«Cuerpa Pluriforme» – Crónica 3

Otro capítulo más de "Militancia en Cuarentena", escrito por M.G.B. Militante política y cultural.

Poner tu cuerpa a la calle hoy es poner el cuerpx de tu familia, de las personas con las que estas cuarenteando.

Hoy a una compañera le pico un bicho mientras hablábamos con una mamá y su beba en brazos frente a su casita a medio terminar en la periferia de la ciudad, y la mamá nos dice «hay muchas vinchucas, hacen nidos en el techo» y en seguida pregunta, «¿no saben si el municipio está entregando tramperas? Antes entregaban».

Nuestras caras se llenaron de gestos tras su comentario, la mamá va a buscar su teléfono y nos muestra una foto del bicho, nuestra compañera dice «si, es ese, lo tenía prendido al brazo y me lo saque, que cagada«.

Terminamos la charla, le dejamos pañales y toallitas femeninas, ella nos regaló una bolsa gigante de membrillos que nos juntó su hijo mientras charlábamos.

Subimos al auto y nos llenamos de miedo, llamamos a una compañera de militancia que es médica (una profesional formada en la universidad pública con orgullo), le contamos y nos da indicaciones. Nos tranquilizamos, un poco. No queríamos googlear porque «seguro sale cáncer», nos reímos.

Dejamos a la compañera en su casa, tiene dos niñes pequeños que la esperaban en la puerta. Al rato llega un audio y me dice, «hable con el papá de una amiga que es infectólogo, me dijo que me quede tranquila, que la vinchuca esto, que la vinchuca lo otro, que es raro que sea vinchuca, que me haga un análisis en un mes, bla, bla».

Y el miedo inicial se aplaca y vuelve la imagen de esa madre con su nena y su hijo que viven con las vinchucas (que no sabemos si son o no vinchucas) pero que la mamá sí llama vinchucas y ella cree y sabe lo que generan las vinchucas y está preocupada y nos pregunta por las tramperas y me gustaría volver y meter ese bicho en un frasco y llevarlo para que me confirmen qué es y llevarle algo de tranquilidad a esa madre y a mi compañera militante.

Poner el cuerpo en la calle en estos días, es como poner un cuerpo desbordado, como si fuera un cuerpo con sobreimpresiones de otres cuerpos, superposiciones que hacen los bordes difusos, expandidos. Es como andar con cuerpos prestados, con todos los cuerpos, los tuyos, los de tus cercanos, los de tu familia. (si pudiera dibujarlo lo haría, tengo la sensación visual de este cuerpo pluriforme que anda en la calle).

Volver a tu casa y sacarte toda la ropa, directo a bañarte, sacarte todos les cuerpxs, que se los lleve el agua y el jabón.
Volver a tu casa y mientras te bañas una sucesión de imágenes, caras, gestos, distancias, silencios, agradecimientos.

Poner tu cuerpa a la calle hoy también es poner tu cuerpa emocional a prueba porque todo es difícil. Desde la primera palabra que decís cuando sale una mujer o un niñe de la casa y te mira, hasta la charla que comenzas a abrir y que se vuelve íntima, profunda, habla de la integridad de las personas.

Y llegar al momento que le preguntas que necesita y que la respuesta sea comida, luego trabajo. «El trabajo dignifica», pienso y luego me digo, «no hay fuerza posible de trabajo si hay hambre».

M.G.B.
Militante política y cultural

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