Siempre hubo motivos para llevar la práctica de yoga a nuestra casa. En tiempos normales, permitía adquirir mayor constancia, forjaba la disciplina y aumentaba los beneficios. En momentos de aislamiento por Coronavirus, practicarla en casa se ha vuelto una costumbre.

Pero si todavía no lo implementaste, te dejamos cinco consejos para que puedas adoptarlas en algún espacio de tu casa.

  • Encuentra un espacio

Es ideal que tengas un espacio, una habitación convertida, al menos por un rato, en tu pequeño santuario. Ese lugar debe estar aislado de ruidos e interrupciones (de otras personas, llamadas telefónicas, etc.).

Si vivís en un lugar chico, por ejemplo un estudio o monoambiente, usá tu ingenio para crear un ambiente propicio para la práctica: luz tenue (tal vez una vela), plantas, un sahumerio o incienso, pueden ser de gran ayuda.

  • Encuentra un momento

Es normal dejar los tiempos libres para la práctica. Pero lo ideal es reservarse la misma ventana de tiempo todos los días (o día por medio) para hacer yoga.
De esta manera mantendrás un ritmo, será más fácil generar el hábito, y tu cuerpo descansará mejor entre cada sesión.

Un tiempo antes y después: A ese momento que te regales, intenta añadirle unos minutos extra.

Tomarse un tiempo, al menos unos minutos, para desconectar antes de la clase y otro para volver a conectar después de terminarla. Si no tienes experiencia en clases de yoga, y no sabes cómo hacerlo, puedes probar con respiraciones o posturas de descanso o relajación como savasana o la del niño.

Es importante también escuchar a tu propio cuerpo. En la relajación inicial, pon atención a las sensaciones, dolores, molestias, al recorrido de la respiración por todo tu cuerpo. También, aprovecha para conectar con tus pensamientos y emociones, ten una charla agradable contigo mismo y ponle una intención a la práctica del día.

  • Respeta tus límites

Sin una guía en el lugar, es importante que seas consciente de hasta donde puede ir tu cuerpo.

Si eres nuevo en la práctica, no intentes posturas avanzadas. Elije clases en línea adecuadas, aquellas que están rotuladas para principiantes o bien, en las que el instructor a cargo presenta variantes tanto para avanzados como para novatos.

  • Seguir una clase, o seguir tu propia experiencia

Si ya eres un alumno experimentado, podrás hacer tu práctica en forma autónoma sin mayor problema.
En otros casos, la recomendación es que, al menos en forma virtual, hagas tu práctica hogareña acompañado de un instructor. Consulta con tu instructor habitual, seguramente este dando sesiones virtuales por zoom, skype o alguna otra plataforma.

  • ¿Mat o no mat?

No hay excusas para comenzar a practicar yoga en casa. Si no tienes un mat o esterilla específicos, puedes utilizar una manta, una alfombra regular, incluso algunas toallas. No será lo más cómodo, pero será suficiente para una práctica tranquila.

Lo más importante es que cuides tu cuerpo. Por ejemplo, que el apoyo de rodillas no sea muy duro, para no sufrir molestias o posibles lesiones.

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