«LAS MIL Y UNA NOCHES», infinitas fantasías

“Oh tu, que te apenas, consuélate! Nada es duradero, toda alegría se desvanece y todo pesar se olvida!”.

«Las mil y una noches» (Alf layla wa-layla, en árabe) es una de las obras más trascendentes e influyentes de la literatura universal. Recopilación de cuentos y leyendas de la India, Arabia, Persia y Egipto, no hay de ellos un texto definitivo, sino múltiples versiones. Ha influido en numerosos escritores a lo largo de la historia, ya que sus orígenes se pierden en la noche de los tiempos.

Por: Norberto Landeyro

Un origen incierto
«Hace muchísimos años, en las lejanas tierras de Oriente, hubo un rey llamado Shahriar, amado por todos los habitantes de su reino. Sucedió sin embargo que un día, habiendo salido de cacería, regresó a su palacio antes de lo previsto y encontró a su esposa apasionadamente abrazada con uno de sus jóvenes esclavos. -Ay!-, sollozó el rey. -Siento en mi corazón un fuego que quema-. E inmediatamente ordenó que su esposa y el esclavo fueran degollados».

Este es el comienzo de una de las tantas ediciones de la más maravillosa recopilación de cuentos que se conozca en la literatura universal. Schahriar, tras sufrir las infidelidades de su esposa, decide casarse cada día con una joven virgen que es ejecutada a la mañana siguiente para evitar así cualquier otra traición. Para impedir que todas las muchachas del reino mueran, la joven Scheherezade se ofrece como voluntaria para casarse con el monarca, y utiliza su astucia para proponerle un pacto mediante el cual no podrá ser ejecutada hasta que no acabe de contarle una historia.


El autor es anónimo, pero el compilador y traductor de estas historias folclóricas al árabe pareciera haber sido, supuestamente, el cuentista persa Abu Abd-Allah Muhammad el-Gahshigar, que vivió en el siglo IX (D.C.). La historia principal sobre Scheherezade, que sirve de marco a los demás relatos, se estima que fue agregada en el siglo XIV para servir de marco narrativo.

Es una obra cuya vigencia se ha ido acrecentando con el pasaje de una cultura a otra. No es el libro de un único autor o pueblo, sino la suma decantada de las creaciones de muchas individualidades de diversas culturas. El que se conoce es producto de las numerosas refundiciones y agregados que sufrió un viejo texto persa del siglo VIII, titulado «Mil relatos». En los siglos siguientes cambió su nombre por «Mil noches» y se enriqueció con el aporte de relatos árabes, asiáticos y egipcios. Toda esta larga cadena de apropiaciones y reescrituras, se completa, finalmente, con modernas versiones francesas e inglesas las que le dieron al texto la forma que hoy conocemos y permitieron la difusión en Occidente de las magníficas narraciones que la joven Scheherezade ofreció al rey para salvar su vida.

Son más de cuatrocientas historias repartidas en varios tomos, pero las narraciones más conocidas que integran la obra se desarrolarán a lo largo de mil y una noches, acabarán por cautivar al monarca y disuadirlo de su cruel empresa, y son las siguentes:
Historia del Rey Schahriar y de su Hermano el Rey Schahzaman (que explica todas las demás); del Mercader y el Efrit; del Pescador y el Efrit; del Mandadero y de las Tres Doncellas; de la Mujer Despedazada, de las Tres Manzanas y del Negro Rihán; del Visir Nureddin, de su Hermano el Visir Chamseddin y de Hassán Badreddin; del Jorobado, con el Sastre, el Corredor Nazareno, el Intendente y el Médico Judío; de Ghanem Ben-Ayub y de su Hermana Fetnah; de Sindbad (o Simbad) el Marino; Historia Prodigiosa de la Ciudad de Bronce; de Aladino y la Lámpara Mágica; de Alí Babá y los Cuarenta Ladrones; del Ángel de la Muerte y el rey de Israel; y de Abdula, el mendigo ciego.

Entre todas ellas, las que más han trascendido son las de Aladino, Simbad y Ali Babá y sus cuarenta truhanes, ya que han sido llevadas a distintos formatos tanto para niños, adolescentes, como adultos: cine, teatro, comics, obras musicales y hasta telenovelas. Todas están colmadas de fantasía, fórmulas mágicas, lámparas que se frotan para liberar genios, palabras secretas que abren puertas y alfombras voladoras, esoterismo, en medio de fábulas de animales, historias de amor, relatos de crímenes, gastronomía, narraciones picarescas, erotismo, literatura de viajes, cuentos de carácter didáctico, novelas de caballería, y muchos géneros más.

Afiche de uno de los tantos films

La técnica narrativa

La compilación árabe «Alf Layla» (Mil noches), originada cerca del año 850 (D.C.), fue probablemente traducida a su vez de una versión anterior persa llamada «Hazar Afsanah» (Mil leyendas) pero quizá se originó en la India. El nombre actual Alf Layla wa-Layla (literalmente «Mil noches y una noche», es decir «1001 noches») parece haber aparecido en la Edad Media y expresa la idea de un número transfinito, ya que 1000 representa la el concepto de infinidad entre los grupos matemáticos árabes.
Son múltiples relatos que surgen uno del otro, es decir, al contarse uno de repente surge otro relato y ese otro crea otro cuento hasta que termina el primero, como cajas encerradas dentro de otras cajas. Es una técnica muy peculiar, llamada de las «cajas chinas», curiosa y antigua, aunque actualmente la practica todo aquel que se dispone a contar algo de su vida. Arranca al relatar algo que parece una historia breve y compacta, pero resulta que en el interior de ella hay algún elemento (un personaje o suceso puntual) que sirve para empezar a relatarnos otra cosa relativa a ese personaje secundario o suceso, y dentro de esta segunda historia hay otro elemento que resulta ser el punto de partida para entrar en una tercera historia, y así sucesivamente.
Hay varios e importantes ejemplos en la historia de la literatura en los que se puede apreciar esta técnica: en la épica de Gilgamesh, en la Mesopotamia, uno de los textos (cuneiforme, originalmente) más antiguos que se conocen; en los Vedas y otros libros clásicos indios como el Mahabharatta y el Ramayana. En Don Quijote de la Mancha, obra cumbre fundadora de la novela moderna, también se apela a este recurso para contar historias alternativas en boca de Sancho Panza, otro personaje, o el propio narrador omnisciente que produce narraciones completas como “El capitán cautivo” y “El curioso impertinente”.

Scheherezade y el sultán Schahriar, pintura de Ferdinand Keller (1880)

El libro de la vida

“Esta es la historia de la valiente Scheherezade, que arriesgó su vida noche tras noche para saciar el hambre de relatos del rey Schahriar y para aplacar su sed de venganza. Qué negro pájaro había anidado en el corazón del soberano para nublar su entendimiento y cómo hizo Scheherezade para salvarse de la muerte prometida, es algo que sabrán sólo quienes nos acompañen hasta el final de esta aventura que duró mil y una noches”.

Esta cita textual de «Las Mil y una noches» bien podría ser un resumen del espíritu del libro, una reseña que da marco a un universo de aventuras mágicas, fantasías inigualables y personajes asombrosos que van encastrando una a una las historias que han deslumbrado a lo largo de los siglos a lectores de todas las edades. Y que, además, ha cautivado a grandes escritores que hallaron en ella una fuente de inspiración. Jorge Luis Borges lo describió como “un libro en el que cualquier hombre puede descubrir un tesoro, un acontecimiento capital para todas las literaturas”; en tanto, el novelista catalán Juan Goytisolo lo definió como «el libro de la vida que lo contiene todo».
Infinitas fantasías para vivirlas a pleno.

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