Conseguir un hogar más sostenible es una tarea relativamente sencilla, en la que tenemos que tener en cuenta sobre todo el tipo de elección que realizamos al adquirir cualquier producto. Si quieres empezar a cambiar tu estilo de vida para que tu huella de carbono sea liviana, lo mejor es comenzar poco a poco con aquello que vas necesitando.

Aún teniendo un estilo clásico en tu hogar, se pueden incluir pequeñas piezas de yute para contribuir a actualizarlo.

Con pequeñas dosis bien ubicadas de naturaleza, como situando algunas especies de plantas en las habitaciones, podemos conseguir que además de tener una estética fresca y luminosa; obtener más oxígeno y eliminar las sustancias volátiles que algunos materiales tóxicos generan.

Una de las maneras más fáciles de dar un lavado de cara a tu hogar, y que disfrutes de una mayor sostenibilidad, es utilizar cestas de yute. Se trata de un material biodegradable, con el que podrás jugar en todos los espacios. Realizando distintas composiciones, si eliges cestas de diferentes tamaños y colores. Además, encajan tanto en la cocina, como en el salón o en las habitaciones.

Te ayudarán a tener todo en orden y a encontrar cualquier objeto que necesites en un momento por su gran capacidad de almacenaje. Son perfectas para tener disponible tus toallas preferidas en el baño, o tus mantas para abrigarte cuando las temperaturas bajan.

Pero si además quieres que combine su aspecto rústico y artesanal con el resto de lugares y muebles, puedes ir aportando pequeñas pinceladas con la textura del yute en otros rincones. Un tapete o alfombra de yute, que resalte alguna pieza de decoración específica, una planta o una lámpara; es otra excelente opción.

La cuestión es que las fibras naturales son mucho más saludables que los materiales o tejidos artificiales, por lo que es imprescindible que sobresalgan por su abundancia en nuestra casa. Si nos rodeamos de materiales nacidos o creados en el medio natural, sentiremos que ese lazo que nos une, todavía está muy presente.

Cubre y protege tus pisos con alguna alfombra para que no se dañen. En especial, en las zonas más problemáticas del hogar. Estas además de tener una gran utilidad, son estéticamente preciosas con colores suaves, que acompañados con esa textura en relieve y rugosa se adapta a todos los ambientes.

Crean una atmósfera cálida y de contrastes, ya que son un elemento decorativo más. El pasillo, el recibidor, a los pies del sofá o de nuestra cama, son los lugares perfectos para colocarlas. (FUENTE: CONCIENCIA)

 

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