Landeyro

De Bengala a Europa

Rabindranath Tagore, multifacético artista perteneciente a la etnia bengalí (Bengala es una región al sur de la India), fue poeta, dramaturgo, músico, novelista y autor de canciones que revolucionó la literatura de su país con obras como «El hogar y el mundo» y -particularmente- «Gitanjali».

Extendió el amplio arte de su región con multitud de poemas, historias cortas, cartas, ensayos y pinturas. Fue también un sabio y reformador cultural que modernizó el arte bengalí desafiando las severas críticas que hasta entonces lo vinculaban a unas formas clasicistas.

«La tierra es insultada y ofrece las flores como respuesta»

Dos de sus canciones son ahora los himnos nacionales de Bangladesh y de la India: el «Amar Shonar Bangla» y el «Jana-Gana-Mana», respectivamente.

Tagore nació en Calcuta en 1861. De origen noble, era el último de los catorce hijos de una familia consagrada a la renovación espiritual de Bengala, y se educó junto a su padre en el retiro que éste tenía en Santiniketan. En 1878 fue enviado a Gran Bretaña, donde estudió Derecho, literatura y música.

Por estar en contacto estrecho con la sociedad y la cultura europeas, «se convirtió en uno de los observadores más lúcidos y uno de los críticos más severos de la europeización de la India», que en esa época era una parte importante del Imperio Británico.

Tagore con el filósofo alemán Hermann Keyserling y su esposa

De regreso

Evocó este viaje en «Cartas de un viajero» (1881), que publicó en el periódico literario «Bharati», fundado por dos de sus hermanos en 1876. De la misma época son los dramas musicales «El genio de Valmiki» (1882) y «Los cantos del crepúsculo» (1882), y la novela histórica «La feria de la reina recién casada» (1883).

«La vida es la constante sorpresa de saber que existo»

En 1882, unas experiencias místicas lo llevaron a escribir los «Cantos de la aurora» (1883). Ese mismo año se casó con una joven de dieciséis años, Mrinalini Devi, y a partir de entonces se dedicó a administrar los bienes de la familia de su esposa y a viajar por toda Bengala. En 1890 realizó un segundo viaje a Gran Bretaña. De este período son las colecciones poéticas «Citra» (1896) y «El libro de los cumpleaños» (1900).

Por la educación

En 1901 fundó una escuela en Santiniketan («Hogar de la Paz»), en la que estructuró un sistema pedagógico que defendía la libertad intelectual del ser humano. Daba clases en las mañanas y elaboraba personalmente los libros de texto de los alumnos durante las tardes. En 1904 publicó el ensayo político «El movimiento nacional», en el que se pronunció en favor de la independencia de su país. En 1910 apareció «La ofrenda lírica», una de sus obras más conocidas.

«La fe es el pájaro que canta cuando el amanecer todavía está oscuro»

A partir de 1912 recibió numerosas invitaciones para pronunciar conferencias en Europa, EE.UU y algunos países asiáticos, tarea que le sirvió para acrecentar su prestigio. Durante la Primera Guerra Mundial, y al agudizarse la agitación en la India, tuvo que definir su posición política y adoptó una postura pacifista exenta de nacionalismo. En sus últimos años se dedicó casi por completo a la administración de su centro de estudios, que a fines de 1921 se convirtió en universidad internacional con el nombre de «Visva Bharati».

Todos los géneros

De su extensa producción literaria cabe citar además los dramas «Kacha» y «Devayani» (1894), «El cartero del rey» (1913), «Ciclo de la primavera» (1916) y «La máquina» (1922); las novelas «Gora» (1910) y «La casa y el mundo» (1916); los poemarios «La luna nueva» (1913), «El jardinero» (1913) y «La fugitiva» (1918), y algunas colecciones de sus conferencias, como Sadhana (1912) y La religión del hombre (1930).

Para Rabindranath Tagore, era muy importante la relación estrecha entre el hombre y la naturaleza, la concordia pacífica entre los pueblos y el desarrollo personal sobre cimientos espirituales.

«La tierra es insultada y ofrece las flores como respuesta»

A poco de comenzar el siglo XX murió su esposa y en 1903 y 1907 dos de sus hijos, lo que lo sumergió en un período de melancolía y tristeza que volcó en textos poéticos, en particular en el libro “Smaran” (1903), dedicado a su mujer fallecida.

Premio Nobel

En el año 1913 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura, siendo el primer asiático en conseguirlo, y dos años después fue nombrado caballero por el rey Jorge V de Inglaterra, aunque renunció al título en 1919 en protesta por la «masacre del Jallianwalla Bagh», en el Punjab, India. Soldados del Ejército Indio-Británico al mando del general Reginald Dyer ametrallaron a una multitud de miles de hombres, mujeres y niños sijes, hinduistas y musulmanes desarmados, que estaban reunidos en el jardín de Jallianwala para el festival de Vaisakhi (Año Nuevo).

Su obra clave y por la que le fue otorgado principalmente el galardón sueco es “Gijantali” (1910), su mejor libro de poemas, editado en inglés con prólogo de William B. Yeats y posteriormente traducido a varios idiomas.

En la Argentina

Según algunos autores, el amor místico entre el poeta indio y la gran intelectual argentina Victoria Ocampo fue motivo de profundo interés entre círculos eruditos de todo el mundo, desde que se conocieron en San Isidro, Argentina, en 1924. Esta reunión fue accidental: Tagore iba camino al Perú pero quedó varado en Buenos Aires a causa de una gripe bastante seria.

«Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no ha perdido la esperanza en los hombres»

 

Tagore embarcando en Buenos Aires

Aunque Ocampo había desarrollado un profundo interés espiritual en Tagore y su filosofía, desde que leyó en 1914 la traducción francesa de André Gide de «Gitanjali», difícilmente podía imaginarse que alguna vez tendría la oportunidad de encontrarse personalmente con él. Como los médicos argentinos le recomendaron un completo descanso hasta su total recuperación, Victoria Ocampo se ofreció a recibirlo, junto con su secretario Leonard Elmhirst, en Villa Miralrio en San Isidro.

Allí el indio pasó poco más de dos meses (noviembre de 1924-enero de 1925) y se desarrolló un profundo vínculo afectivo entre ambos, que motivó al escritor a dedicarle varios poemas de amor. En 1930, se volvieron a ver, ya que Ocampo organizó una exhibición en París con los extraños dibujos que Tagore componía en sus manuscritos. La relación continuó a través de la correspondencia hasta la muerte de célebre indio en 1941, y tanto en las obras de uno y otra posteriores al encuentro, emergió la influencia mutua que esa relación produjo.

Junto a Victoria Ocampo en San Isidro.

Por el mundo

En 1925, viajó a Italia, luego a Suiza, Austria, Checoslovaquia, Hungría, Rumania, Yugoslavia, Bulgaria y Grecia. Pasó a Egipto, saltó a Rusia y Canadá, antes de volver a Inglaterra. En 1927, Tagore junto con dos compañeros se embarcó en un tour de cuatro meses por el sudeste asiático, visitando Bali, Java, Kuala Lumpur, Malasia, Penang, Siam y Singapur. Los diarios de viaje que escribió durante este tiempo fueron recopilados en su obra «Jatri». En abril de 1932 fue huésped del sha iraní Mohammad Reza Pahlevi.

«El amor es el significado último de todo lo que nos rodea. No es un simple sentimiento, es la verdad, es la alegría que está en el origen de toda creación»

Era muy habitual que lo invitaran permanentemente a dar conferencias en universidades y círculos literarios, dada la trascendencia mundial de su obra.

Con intelectuales

A lo largo de su vida, Tagore mantuvo múltiples contactos con otros intelectuales y personalidades de la época: Henri Bergson, Albert Einstein, Robert Frost, Mahatma Gandhi, Thomas Mann, George Bernard Shaw, la citada Victoria Ocampo, H. G. Wells, Romain Rolland, Ezra Pound y William B. Yeats, entre otros. Estos dos últimos fueron los que dieron a conocer su obra en los EE.UU.

Tagore junto a Albert Einstein

Juan Ramón Jiménez (el autor de «Platero y yo») y su esposa, Zenobia Camprubí, empezaron a traducir a Tagore del inglés en 1915, con «La luna nueva» y «El jardinero», y prosiguieron esa tarea tanto con su teatro y su poesía como con su prosa. Fue una verdadera recreación que tuvo enorme eco entre los escritores de lengua española de todo el mundo; redactaba en bengalí y traducía él mismo sus obras al inglés, de esta forma se aseguraba que sus textos no perdieran el sentido y la belleza al ser leídos en otro idioma.

«Qué fácil es empujar a la gente, pero qué difícil es guiarla»

Particularmente famoso fue el encuentro de Rabindranath Tagore con Albert Einstein, que tuvo lugar en la casa del científico en Kaputh (Berlín), en 1930; discutieron sobre una amplia variedad de temas incluyendo la epistemología, ontología, teoría musical y creatividad.

La política

En el aspecto político, sus pensamientos influyeron en Mahatma Gandhi, con el que compartía el deseo de una India independiente, aunque Tagore no era un nacionalista excluyente, sino que buscó la comunión entre los ideales filosóficos occidentales y orientales, viajando con asiduidad por diferentes lugares del mundo.

Mahatma Gandhi y Rabindranath Tagore
Gracias a la popularidad que alcanzó tras la obtención del Premio Nobel de Literatura, Tagore se convirtió en la mayor celebridad de Oriente y en su portavoz, en un momento en que muy pocas voces provenientes de Asia se escuchaban en Occidente.

En todo el mundo difundió su crítica a la civilización occidental -en Nueva York, en 1930, ante una selecta audiencia entre la que se encontraba el futuro presidente Franklin D. Roosevelt, dijo que «la era actual pertenece a Occidente», pero «ustedes han explotado a los indefensos y humillado a los desventurados»-. Sin embargo, paradójicamente, donde encontró mayor oposición fue en dos países asiáticos, Japón y China.

El final
Rabindranath Tagore comenzó a pintar a los sesenta años, y realizó varias y exitosas muestras de su arte en algunos países de Europa. Murió en Calcuta el 7 de agosto de 1941, un día que aún es recordado en actos públicos dentro del mundo de habla bengalí. Tenía 80 años y su cuerpo fue incinerado; sus cenizas se esparcieron en el río sagrado de la India, el Ganges.

 

 

 

Fuentes consultadas: Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Rabindranath Tagore. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España).

 

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