Para muchos, la cuarentena ha significado una gran oportunidad para volver a la comida casera y dedicar más tiempo a tareas del hogar. Lo cierto, es que una vez en casa con las restricciones deportivas al aire libre y los gimnasios cerrados; puede ser una combinación no muy saludable.

Una vez aislados en casa, la combinación del trabajo, las tareas de la escuela y el hogar; el estrés y la ansiedad pueden llevarnos a comer en exceso. Esto repercute negativamente en nuestro peso corporal y la salud.

Entonces, ¿Cómo podemos cuidar nuestro peso y llevar una alimentación saludable?


Entre las principales recomendaciones nutricionales están:

  • Organizarse con el menú, es fundamental. Hacer una planificación semanal de comidas o, al menos, de tres o cuatro días.
  • Hacer un listado de compras. A esa planificación, incluir al listado alimentos de calidad nutricional. Esto permite controlar gastos, y comprar lo justo y necesario. No caer en tentaciones.
  • Hacer las cuatro comidas principales del día. No saltear ninguna. Ayuda mucho, tener un horario establecido para cada una de ellas. Esto contribuirá a evitar «picoteos» y el consumo de grandes porciones en las comidas siguientes.
  • A los desayunos, agregales frutas.
  • Reducir el consumo de harinas blancas o panificados, o reemplazarlos por sus opciones: integrales, con salvado, avena; o, agregando semillas.
  • Lograr el consumo diario de frutas frescas, preferentemente de estación.
  • Asegurar la presencia de dos porciones de hortalizas y verduras. Una en almuerzo y otra en la cena. Recordar siempre que cuanto más colores haya en el plato, mayor es el aporte de vitaminas.
  • Hacer un consumo semanal, de al menos, dos porciones de legumbres: lentejas, garbanzos, porotos, etc.; en reemplazo de carnes.
  • Beber agua a lo largo del día. No esperar a tener sed, ya que la sed es signo de deshidratación.
  • Controlar el uso de la sal de mesa.
  • Reducir al máximo el consumo de alimentos ultraprocesados. Continuar siempre optando por las preparaciones caseras.
  • Aprovechar el tiempo y preparar snak saludables que pueden servir como una colación, además de las frutas frescas. Ejemplos de snak: semillas de calabaza tostada, rueditas de zanahoria, batata o de banana disecadas al horno. también pueden ser, gajitos de manzanas.
  • Realizar a diario actividad física. Siempre de acuerdo a la aptitud física de cada uno. Esto no sólo por una cuestión de gasto energético, sino también para reducir el estrés y tener un mejor descanso.
  • Descansar bien es fundamental. Existe una importante asociación entre las horas insuficientes de sueño y el aumento de peso corporal.

En resumen: uno debe organizarse y planificarse para llevar una alimentación saludable. Mantenerse activo y descansar lo suficiente ayudarán a cuidar el peso durante estos tiempos distintos.

Para finalizar, cabe destacar que la asesoría con un profesional en nutrición es fundamental en el cambio de hábitos alimentarios para no caer en dietas restrictivas que pueden dañar la salud.

Noelia M. Gómez
Lic. En Nutrición
MPRN 10088

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