Vivir mejor no es un arte, es un ejercicio que practicar a diario. Tampoco depende en exclusiva del estatus social o las posesiones materiales. Tal y como nos lo explica el Dalai Lama, la felicidad no es algo ya hecho, sino que depende sobre todo de nuestra actitud, esa capacidad excepcional a la hora de desarrollar una visión positiva.

Ahora bien, a veces no es tan fácil asumir este enfoque. La vida es ruidosa, llena de presiones, obligaciones y adversidades. ¿Cómo aplicar, entonces, esta disposición tan concreta para disfrutar de mayor salud y bienestar?

La respuesta es clara: con voluntad, flexibilidad y estas diez sencillas claves. Te invitamos a probarlas desde hoy mismo.

Vivir mejor implica contar con recursos personales de partida para crear una realidad acorde a nuestras necesidades.

Por ejemplo, estudios como el del profesor Robert Weech-Maldonado y su equipo destacan que la salud percibida llega a relacionarse con la felicidad. Así, en la medida en que se aborden tales aspectos, podremos también incidir sobre la sensación subjetiva de bienestar.

Por su parte, expertos en el tema como Martin Seligman, precursor de la psicología positiva, nos trasladan relevantes aportaciones. Vivir mejor es aprender a pensar de manera efectiva, con una orientación más optimista y cuidando a su vez de nuestras relaciones sociales.

Sabiendo esto, pasemos a detallar esas 10 reglas que nos ayudarán en nuestro camino.

  • 1. Identificación de prioridades

En ocasiones nos esforzamos por alcanzar la cumbre en nuestra profesión, conseguir reconocimiento, admiración… Hay quien enfoca gran parte de su vida en aspectos que son importantes, pero no los más valiosos para uno mismo. Ahora bien, ¿cómo definimos lo que es preferente?

Entendemos como prioridad aquello que es significativo e imprescindible para nosotros, como, por ejemplo, la familia.
Tal y como nos señalaba el neurólogo y psiquiatra Viktor Frankl en su libro “El hombre en busca de sentido”, las personas necesitamos dotar a la vida de un significado para alcanzar el bienestar.
Asimismo, el análisis de una reciente encuesta nacional en Corea del Sur obtiene resultados en esta línea: la felicidad de la que informan los participantes se relaciona en mayor grado con objetivos más trascendentes o sociales que con los que presentan un carácter extrínseco (dinero, poder, ocio, etc.).

  • 2. Límites ante las relaciones tóxicas

¿Sabrías identificar un vínculo tóxico? No hablamos solo del plano afectivo. sino también de esas ocasiones en las que, de forma constante, un familiar nos exige más de lo que podemos ofrecerle. Esa madre, hermano o tía que nos manipula y nos hace chantaje emocional.

O quizás tengamos un compañero de trabajo o, incluso, un jefe que nos coacciona o infravalora. Y aunque admitimos que lo que más nos daña es una relación afectiva tóxica, en cualquier caso son necesarios los límites.

Esto implica, por tanto, aprender a identificar aquellas interacciones en las que, bajo motivos aparentemente justos, otra persona intenta defender sus intereses a costa de los nuestros.

Enfrentarse a este tipo de situaciones es un hito fundamental en el recorrido hacia la armonía que buscamos.

  • 3. Actitud positiva para vivir mejor

Hay quienes mantienen la ilusión, cultivan el sentido del humor, confían en sus semejantes y saben reaccionar ante la adversidad con esperanza. ¿No se vive mejor con una sonrisa que con el ceño fruncido?

Es más, como curiosidad te gustará saber que hasta nuestros procesos cerebrales se benefician. Así lo demuestra un trabajo de un grupo de investigadores de la Universidad de Illinois.

Los hallazgos de dicho estudio indican que el optimismo favorece el funcionamiento del córtex prefrontal (región anterior del cerebro) y este efecto reduce, además, las respuestas de ansiedad.

Como vemos, una mente positiva llega a ser más ágil en la solución de problemas y más eficiente a la hora de afrontar el estrés.

  • 4. Autorregulación emocional

La gestión de las emociones que sentimos pasa por identificarlas, expresarlas y darles el espacio adecuado.

Por ejemplo, si experimentamos rabia, la recibiremos y analizaremos, incluso la compartiremos con alguien cercano, pero sin que esta inunde el día o acabe perjudicando a nuestras relaciones.

Como señala una investigación de Natalio Extremera y Lourdes Rey, la propia regulación emocional puede mediar entre el estrés percibido y la sensación de bienestar de cada individuo.

  • 5. Objetivos diarios

Según comentábamos con anterioridad, la motivación se asocia al significado que le damos a la vida y a la posibilidad de contar con metas en el horizonte.

Por tanto, ¿qué tal si probamos a marcarnos un objetivo cada día? No hace falta que este sea muy difícil o ambicioso, pues diferentes actividades sencillas proporcionan una gran satisfacción.

Algo tan simple como tener una hora para nosotros solos es una gran idea. También lo es tomar un café con las amistades, empezar un curso o apuntarnos a yoga.

  • 6. Momentos para el amor

A veces no paramos ni un instante a abrazar a los niños o a decirle a nuestra pareja o a nuestros padres que los queremos.

Pero recordemos que si damos cariño, recibiremos cariño. Así que, ¿por qué dejar de manifestarlo?

Podemos vivir mejor “pintando” los días de emociones positivas. El amor es sin duda el color más especial y nuestro tiempo un lienzo maravilloso.

  • 7. Actividad mental y física

El cerebro es como un músculo ávido de conocimiento, por lo que entrenarlo nos ayudará a envejecer con unas facultades cognitivas óptimas.

A su vez, existen pruebas de que un cuerpo activo es sinónimo de un cerebro activo. Es decir, el ejercicio cuida de nuestra salud física, pero también de procesos como la memoria o el estado de ánimo.

Una de las revisiones publicadas por el Instituto Cajal (integrado en el Consejo Superior de Investigación Científicas) recoge distintas evidencias en esta dirección, destacando la influencia que la actividad física ejerce sobre el funcionamiento neuropsicológico.

  • 8. Alimentación saludable

Quienes siguen una dieta sana, como la mediterránea, suelen referir mayores niveles de felicidad, tal y como respaldan los datos del estudio de Ferrer-Cascales y colaboradores.

De este modo, si nos esforzamos por cuidar de nuestra alimentación, es probable que obtengamos interesantes beneficios.

  • 9. Animales de compañía para vivir mejor

Con esa fidelidad tan íntegra que les caracteriza, los animales pueden ser fabulosos compañeros de viaje. De hecho, se ha llegado a demostrar cómo influyen sobre la salud mental de las personas.

En este sentido, el artículo que la Dra. Helen Brooks publica junto a otros autores refiere que el apoyo que dan las mascotas representa una oportunidad para distraerse con otros estímulos y establecer interacciones positivas y seguras.

  • 10. Autoestima constante

Quererse a uno mismo no es ser egoísta, sino toda una necesidad vital. Es decirle al mundo que formamos parte de él, que tenemos voz y derecho a ser felices.

Si te miras al espejo, aprovecha para sonreír y recordar todo lo que has logrado. Verás a esa persona valiente que desea disfrutar y seguir creciendo.

 

 

De Valeria Sabater (Vivir Mejor)

Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año 2004. Máster en Seguridad y Salud en el trabajo en 2005 y Máster en Mental System Management: neurocreatividad, innovación y sexto sentido en el 2016 (Universidad de Valencia). Número de colegiada CV14913.

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