Hay buena vibra detrás de los parches

Conocemos la historia del baterista Julián Cabaza, de Valle Medio al mundo. Por Marcos Di Lernia.

«¡Rodolfooo Orozco!: con voz como John Scott, ronco, ronco. Formó todos los coros, tocó, dobró con Mollo, mombo con Moro, tom tom con Pomo, joropo con Tormo, bongo con Don Johnson. Tocó con TOTO, Los Lobos, los Doors, Los Moscos. Compró dos vox, tocó ‘Socorro’ con Pol, nos contó con honor, ¡tocó con Bob! ¡tocó con Bob! Sopló como trombón, tocó son sonoro con Los Cocos, rock, pop, folk, pogo. Nos contó como oyó todos los: ‘Oh, oh, oh, oh’. Tocó con todos, por poco no toco con Colón. Coloso, Stop, Stop. Yo pongo los votos solo por Rodolfo».

Parecido, salvando la distancia solo parecido al Rodolfo de León Gieco en el «Orozco», tema que al santafesino le llevó juntar más de ocho mil letras que tuvieran la vocal «o» para hacerlo.

Parecida es la joven historia de Julián Cabaza, un baterista nacido en Comodoro Rivadavia, libriano que tiene 33 años y que al año de vida se fue a vivir a Lamarque y después se instaló en Roca para estudiar y hacer lo que más le gusta que es tocar y tocar. Conoció a Enrique Caneo, Gustavo Giannini, Litto Nebbia, Willy Crook, El Soldado, Nito Mestre Billy Cobham, Claudio Gabis, Silvina Garré, Ricardo Soulé y varios más. Por eso, y «por poner los votos solo por Rodolfo», que habla de un tipito buena leche.

Y se largó, sincero, abierto, a contar parte de su biografía oficial. «Nací en Comodoro y al año nos fuimos a vivir a Lamarque», comenta Juli o El Gordo y agrega que «una tarde estábamos en la vereda hablando con mi vieja, mi amigo del barrio y su mamá, y el chabón me dijo que se iba a la escuela 25 porque estudiaba guitarra con profes del Instituto Johan Sebastian Bach de Choele Choel y entre ellos había un petiso, pelado muy copado al que le decían Paito. Me fui con él y ahí conocí a Pablo Palacio quien se convirtió en un guía y un amigo. En diciembre se hizo la muestra de lo hecho en el año y a mi como flor de chanta me hicieron cantar Flaca de Calamaro, porque nunca estudié ni escalas ni armonías. Me fasciné viendo como mis compañeros tocaban la batería y le dije a mi mamá que eso era lo que quería. Habló con Paito para que al año siguiente lo hiciera. En ese clic me di cuenta que la bata era un medio de expresión que iba conmigo, porque de chico en casa se escucha a Charly, Spinetta, Manal, Pink Floyd y otros. Pensar que a los 7 me colgaba una guitarra, ponía un disco de Gieco y cantaba. Era un presagio. Con 14 años armamos la primera banda de rock junto a otros compañeros y Paito cantando. Se llamó La Pericles y giramos por todo el Valle Medio.

Ensayos y charlas en la casa del profe donde la música era el centro del universo. A los 18 dejamos de tocar porque cada uno seguía sus estudios en otros lugares y yo siempre tuve en la cabeza irme a Buenos Aires, pero en ese año hubo algo que me marcó positivamente. Marcelo Vidal, por entonces a cargo de la Cultura municipal, comenzó a traer artistas y músicos y comenzaron a dar charlas y talleres. Entre los músicos estaban Enrique Caneo, Cacho Lovello, Mauricio Luzardi y Gustavo Giannini, entre otros. Con un amigo les hacíamos de anfitriones. Al momento de elegir dónde seguir estudiando, mi cabeza estaba en la de ir a Buenos Aires, pero un día Caneo me dijo que fuera a Roca que allí además de estudiar iba a tocar. Pero otro hecho iba a inclinar la balanza para quedarme en Río Negro y fue que Giovanna, quien también estudiaba en el JSB y habíamos empezado a salir a los 15, me dijo que a Roca me acompañaba, no a Buenos Aires, y así es como nos decidimos por el Alto Valle. Ya en Roca y a dos meses de comenzar a estudiar Cine me convocaron para grabar una película en Puerto Madryn con Federico D´Elía y Alfredo Casero. Para esto me llama Caneo preguntándome si ya estaba en Roca porque se había quedado sin baterista y me ofrecía tocar en su banda.

Ahí nomás le dije al director de la peli que debía volverme de urgencia por cuestiones de estudio y me contacté con Caneo. Había que tocar en Cinco Saltos, show que se suspendió pero de ahí en adelante comencé a ensayar con él. Fue una decisión que me sumó cosas fundamentales como conocer estructuras de una canción o partes y tocar varios géneros. Un maestro y gran tipo. Fueron cuatro años de tocar y vivir de la música girando por todo el Alto Valle. Se convirtió en mi hobbie y trabajo. En ese tiempo Gustavo Giannini me ofreció tocar con él en su proyecto donde se grabaron un par de discos. La suerte me permitió conocer a otra gran persona como Gustavo.

En esos tiempos me di cuenta de la importancia de tocar para un público numeroso o hacerlo para un par de parroquianos como en un bar de Neuquén al cual íbamos los lunes y no habían más de cuatro o cinco personas y el dueño nos insistía en que siguiéramos yendo. Allí creció mi visión de abordar distintos géneros. Me apasionó el instrumento y me pasaba tocando en casa ensayando y mejorando. Algo muy importante fue descubrir que es necesario ser buen músico y tratar siempre de mejorar técnicamente, pero mucho más es ser buena persona».

«CUANDO TENÍA SIETE AÑOS PONÍA UN DISCO DE LEÓN GIECO, ME COLGABA UNA GUITARRITA Y CANTABA. YA SABÍA QUE QUERÍA SER MÚSICO».

¿Y si lo llamamos a Willy Crook?
«Un día con Gustavo se nos ocurrió la idea de invitar a músicos capitalinos y armarles distintas presentaciones. Pensamos en Wily Crook quien vino con dos brasileños que lo acompañaron. Ya acá le dijimos que nosotros éramos músicos e inmediatamente armamos un proyecto, formamos un trío que se llamó Los Puelches con más de veinte giras y una banda de verdad, porque tocamos, nos pelamos y hoy somos muy amigos».

«DE LOS DE AFUERA ME GUSTAN BILLY COBHAM, NATE SMITH Y BILLY MARTIN (DEL TRÍO MEDESKI – MARTIN – WOOD) Y DE ACÁ OSCAR MORO, JORGE ARAUJO, PIPI PIAZZOLLA Y OSCAR GIUNTA».

«El paso siguiente fue invitar a Litto Nebbia, quien no dudó y junto a su mujer se vino en camioneta. El tema fue que Gustavo lo conocía y eso influyó. Le armamos presentaciones en el Alto Valle y la Costa. Nosotros nos sumábamos en la parte final y de un momento a otro ya tocábamos junto a Litto todo el show. Ahí nomás organizamos otra gira y la armada de un grupo que se llamó el Power Trío del Sur, pegamos mucha onda se hizo una tercer gira con un disco en vivo y luego uno de estudio que se llamó Canto de la Luna Fue un momento muy especial porque en ese momento se dio el nacimiento de León, mi hijo, así que lloré y lloré durante parte de la grabación. Tocamos en el Centro Cultural Kirchner (CCK) y en una de las presentaciones estuvo el presidente Alberto Fernández, amigo de Litto».

«Luego llegó el momento de conocer a Claudio Gabis -notable violero e integrante de Manal, todo un bronce- y girar por distintos lugares. Otra rica experiencia. Otra gran persona. En ese entonces Litto se puso a producir un disco de Leo García y nos recomendó para hacer las sesiones, participar de la grabación y tocarlo en vivo en La Usina del Arte».

FUE TELONERO DEL PANAMEÑO BILLY COBHAM JUNTO A GIANNINI QUIEN TOCÓ CON MILES DAVIS, JOHN MC LAUGHIN, LARRY CORYELL, RON CARTER, GEORGE BENSON, CHICK COREA, JACK BRUCE Y TOMMY BOLIN, ENTRE OTROS. TAMBIÉN ACOMPAÑÓ A RICHARD BONA CON GIANNINI Y SU PROYECTO «NUNCA CONFÍES EN UN GUITARRISTA»

Está en tus manos. Disfrutá y aprendé.
«Esa conexión con Nebbia hizo que el año pasado fuera parte del trabajo conjunto armado por Ricardo Soulé, Nito Mestre, Silvina Garré y Litto, que se llama Esta en tus manos. Fui solo porque Gustavo se quebró una gamba y no pudo participar. Fue todo un desafío porque era la primera vez que lo hacía sin la compañía de él. La presentación fue en el Teatro Coliseo, que tuvo tres noches a lleno total, algo que no es muy común. En una parte donde yo no tocaba, me bajaba del escenario y detrás de bambalinas uno de los plomos, emocionado hasta las lágrimas, me dijo ‘lo logramos, lo llenamos tres veces’. Después fueron las presentaciones en Córdoba y Tucumán y otra vez la bendición de estar con estas celebridades que a uno lo hacían sentir como uno de ellos».

«LA PRIMERA BATERÍA ME LA REGALARON MIS VIEJOS. ERA UNA YAMAHA DP, QUE COMPRARON EN BAHÍA BLANCA. VENDIENDO ROSAS ME HICE DE UNA SOLIDRUMS. AHORA TENGO UNA MUS LUTHIER CON BOMBO DE 18 PULGADAS, UN TOM DE 12, UNA CHANCHA DE 14 Y UN REDOBLANTE YAMAHA QUE COMPRÉ A LOS 16 AÑOS»

La cuarentena y el llamado de El Soldado
«La pandemia me aplacó. Es cierto, hay que cuidarse y el haber estado tanto tiempo en casa enseña a que hay que renovarse. Estaba más aplacado de lo acostumbra y justo me llamó Cacho. Así se conoce a Rodolfo Luis González, El Soldado, un tipo magnifico con quien también giramos y se dio una gran amistad. Me llamó hace poco para avisarme que me mandaba un tema para que le grabe la batería. Salió un video. Con El Soldado grabé El Sueño de la Mariposa» (opinión del periodista: un excelente póker de canciones).

«¿UNA VIRTUD? SER BUENA PERSONA, ESCUCHAR AL OTRO Y TENER LAS ANSIAS DE APRENDER Y SUPERARME».

Dicen que los bateristas en el armado y desarme del instrumento se pierden lo mejor. Se quedan sin las entrevistas, el cariño de la gente y los sanguchitos. Julián Cabaza no hizo honor a esa regla. El Gordo se habló todo y fue un gusto. Buena vibra, Juli y no cambies. Seguí alimentando esa vida de pura onda positiva.

Por: Marcos Di Lernia

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