Contra el olvido: a 44 años de la desaparición de Malena Gallardo

Vivió lo mejor de su corta vida en Luis Beltrán. Con sólo 15 años se transformó en la desaparecida más joven de la Dictadura en el Colegio Nacional Bs As.

«Si el presente es de lucha, el futuro es nuestro». Entre tantas frases célebres del Che Guevara, los jóvenes de los setenta acuñaban ésta como un preciado tesoro, porque en esas treinta y nueve letras se resumía el pensamiento de una patria de igualdad; justa, libre y soberana.

Cada 8 de julio ha sido un día normal en Luis Beltrán, donde poco y nada ha ocurrido. Quizá los grados bajo cero del inicio invernal hayan abundado entre los comentarios más salientes, salvo para un reducido grupo de amigos y conocidos que conocen lo que sucedió un 8 de julio de 1976 en el barrio capitalino de Caballito. Se trata del secuestro y desaparición de Magdalena Gallardo, quien entonces acuñaba 15 años, y la estadística señala que se trata de la desaparecida más joven entre las 108 que asesinó o desapareció la Dictadura Cívico – Militar del Colegio Nacional Buenos Aires. Malena -tal como se la conocía- vivió lo mejor de su corta vida en Luis Beltrán. Hizo parte de su educación primaria en la escuela 11 y junto a su familia ocuparon una casa en el Campamento de Agua y Energía, precisamente la que está ubicada frente al mítico mástil y de la cual quedan unas pocas paredes en pie.

Hija del ingeniero Raúl Gallardo y de Marina, hermana de Raúl y Hernán, quien dijo desde España que «los mejores recuerdos los tenemos de nuestro paso por esa querida localidad».

Cuando Malena había cumplido 10 años, junto a su familia se fue a vivir a Buenos Aires, ya que su padre fue nombrado en un alto cargo en AyE. Malena era una niña como cualquier otra: alegre, vivaz, extrovertida y muy amiga de sus amigos.

Inició el secundario en 1974 en el Colegio Nacional Buenos Aires, donde estudiaron Manuel Belgrano y Mariano Moreno, los presidentes Carlos Pellegrini, Roque Sáenz Peña, Marcelo Torcuato de Alvear, y Juan P. Justo, el premio Nobel de Medicina Bernardo Houssay. El Colegio Nacional fue la miniaturización de lo que ocurría en el país, que en los setenta encontraba a una juventud con un alto interés y compromiso político militante junto con el estudio. Por entonces, el germen revolucionario se alojaba allí. «Nada sucede a menos que primero sea un sueño», dijo alguien por entonces.

Malena, quien había nacido un 4 de junio de 1961, quedó impactada con todo eso y su bautismo militante ocurrió el 12 de junio de 1974 cuando junto a un grupo de estudiantes fue a la Plaza de Mayo a un acto organizado por la CGT. Fue el día del último discurso del General Perón. Tiempos complejos. Los asesinatos de José Rucci y el padre Carlos Mugica y la torpe y malintencionada intromisión de José López Rega e Isabel Martínez eran las postales de un presente complicado. La persecuta a militantes de la tendencia peronista por parte de la Triple A era la antesala de lo que vendría. Y como bonus, un par de golpes en países vecinos con complicidad estadounidense. Malena ya militaba en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y en la Juventud Guevarista.

Como toda niña, apenas entrada en la adolescencia conoció a su primer amor y también las alternativas que nos permite la democracia que había vuelto el año anterior con Cámpora y en el tortuoso 74 con la tercera presidencia de Juan Domingo Perón.

Malena era una niña/adolescente que se interesó por el ideal de un mundo mejor. Lo mismo que su compañero Alejandro Goldar Parodi.

Así, con una participación activa, transcurrieron esos años hasta que en 1976 se produce el Golpe de Estado y comienza una de las etapas más oscuras, sangrientas y tristes de la historia nacional, y la vida de Malena está íntimamente ligada a ese fatal destino llevado a cabo por la connivencia de civiles y militares y que duró hasta 1983 con la llegada de Raúl Alfonsín a la presidencia. Siete años de eterno padecimiento.

Ese fatídico 8 de julio de 1976 cayó primero su novio junto a otros adolescentes que habían pintado «abajo la dictadura» en una pared en Barracas. Unas horas después, un par de Falcon con varios asesinos llegaron hasta el domicilio de la familia Gallardo en Acoyte 512, piso 2, depto F, del barrio de Caballito. Allí dormían Malena, su mamá y sus hermanos. El Grupo de Tareas rompió la puerta de entrada y se llevaron a Malena sin antes -como era costumbre- alzarse con objetos de valor.

Baldosa colocada en 2013, en el lugar del secuestro,

Nunca más se supo de Malena y su novio. Sin embargo, un detenido ilegal declaró que en una pared de una celda de la Superintendencia de Seguridad Federal, en Moreno 1417, vio la inscripción «Malena, 10 de julio de 1976» y un corazón Se entiende que lo escribió ella o alguien que compartió el lugar, quizá presintiendo el incierto destino.

Se especula que Malena habría formado parte de la treintena de adolescentes que fueron dinamitados en la llamada Masacre de Fátima, ocurrida el 20 de agosto de 1976. El lugar del suceso se situaba en el cruce de Camino de Tierra con la Ruta Provincial 6, del Partido de Pilar y posteriormente se señaló que los cuerpos despedazados pertenecían a detenidos en un Centro Clandestino de Detención perteneciente a la Policía Federal. Esta fue la matanza más brutal que se conoce de la Dictadura Militar.

“…Cada uno de nuestros hogares se siente mutilado. Hay una o m á s ausencias que nadie ni nada podrá jamás reemplazar. Vacíos q u e dejan estos chicos que estudiaban o trabajaban -o ambas cosas- sin ocultar su identidad ni sus movimientos. Siempre tenemos dolorosamente presentes sus rostros asustados. Fueron, en muchos casos, arrancados de sus lechos, a altas horas de la madrugada, ante el estupor de sus padres reducidos a la impotencia de n o poder defender la seguridad de su hogar. ¿Qué pasó con ellos?”.

En una entrevista que les fue concedida a los padres por un coronel del Ejército, en la puerta 4 de Campo de Mayo, éste reconoció que se llevaban a los jóvenes que habían estudiado en “colegios subversivos para cambiarles las ideas”. “En la noche del 7.7.76, Alejandro Goldar Parodi, 18 años, salió del domicilio de su novia Magdalena Gallardo, 15 años, para ir al cine. De sus respectivas casas, y con la misma intención, habían salido también Juan Carlos Marín, 18 años; Hugo Osvaldo Tosso y Pablo Dubcovsky, ambos de 17 años. En la madrugada del 8.7. hombres armados secuestraron a Magdalena Gallardo en el domicilio de sus padres. Nada se ha sabido desde entonces de ninguno de ellos”. Informe del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales).

SINFONÍA PARA ANA

Los realizadores Ernesto Ardito y Virna Molina llevaron al cine la historia de Magdalena Gallardo. La película está basada en una novela homónima de Gaby Meik.

La misma describe la mirada de los estudiantes que van de los 13 a los 15 años en el período 74/76 del Colegio Nacional y la simbiosis entre el estudio y la politización.

La música de Sui Generis destaca el momento y la ambientación es muy buena.
La ópera prima logró varios premios y menciones, y fue visto por una gran cantidad de espectadores.

Por: Marcos Di Lernia

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