Militancia en Cuarentena: memorias de este tiempo y no otro

Prefacio. Llevo un tiempo pensando cómo me atraviesa la militancia en cada pensamiento y tarea que emprendo. Escrito por M.G.B.

Prefacio
Llevo un tiempo pensando cómo me atraviesa la militancia en cada pensamiento y tarea que emprendo.
Quizás porque la Pandemia nos regaló un tiempo otro para pensarnos, quizás porque los recuerdos ahora tienen lugar para expandirse.

Entonces, aparece la Unidad Básica de Cipolletti donde acompañaba a mis viejxs de niña; el auto cargado de boletas en momentos de campaña; los domingos de elecciones cuando mi mamá, Leticia y mi papá Adolfo salían muy temprano con equipo de mate y galletas, rumbo a la escuela donde les tocaba fiscalizar.

También tengo el recuerdo de mi mamá poniendo un plato más en la mesa un día cualquiera de mi infancia: era de noche y entró a la casa un niño que estaba en la calle, mi mamá lo baño, le puso ropa de abrigo y lo sentó a cenar con nosotras. Vivíamos en las 400 viviendas de Cipolletti, mis viejos laburantes y estudiantes criando tres niñas, toda una economía muy ajustada, no sobraba nada, pero no sé bien cómo, ambos siempre se las ingeniaron para que todo rinda, incluso para este niño. No recuerdo bien, si se quedó a dormir o que paso al día siguiente, pero esos recuerdos son aprendizajes imborrables.

También recuerdo las largas noches de discusiones políticas en el comedor del departamento, todxs jóvenes estudiantes militantes hablando fuerte sobre la política local y la provincia. Nosotres les niñes dando vuelta por ahí, escuchando, jugando, siendo parte de esa ceremonia política. Yo escondía los ceniceros, pegaba cartelitos en contra del pucho porque eran tiempos donde se fumaba dentro de las casas mientras se hablaba de política.

Reitero, llevo un tiempo pensando en la militancia, en esta mezcla de poner el cuerpx en la campaña, poner el cuerpx en el barrio, asistir a quien lo necesita y dar la discusión política, TODO en simultaneo, TODO en forma colectiva, TODO en largas noches de ceremonia política.

Comparto mis crónicas de Militancia porque quizás la Pandemia trajo el tiempo para poner en palabras tantos aprendizajes.
Históricamente se dice que militar es, «disponer tu tiempo personal/individual al servicio de otres», hoy en cuarentena, esto se magnifica.

El tiempo se ha vuelto el valor más preciado.
El encierro vuelve al tiempo líquido, laxo, indefinido, desbordado,
El tiempo se vuelve una ilusión que no podemos atrapar,
Andamos errantes y bordeando los espacios de encierro.

La militancia política en tiempos de cuarentena y de crisis mundial tiene un desafío enorme y nos obliga a repensarnos y a reinventarnos en nuestra tarea. No hay definición de diccionario ni manual que alcance.

Tener militancia EN ESTE TIEMPO Y NO OTRO requiere de una sensibilidad social intensa, de capacidad para acompañar y sostener la tarea colectiva de todes, requiere de mucha creatividad e inventiva para sobrellevar las trabas burocráticas y mezquindades de todo tipo que se agudizan en el confinamiento y para que las políticas públicas lleguen de manera concreta a donde no están llegando.

Pero esto no es todo, parafraseando a Leandro Santoro*, vimos pasar 4 años donde nuestra MILITANCIA POLÍTICA mutó a la MILITANCIA SOCIAL, vimos los estragos de políticas neoliberales y salimos a la calle a poner les cuerpxs para sobrellevar la crisis. La resiliencia fue nuestra bandera en los barrios y en nuestras casas. Durante 4 años también nos repensamos para volver mejores, nos seguimos formando en la discusión política, pensamos y evaluamos instrumentos de gestión, diagnosticamos realidades, vimos recursos mal usados, repensamos las prácticas y discursos, miramos para atrás para corregir, mejorar y seguir.

Hoy la MILITANCIA POLITICA tiene que volver a pensarse desde LA POLÍTICA.
Santoro dice, “el militante político termina transformándose en un militante social tratando de resolver problemas concretos, cosa que creo que está bien y es necesario pero insuficiente para una perspectiva política”.

Claramente así estamos quienes hoy, con barbijo y alcohol en las manos, salimos a los barrios, organizades y convencides de la capacidad que tenemos de incidir en la realidad social.

Y también estamos convencides del capital cultural, político, intelectual e ideológico que colectivamente producimos y que es tan necesario en este momento para acompañar y fortalecer las políticas de estado.

Santoro agrega, “Hay gente que descree que las ideas tengan un impacto sobre la vida de la gente entonces dejan que de ese tema solo se ocupen los intelectuales, lo cual creo que es un error imperdonable, xq la política termina reproduciendo las prácticas y los métodos de los movimientos sociales, los movimientos sociales terminan ocupando los espacios que no puede ocupar el estado y la política la hacen los periodistas y los economistas”.

LA MILITANCIA POLITICA es un reservorio de ideas producidas desde el territorio, de prácticas territoriales pensadas colectivamente y de trabajo intelectual situado.
Entonces, repensemos la militancia,
volvamos a la política,
reinventemos nuestras prácticas desde el aprendizaje que nos trae la pandemia,
y que la lavandina solo sea algo que usamos para sacar el virus de nuestras zapatillas y no para lavar la política.

Gracias Santoro, la seguimos luego ….

M.G.B.
Militante política y cultural

Comentarios
¿Qué opinas de esta nota?
  • Me gusta (0%)
  • Interesante (0%)
  • Útil (0%)
  • Aburrido (0%)
  • No me gusta (0%)